Milicias de voluntarios en región rusa, más populares que la policía

En Tver ciudadanos colaboran con las fuerzas del orden para luchar contra el vandalismo. Fuente: Ria Novosti

En Tver ciudadanos colaboran con las fuerzas del orden para luchar contra el vandalismo. Fuente: Ria Novosti

En Tver (a 174 km de Moscú) la policía no puede resolver todos los problemas, por lo que muchas veces la milicia popular Afanasi acude en su ayuda. Los voluntarios colaboran en la lucha contra el vandalismo, las molestias que ocasionan los vecinos ruidosos y la gente que fuma en espacios públicos, e incluso median en conflictos familiares.

“En nuestro edificio hay un vecino que se dedica a cometer actos vandálicos de forma sistemática. ¡Protejan nuestros intereses!”. Para la milicia popular Afanasi de Tver, peticiones como esa son las más frecuentes.

Pável Vólkov, voluntario, explica que en un día pueden llegar a recibir hasta 20 llamadas y cartas. “Si el aviso es urgente, el equipo que está de guardia acude inmediatamente”.

Lo más habitual es que la milicia de Tver deba lidiar con las fiestas ruidosas o con los que fuman en espacios públicos, con gente que no se atiene a razones, ni con la policía ni con los vecinos.

“Les explicamos que no están solos y les pedimos que guarden silencio. Hablamos con ellos para concienciarles y les facilitamos información escrita sobre la ley y las consecuencias que implica infringirla. No tenemos derecho a hacer nada más, pero en muchos casos con eso basta”, dice Pável.

La milicia está integrada por voluntarios, y cualquiera que lo desee puede inscribirse. Aun así, sus bases están formadas por trabajadores de una empresa privada de seguridad que pertenece Maxim Larin, diputado regional y empresario. Aunque Larin pague una pequeña retribución a algunos, los que se ofrecen como voluntarios no lo hacen por dinero. “Queremos salir a las calles y demostrar que estamos a favor de la limpieza y el orden”, explica el miliciano Zelimján Berzúkaev.

La milicia cuenta con cerca de 80 miembros organizados en brigadas. Ajmat Cherguízov está al mando: “Durante diez años fui policía y nunca antes la gente me había dado tantas muestras de gratitud como ahora en la milicia. Además de intervenir en conflictos domésticos también mediamos en los interétnicos”. Precisamente porque la milicia está formada por voluntarios de diversas etnias, las diásporas se muestran dispuestas a cooperar. Esto ayuda a zanjar los conflictos que surgen entre ellas.

Las autoridades de la ciudad están satisfechas con el trabajo de la milicia. “Los voluntarios ejercen un impacto moral sobre los ciudadanos –explica Serguéi Axiónov, presidente del Comité de la Duma Municipal de Tver de la administración local–. La milicia funciona como una organización social y en sus seis años de existencia jamás se le ha hecho recriminación alguna”.

El comisionado por los derechos humanos de la región de Tver, Vladímir Bábichev, también simpatiza con los milicianos: “Apoyamos cualquier iniciativa que promueva la protección de los derechos de los ciudadanos y el respeto por el orden público, siempre que todas las actuaciones se lleven a cabo de conformidad con la ley”.

Los agentes de policía de Tver cooperan con la milicia Afanasi. Vadim Liovshin, teniente coronel del régimen interior y jefe de la oficina de prensa de la Dirección del Ministerio del Interior por la región de Tver, especifica: “Los milicianos no tienen derecho a hacer uso de la fuerza ni a practicar detenciones, de esto se encarga la policía. Solo reclutamos a los voluntarios para que ayuden a mantener el orden público”.

Conversaciones ante testigos

La milicia se dedica a resolver los más diversos problemas, como por ejemplo las discusiones domésticas o las molestias que ocasionan los vecinos ruidosos. La policía no siempre puede dominar este tipo de situaciones, por eso los milicianos intervienen con regularidad en la resolución de conflictos domésticos.

“Estábamos en casa de una mujer tomando un té en la cocina. Tanto a ella como a su exmarido les instamos a explicarse: había surgido un conflicto en torno a su hijo pequeño. Y por primera vez después de divorciarse, ante nosotros pudieron hablar con calma”.

La milicia hace un seguimiento de la evolución de todos los casos en los que ha intervenido y realiza controles periódicos en los hogares en los que han surgido problemas. “La gente acude a nosotros con los problemas más diversos –dice el miliciano Pável Vólkov–. Te presentas por un motivo concreto, pero la gente, al ver que te involucras activamente, acaba desahogándose. Aparte de nosotros, a menudo no tienen a quién recurrir para solucionar sus problemas”.

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Publicado originalmente en ruso en Ogoniok.

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