Patriotismo, crisis y alforfón

Fuente: Lori / Legion Media

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Rusia se ha visto inundada por la “fiebre del alforfón”: la población compra y guarda el mientras sube el precio. ¿Por qué este tipo de trigo se ha vuelto tan importante para los rusos?

El último paquete de trigo sarraceno se me escapa delante de mis narices: una anciana lo saca del final de la estantería de una tienda que pertenece a una gran cadena de supermercados y avanza hacia la caja con seguridad. A la pregunta sobre por qué la gente está dedicándose a hacer acopio de este producto, ella responde: “Es algo comprensible”. Ocurre lo mismo en otras grandes tiendas de alimentación.

El trigo sarraceno se percibe como el principal alimento nacional en parte gracias a los propios políticos, que suelen mencionarlo en sus discursos como ejemplo de patriotismo. “Mis alimentos favoritos son el pan, la leche y el trigo sarraceno”, reconocía a inicios de octubre el ministro de Agricultura, Nikolái Fiódorov, que aconsejaba a todo el mundo a consumir productos nacionales.

De este modo, en un momento de crisis la gente se ha lanzado precisamente a por este alimento, algo bastante comprensible, según explica Ovcharova. En general, en las compras se ve reflejada la reacción de la población a la crisis o a la bajada del rublo:  en lugar de reducir sus gastos, las personas comienzan a gastar dinero haciendo acopio de productos y servicios e invirtiendo en ellos, ya que las expectativas de un posible abaratamiento de la divisa nacional suelen ser altas.

El trigo sarraceno únicamente abunda en las pequeñas tiendas de alimentación de precios populares, aunque el precio del trigo dista de ser popular: a partir de 60 rublos (alrededor de un euro) por paquete. Desde principios de mes, se ha encarecido en un 48,3%, informaba Rosstat el 26 de noviembre.

A pesar de ello, los rusos continúan comprando grandes cantidades ignorando otros tipos de grano, la pasta o el arroz, que no han subido tanto. “En octubre la demanda subió a más del doble, pero ahora se encuentra en su pico más alto”, comenta Vladímir Rusánov, portavoz oficial de X5 Retail Group, que controla varias cadenas de supermercados.

Rusánov señala que son las personas de la tercera edad quienes compran mayor cantidad trigo. “En la mayoría de las tiendas no se vende trigo sarraceno a precios bajos. Además, algunos proveedores están conteniendo el producto esperando que los precios sigan creciendo”, comenta la directora de comunicaciones externas de la compañía francesa Auchan, María Kurnósova.

“Existen tanto marcas caras como baratas de trigo sarraceno. Actualmente la situación se ha normalizado un poco, la agitación inicial se ha reducido. Los precios del trigo sarraceno han subido, por supuesto”, comenta la directora de comunicaciones corporativas y externas de METRO Cash & Carry, Oxana Tókareva. 

El presentimiento de la crisis

La agitación relacionada con el trigo sarraceno en 2014 ha sido provocada por unas noticias sobre las malas cosechas en la región de Altái, donde se cultiva casi la mitad del trigo sarraceno en Rusia. Las cadenas comerciales recibieron la noticia de la subida de los precios de compra, y los ciudadanos se lanzaron a comprar este trigo estratégicamente importante.

La última subida del trigo sarraceno por causas naturales se registró en 2010, cuando tras la sequía y las malas cosechas los precios de venta al público llegaron a más del doble. Tras una investigación, el Servicio Federal Antimonopolio llegó a la conclusión de que una confabulación en el sector mayorista había influido en la subida de los precios.

En esta ocasión, a diferencia de 2010, no hay escasez de trigo sarraceno, según información oficial. El Ministerio de Agricultura ha lanzado un mensaje titulado “¡Hay suficiente para todos!” en el que explica que, partiendo de una “ración de consumo media” de 3,5 kilogramos al año por persona, Rusia necesita unas 550.000 toneladas al año, mientras que en la actualidad cuenta con 744.600 toneladas, por lo que existe trigo incluso para la exportación.

3,5 kilogramos por persona es un cálculo bastante estimativo del departamento. Si partimos del hecho de que una ración de trigo sarraceno consiste en 80 gramos, las personas que comen trigo sarraceno dos o tres veces por semana agotarán su ración anual en cuatro meses. Estas personas pueden llegar a comer unos 10 kilogramos de trigo sarraceno al año, cuyo coste ascendería a 600 rublos (12 dólares).

La subida de los precios de la carne, las verduras y los productos lácteos es algo mucho más doloso para la mayoría de los rusos, sin embargo esto no provoca estanterías vacías. “El encarecimiento de algunos productos y objetos también preocupa a la población, pero únicamente a ciertos grupos que no tienen tanta visibilidad. El trigo sarraceno, sin embargo, es un producto de masas que ahora concentra todos los temores, - comenta la directora del Instituto Independiente de Política Social, Lilia Ovcharova.  – Una tendencia similar se observó respecto a la pasta italiana cuando se anunció el embargo alimentario. O respecto a las conservas de pescado extranjero, como los boquerones o las sardinas. Aunque estos casos pasaron desapercibidos”.

Por ahora únicamente las estanterías de trigo sarraceno son las que están vacías debido a que la sociedad ha hecho acopio de reservas. Los sociólogos no han llevado a cabo ninguna encuesta sobre este alimento. El índice de precios al consumo redactado por la Fundación “Opinión pública” muestra que los rusos se preocupan por los precios de todo tipo de alimentos. Un 91% de los rusos mencionaba en noviembre entre sus preocupaciones la subida de los precios de los productos y servicios básicos y un 87% asegura que los precios seguirán subiendo.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Kommersant.

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