Las heridas del Día de la Victoria

Desfile de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú el 24 de junio del 1945.

Desfile de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú el 24 de junio del 1945.

Mark Redkin/TASS
En ningún otro país el Día de la Victoria sobre el nazismo se celebra con tanta emoción como en Rusia. ¿Qué significa esa jornada para los rusos?

Cuando los invasores nazis llegaron a las afueras de Moscú, a finales de 1941, el peligro para la Unión Soviética no podía ser mayor. Hitler consideraba a los eslavos una raza inferior y los documentos nazis sugieren que, si Alemania hubiese vencido, decenas de millones de rusos se habrían enfrentado a un régimen genocida de esclavitud.

Las estadísticas de la Batalla de Moscú aportan datos difíciles de digerir. El número de caídos solo en ese enfrentamiento es de 1,2 millones, casi el doble de las vidas que perdió Estados Unidos a lo largo de varias contiendas del siglo XX (la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y las de Vietnam y Corea).

No hay familia rusa que no haya perdido a un familiar. El número de soldados soviéticos fallecidos en la Segunda Guerra Mundial oscila entre los 20 y los 28 millones. Estas cifras explican, en parte, por qué se le atribuye tanta importancia a esta guerra en Rusia, algo que sorprende mucho a los occidentales.

Una percepción diferente

“La percepción de la Segunda Guerra Mundial en Rusia es muy diferente a la de los estadounidenses y europeos”, escribía Paul Goble, analista político y asesor del exsecretario de Estado de EE UU James Baker, en un artículo para Russia Direct. “Para los rusos, la Segunda Guerra Mundial ha sido y seguirá siendo el acontecimiento crucial del último siglo, mientras que para Norteamérica y Europa ese conflicto pertenece cada vez más al pasado”.

Cada 9 de mayo se conmemora la victoria sobre la Alemania nazi con una entrega y emoción que no se pueden ver en ningún otro lugar del mundo. Cierran las oficinas gubernamentales, los colegios y los mercados financieros, y el centro de Moscú se convierte en un paseo peatonal adornado con banderas y lazos de San Jorge, símbolos de la victoria en aquel conflicto.

Esta fiesta no solo se celebra en la capital, sino que se adentra en muchas provincias rusas. Prácticamente en todas las ciudades hay un monumento a la guerra y una llama eterna. Las trece ciudades soviéticas que sufrieron enfrentamientos especialmente violentos recibieron el título oficial de “ciudades heroicas”, aunque solo la mitad de ellas se encuentra actualmente en territorio ruso.

¿Por qué el 9 de mayo?

Aunque los alemanes capitularon el 8 de mayo, la rendición se firmó tras la medianoche de Moscú por el cambio de hora. Por eso, el Día de la Victoria se celebra en Rusia un día más tarde.

El primer Desfile de la Victoria tuvo lugar en junio de 1945, una vez las tropas soviéticas volvieron del frente. El siguiente desfile militar se celebró en 1965, y posteriormente hubo festejos en 1975 y 1985. Desde el 9 de mayo de 1995, año en que se celebró el 50º aniversario de la victoria, los desfiles se realizan cada año.

En la actualidad, se ha convertido en una ocasión tanto para rendir homenaje a los enormes sacrificios y logros durante la guerra, como para exhibir el armamento del país.

Durante los últimos veinte años, Rusia invitó a docenas de jefes de Estado a asistir a la fiesta en la Plaza Roja. Sin embargo, este año la celebración llega en un momento de fuerte tensión entre Rusia y Occidente, agravada por las sanciones económicas que obligan a la población rusa a ajustarse el cinturón, mientras que la situación en la escena internacional parece haber entrado en punto muerto.

Durante una reunión del comité organizador de las celebraciones del 70º aniversario, el presidente ruso, Vladímir Putin,arremetió contra los críticos anónimos, a quienes acusó de intentar menospreciar el papel desempeñado por la URSS en esta guerra.

“Desgraciadamente, hoy vemos no solo intentos de distorsionar los eventos de la guerra, sino también mentiras cínicas y una falta de respeto hacia toda una generación que lo dio todo para obtener la victoria, que defendió la paz en el mundo”, recordó el presidente ruso.

A finales de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció que dirigentes de 26 países planeaban asistir en Moscú a las celebraciones del Día de la Victoria de 2015; entre ellos se encuentran el presidente chino, Xi Jinping; el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un; el presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Ninguno de los dirigentes de los principales países europeos, incluyendo los que fueron aliados de la URSS, como el presidente de EE UU, Barack Obama; el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente francés, François Hollande, han confirmado su asistencia. La canciller alemana, Angela Merkel, tampoco estará presente en el desfile, pero acompañará a Putin a depositar una corona en la Tumba del Soldado Desconocido el 10 de mayo.

En contraste, en 2010 las tropas de la OTAN se unieron a los soldados rusos en la Plaza Roja y en 2005 George W. Bush viajó a Moscú para asistir personalmente al 60º aniversario de la victoria rusa.

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