Los derechos humanos dividen a la sociedad y a los activistas

Fuente: Andréi Stenin / Ria Novosti

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La defensora del pueblo Ella Pamfílova presentó el pasado 7 de mayo el informe anual sobre la situación de derechos humanos en el país al presidente Putin. La conclusión principal es que la opinión pública y las evaluaciones que hacen los defensores de los derechos humanos se distinguen significativamente.

El 45% de los encuestados opina que en los últimos años la situación de los derechos humanos ha mejorado, y solamente el 14 % considera que ha empeorado. Por su parte, los defensores de derechos humanos hablan de una agudización de cuestiones relacionadas con este ámbito.

En un año Pamfílova recibió 59.000 quejas, lo que supone un 44% más que el año anterior. Además, las quejas de los rusos cuyos derechos han sido violados en el extranjero aumentaron en un 30%. A su vez, el volumen de quejas satisfechas aumentó en 2,5 veces.

“A pesar de los reproches que recibimos desde afuera sobre la limitación de la democracia, los rusos se sienten libres (69%), y una gran parte (64%) cree que Rusia es mejor que la mayoría de otros estados”, constata Pamfílova en su informe, que no ha hecho comentarios al respecto.

Por su parte, el 33% considera que no tiene sentido dirigirse a una institución en caso de que se vulneren sus derechos humanos. Aunque, según datos del informe, alrededor del 60% de las personas que solicitaron ayuda jurídica han resuelto su problema en alguna medida. Como resultado, el 'nihilismo jurídico' (“el desconocimiento de los propios derechos y la incapacidad de defenderlos combinada con la indeterminación”) se convierte en unos de los principales problemas, cree Pamfílova.

Evaluaciones de los defensores de derechos

“La situación de los derechos humanos en Rusia sigue causando problemas, no mejora ni empeora. Pero la cantidad de discusiones acerca de su protección ha aumentado”,  afirmó a RBTH el director de la Oficina de derechos humanos de Moscú y del Consejo presidencial para el desarrollo de la sociedad civil Alexander Brod.

Sin embargo, la directora del Grupo Moscú-Helsinki (la organización de protección de derechos humanos más antigua de Rusia) Liudmila Alexéieva cree que la situación ha empeorado en los últimos tres años. “La Duma Estatal aprueba constantemente leyes que limitan los derechos de los ciudadanos y que no se ajustan a la Constitución”, declaró a RBTH.

Alexéieva se refirió a la ley de prohibición de “propaganda de la homosexualidad entre menores”, que el grupo considera discriminatoria. También aludió a “la ley sobre el agravio de los sentimientos de los creyentes, que los funcionarios utilizan para limitar la libertad artística, como en el caso de la presentación de la ópera Tännhauser de Wagner en Novosibirsk (que se retiró del repertorio debido a la indignación mostrada por miembros de la Iglesia ortodoxa. Además el director de la obra y el director del teatro fueron acusados)”.

Al mismo tiempo, organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han denunciado en sus informes los intentos de las autoridades por “asfixiar a la sociedad civil”.

En una entrevista a Rossiyskaya Gazeta Pamfílova comentó que los socios occidentales a menudo preguntan sobre la situación de la comunidad LGBT, los problemas de las ONG, “pero estas cuestiones no están en primer plano para nuestros ciudadanos”.

Según las cifras del informe, la mayoría (el 52%) se interesa por la inviolabilidad de los derechos socioeconómicos, mientras que los derechos civiles son primordiales para el 39% y los políticos, para el 9%.

Alexéieva cree que un porcentaje del 39% no es una cifra desdeñable. “En la URSS la gente simplemente ignoraba sus derechos civiles”, declara. Recuerda que en los años 90, cuando uno era despedido se consideraba vergonzoso hacer una demanda contra el empleador. Actualmente la situación ha cambiado. “El conocimiento de derechos ha crecido notablemente en un periodo corto. Pero simplemente no tenemos una cultura política en el país. Ha pasado poco tiempo”, dice.

Rusia sigue optando por resolver sus problemas directamente con el presidente, explica Brod, que pone como ejemplo el programa de preguntas y respuestas que Putin realizad cada año y se conocer como línea directa con el presidente. Sin embargo, la ciudadanía no confía en las instituciones, ya que existe un “distanciamiento claro entre los funcionarios y los problemas cotidianos de los ciudadanos”, destaca.

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