Rusia desarrolla combustible propio para cohetes a causa de las sanciones

The launch of the Soyuz ТМА-14 rocket carrying the prime crew of the 41/42 International Space Station expedition, Baikonur Cosmodrome.

The launch of the Soyuz ТМА-14 rocket carrying the prime crew of the 41/42 International Space Station expedition, Baikonur Cosmodrome.

Ramil Sitdikov/RIA Novosti
Rusia está completando una nueva planta secreta para producir hidrazina, un combustible para naves espaciales. El suministro desde países exteriores se ha visto afectado a causa de las sanciones occidentales, ya que se utiliza también en programas militares.

Rusia vuelve a producir hidrazina, un combustible para cohetes espaciales y satélites. A finales de febrero una empresa subsidiaria de Roscosmos completó la construcción de una nueva fábrica en la región de Nizhni Nóvgorod, unos 400 km al este de Moscú.

A causa de las sanciones occidentales se ha prohibido el suministro de este combustible a Rusia, ya que se utiliza en programas militares. Se estima que las nuevas instalaciones tendrán una capacidad de 15 toneladas anuales, declararon en la compañía, aunque no se han dado detalles respecto a la inversión total ni la ubicación exacta. Se espera que esté operativa a lo largo de este año y la maquinaria está en proceso de prueba, señalas.

¿Qué es la hidrazina?

“Se trata de un compuesto químico que tiene dos moléculas de nitrógeno y cuatro de hidrógeno”, explica Iván Moiséiev, director de un centro de investigación en el Instituto de Política Espacial. “Lo que se utiliza en la industria de cohetes es un derivado, en el que una molécula de hidrógeno se intercambia por un componente más complejo. Esto hace posible que se consiga más hidrógeno y el combustible se hace más eficiente, es decir, produce más energía por kilogramo de masa”.

Roscosmos prevé gastar 280 millones de dólares entre 2018-2025 en el desarrollo de una base lunar, una grúa móvil, una excavadora, un cable levador y un robot móvil para la exploración de la superficie del satélite.

La hidrazina es un combustible utilizado en cohetes espaciales. Como norma los cohetes primero se envían a una órbita baja y después se vuelven a impulsar hasta la órbita más alta. Cuanto más pesado es el combustible, el vuelo es más caro. De modo que con la mejora de la eficiencia del combustible, como es el caso de los derivados de la hidrazina, es posible conseguir una considerable reducción de los costes.

Aunque la producción sea simple, la hidrazina es altamente tóxica y pertenece a una categoría de sustancias peligrosas. Resulta muy caro neutralizarla. Es más, la producción de un combustible de alta eficiencia debe hacerse siguiendo unos estándares muy rigurosos. Por este motivo resultaba más fácil y barato importar hidrazina. Sin embargo, las sanciones cambiaron el escenario.

Hidrazina soviética

Antes de 1993 en Rusia la hidrazina solamente te producía en la región siberiana de Novosibirsk. Posteriormente comenzó a adquirirse en el extrajero, sobre todo de la compañía alemana Kayser Threde.  

Los derivados de la hidrazina se utilizan en el cohete Proton, en las naves tripuladas Progress y Soyuz, así como en las estaciones orbitales e interplanetarias.

En 2014, a causa de las sanciones internacionales, se detuvo el suministro de hidrazina europea a Rusia. Roscomos anunció que esto podría afectar a los lanzamiento de cohetes Proton-M y del nuevo misil balístico intercontinental Sarmat.

El estricto embargo no se prolongó mucho tiempo. En octubre del año pasado, la UE permitió de nuevo el suministro de hidrazina y sus derivados. Sin embargo, solo podía usarse para naves europeas y programas conjuntos con la Agencia Espacial Europea, como el proyecto ExoMars.

Según fuentes de Roscosmos, para entonces Rusia ya había acumulado suficientes reservas de los combustibles incluidos en la lista de sanciones. Sin embargo, se decidió reanudar la producción doméstica de hidrazina. Además de la planta de Nozhni Nóvgorod, se está construyendo otra en Bashkortostán (1.300 km al este de Moscú) en la planta de Gazprom Neftekhim en la ciudad de Salavat. 

Prosperan los productores domésticos

Rusia trata de reanudar la producción de otros tipos de combustible que han sido afectados por las sanciones.

La planta química de Salavat tiene planes para restituir en 2018 la producción de naftalina, que entre otras cosas, se utiliza como combustible del avión Sujói T-4. Según un informe de la compañía, se espera que la industria espacial y de misiles tenga una demanda anual de naftalina de hasta 5.000 toneladas al año para 2020.

A finales de 2015 la compañía Sintez, en la región de Nizhni Nóvgorod, se lanzó a la producción de otro tipo de combustible, el peróxido de hidrógeno, que Roscosmos ya no puede importar a causa de las sanciones. Este combustible se utiliza en los cohetes Soyuz y en la industria de defensa.

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