Moscú mantiene firme su compromiso con la seguridad nuclear

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Para Rusia es clave la cooperación con la Agencia Internacional de la Energía Atómica.

Rusia ha decidido no asistir a la última (la cuarta) Cumbre de Seguridad Nuclear que se celebrará el Washington los próximos 31 de marzo y 1 de abril. Esta notable ausencia no debilita el compromiso de Rusia para seguir cooperando con la comunidad internacional, a instancias de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), en coordinación con los EE UU dentro de la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear (GICNT) y para mantener sus esfuerzos por lograr un régimen de no proliferación.

Rusia realizó contribuciones de peso a las resoluciones adoptadas en las tres cumbres anteriores, en Washington (2010), Seúl (2012) y La Haya (2014).

En el aspecto práctico, Rusia ha estado directamente implicada en la retirada gradual de uranio altamente enriquecido y de plutonio separado. En cinco años el número de países con armas nucleares disponibles para el uso ha pasado de 32  24. 

La cooperación continúa

Tras conocer que Moscú no iba a participar en la Cumbre de Seguridad Nuclear de Washington, un portavoz de la Casa Blanca confirmó que Rusia continúa trabajando "de manera constructiva con los EE UU" en proyectos dirigidos a a recuperar material nuclear de terceros países. En concreto, Rusia coopera con los EE UU en la repatriación de uranio enriquecido procedente de Kazajistán y Polonia.

Los contactos entre los reguladores nucleares de los dos protagonistas más importantes en el ámbito nuclear no se han detenido. 

No hay nada que entorpezca o desacelere la aniquilación de 68 toneladas métricas de exceso de plutonio (suficiente como para producir 17.000 armas nucleares), que se implementará según el acuerdo alcanzado por Rusia y EE UU en el año 2000.

El aparentemente frágil grupo de 35 países que firmaron el acuerdo conjunto por el "Fortalecimiento de la Implementación en Seguridad Nuclear" en la cumbre de de 2014 ha continuado hacia adelante con el ambicioso objetivo de servir de guía a través de las recomendaciones de la AIEA.

Moscú quiere reglas iguales

En Moscú este movimiento se vio como un intento para influir en la agenda de la AIEA, de la ONU,  Interpol y de la Iniciativa Global  para Combatir el Terrorismo Nuclear. Las autoridades rusas sospechan de que un determinado grupo de países pretende colocar los arsenales de material para armamento en otros países bajo su jurisdicción “internacional”.

En noviembre de 2015 el Ministerio de Exteriores de Rusia detalló las razones por las que no acudirían a la cumbre de Washington. El énfasis se puso en las regulaciones del procedimiento que otorgaban privilegios al país organizador de las cumbres a expensas de los participantes. Este exceso de derechos sería la causa de que no se tuvieran en cuenta opiniones divergentes en a la hora de formularse las resoluciones de las cumbres anteriores, decía la declaración ministerial.

AIEA, clave en la regulación

Rusia le da la máxima prioridad a la coordinación de esfuerzos para mejorar la seguridad nuclear dentro de la AIEA.

Moscú elogió las labores de monitoreo realizadas en el primer informe publicado a finales de febrero sobre la implementación de los acuerdos de 2015 entre Irán y el G5+1.

Rusia fue práctica a la hora de llegar a un acuerdo respecto a este contencioso, que se tardó más de 12 años en resolver. El presidente de EE UU, Barack Obama, dijo en una entrevista al The New York Times que se había mostrado sorprendido por la predispocisión y la cooperación de Moscú, "debido a las profundas diferencias que tenemos con Rusia en estos momentos en torno a Ucrania".  

Obama llegó a admitir que "no habrían alcanzado un acuerdo si no llega a ser por el deseo de Rusia de mantenerse con nosotros y otros miembros del G 5+1 en la insistencia de un acuerdo".

El programa Ruso de Investigación para la Vuelta de Combustible de Reactores ha sido un éxito. Se han realizado más de 60 operaciones de eliminación en 14 países, que han resultado en el envío a Rusia de más de 2.160 kg de uranio altamente enriquecido suministrado originalmente por la URSS a otros países. Ahora hay 10 países de 14 que están totalmente libres de uranio enriquecido. Este programa se ha desarrollado por Rusia en cooperación con los EE UU y la AIEA. 

Moscú considera a la AIEA la piedra angular para establecer regímenes regulatorios y como el mecanismo más competente y efectivo para tratar cuestiones de seguridad nuclear.

Calma y trabajo conjunto

Si miramos atrás, la experiencia profesional de Rusia en cuestiones de seguridad nuclear está respaldada por actuaciones como la de abril de 2003, cuando Hungría solicitó asistencia para la retirada y reprocesamiento de combustible irradiado en la central de Paks.

El ensamblaje del combustible se dañó durante una operación de limpieza. El suceso fue calificado como serio según la escala internacional. En enero de 2007, la compañía rusa TVEL completó el proceso de recuperación y permitió que Hungría pudiera continuar con la explotación comercial de  Paks-2 en el mínimo tiempo posible.

Actualmente Rusia aplica este tipo de tecnologías al procesamiento de material nuclear. La central de Rosatom en la región de Krasnoyarsk, que antes estaba especializada en armamento con plutonio, lanzó un innovador combustible para centrales con reactores de neutrones rápidos. La planta utilizará uranio regenerado y plutonio recibido tras el reprocesamiento de combustible nuclear.

Este tipo de tecnología facilitará a Rusia cumplir su compromiso, en paralelo a los EE UU, para destruir y, todavía mejor, reprocesar 34 toneladas de plutonio que se consideraban "excesivas" para el ámbito de la defensa.