Bolivia, interesada en sustituir sus viejos T-33 estadounidenses por aviones rusos

Avión de entrenamiento Yak-130.

mil.ru
Dentro de las Fuerzas Armadas de Rusia este aparato se conoce como el ‘iPhone volador’: es robusto, de manejo fácil y, lo que es más importante, completamente personalizable a los requisitos de cada usuario concreto.

Bolivia estudia sustituir sus aviones de entrenamiento y ataque T-33 estadounidenses, con más de 70 años de servicio a nivel mundial, por modernas aeronaves de producción rusa.

Según el periódico Pravda, el líder boliviano, Evo Morales, declaró que Bolivia estaba considerando la posibilidad de comprar varias armas a la Federación Rusa.

Cabe señalar se refirió tanto a aviones de combate fabricados por la Federación de Rusia como a diversos servicios de la industria de la defensa. Morales dijo que ya se ha establecido una comisión especial de trabajo y que Bolivia espera buenos resultados de la cooperación con Rusia.

Asimismo, el líder de Bolivia señaló que el año pasado las Fuerzas Armadas bolivianas dejaron de utilizar el anciano avión de combate americano T-33 Shooting Star. Esto ha llevado a la necesidad de comprar nuevos cazas, y Sucre ha decidido echar un vistazo más de cerca a los aviones rusos.

T-33 boliviano.

¿Yak-130 para Bolivia?

Varios medios especializados coinciden en que el candidato más plausible a la hora de sustituir a los T-33 –que eran empleados por Bolivia para tareas de entrenamiento parece ser el Yak-130.

Por ejemplo, según explican los diseñadores, el avión puede reprogramarse una vez en el aire para realizar un vuelo de entrenamiento, bajo distintas condiciones meteorológicas y de pilotaje, en función del tipo de avión para el que se está entrenando el piloto.

Si el piloto se está preparando, por ejemplo, para pilotar el caza Su-30, el Yak-130 efectuará su vuelo en unas determinadas condiciones; si se activa el programa de vuelo correspondiente al nuevo caza norteamericano F-35, el contexto cambiará.

Los pilotos bolivianos saben que el Yak-130 es un aparato altamente seguro, tanto para el estudiante como para el instructor. Si el aspirante a piloto pierde el control de la aeronave, el instructor puede aterrizar el avión desde tierra por señal de radio. El Yak-130 está capacitado para volar de manera segura en ángulos de ataque de hasta 40 grados con una velocidad variable de entre 200 y 800 kilómetros por hora. Actualmente, no existe otro avión de entrenamiento que ofrezca un abanico de posibilidades tan completo.

Pincha aquí para ver en vídeo unos impresionantes ejercicios a bordo de un Yak-130. 

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