Los ultranacionalistas divididos ante la celebración de la Marcha Rusa

Fuente: TASS / Zurab Dzhavakhadze

Fuente: TASS / Zurab Dzhavakhadze

El 4 de noviembre, en Moscú se celebra la Marcha Rusa, el evento nacionalista más masificado, que tiene lugar anualmente y reúne hasta 30.000 asistentes. Este año, las autoridades de la ciudad esperan el evento con temor, mientras que los participantes preparan sus puños. La razón de ello es el cisma existente en el movimiento nacionalista en Rusia provocado por la crisis en Ucrania. Por primera vez, este evento masivo anual amenaza con convertirse en un gran escándalo político.

El 23 de octubre en Moscú se arrestó a uno de los líderes ultranacionalistas rusos y organizador de la Marcha Rusa, Alexander Potkin. Fue acusado de dos delitos penales: uno económico (“fraude a gran escala”, ya que Potkin es sospechoso de retirar de manera fraudulenta 5.000 millones de dólares del banco kazajo BTA) y otro político (“incitación al odio racial”). Por ahora no existen detalles de ningún proceso, aunque, obviamente, en lo que al delito político se refiere, el detenido podría haber ingresado en prisión hace tiempo.

Sus colegas aseguran que el hecho de que Alexander fuera detenido menos de dos semanas antes de la Marcha Rusa 2014 no es casual. “Lo han cogido como rehén para asustar a los demás”, comenta uno de los líderes de la asociación “Rússkie”, Vladímir Basmánov.

“Se trata de una venganza política. Sasha se negó a apoyar públicamente la política exterior de Putin en lo referente a Ucrania y a participar en la búsqueda de voluntarios para ir a Donbass, tal y como le pidieron que hiciera desde la Administración del Presidente. Esto no se lo han perdonado”.

Otro líder del movimiento “Rússkie”, Dmitri Diómushkin, declaraba en una conversación con RBTH que no tiene ninguna duda de que la policía irá a por él próximamente. “Hace varios meses se reunieron conmigo unos representantes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) e insistieron en que no se celebrara la Marcha Rusa este año, debido a la 'delicada situación en la política exterior'. Como respuesta, en relación con esa misma situación, les propuse que interrumpieran durante un año su actividad”.

Una fuente anónima en la Administración del Presidente de la Federación Rusa ha informado a RBTH que la causa de que el Gobierno dedique tanta atención a los líderes ultranacionalistas se debe precisamente a que la mayoría de ellos, o bien se han manifestado abiertamente a favor de Kiev, o bien han ocupado una postura neutral.

Ahora el Gobierno teme que la Marcha Rusa se convierta en una acción de apoyo a los nacionalistas ucranianos que luchan contra los sublevados en Donbass.

“Si bien la multitudinaria Marcha de la Paz contra la presencia militar de Rusia en Donbass, que se organizó en el centro de Moscú el pasado 21 de septiembre, estuvo organizada por las fuerzas liberales bajo eslóganes exclusivamente pacifistas, muchos participantes de la Marcha Rusa apoyan abiertamente a los sectores de ultraderecha ucranianos que ahora luchan con la Guardia Nacional de Ucrania”, comenta una fuente en la Administración del Presidente.

De hecho, el Gobierno aprobó la celebración de la Marcha Rusa en el último momento y la envió a las afueras de Moscú, en la ciudad dormitorio de Liublinó, aunque los organizadores cumplieron todas las normas legislativas en la entrega de la solicitud y esperaban pasar por el centro de la ciudad.

Hasta ahora, el ayuntamiento de Moscú ha permitido al resto de fuerzas políticas celebrar sus manifestaciones y concentraciones en el centro, e incluso la Marcha Rusa de 2012 pasó por el malecón Krymskaya, a pocos kilómetros del Kremlin. A la pregunta de RBTH dirigida al ayuntamiento de Moscú y a la Dirección General del Interior sobre la razón del lugar para la celebración y sobre cómo planean las autoridades garantizar la seguridad durante la manifestación, ambos organismos se han negado a responder.

La tierra rusa

El año pasado el eslogan del evento fueron las “14 palabras de la marcha rusa”: “¡Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y el futuro de los niños rusos!”, una clara alusión a las “14 palabras” del famoso neonazi estadounidense David Lane, que fue condenado a cuarenta años de prisión y que falleció en la cárcel en 2007 (“We must secure the existence of our people and a future for white children!”).

El hecho de que en la Marcha Rusa de este año, cuyo eslogan oficial por decisión del comité organizativo será el llamamiento “¡Por la unidad rusa!”, no se espera de hecho ninguna unidad, es algo que queda claro al visitar las páginas web de las organizaciones ultranacionalistas.

A principios de septiembre, en una de las publicaciones de los sectores de ultraderecha rusos más populares en la red social VKontakte se llevó a cabo una encuesta sobre el tema “Cómo deberá ser la Marcha Rusa 2014”.

En la votación participaron más de 15.000 personas. Un 31,2% de los participantes votaron a favor de que la idea principal del evento fuera el apoyo a Novorrossía (desde la primavera de 2014 el término “Novorrosía”, “Nueva Rusia”, designa a la población rusohablante del sureste de Ucrania, que lucha por la salida del país, nota de RBTH), mientras que un 51,9%, por el contrario, consideraban que “la marcha debe celebrarse bajo los eslóganes de la unidad eslava ruso-ucraniana”. Sólo un 16,9% de los participantes votó que en el evento “se prohibieran todos los eslóganes relacionados con Ucrania”.

 

Fuente: Vladímir Astapkovich / Ria Novosti

Al mismo tiempo, en las páginas web dedicadas directamente a la Marcha Rusa se puede encontrar el manifiesto del comité organizativo del movimiento “¡Por Novorrossía!”, publicado por primera vez el 17 de octubre, en el que los ultranacionalistas que apoyan la revolución ucraniana son llamados traidores nacionales.

“La protesta popular en Ucrania está subordinada a la oligarquía, - reza el manifiesto, - su energía está dirigida a provocar guerras y a consolidar la rusofobia en todas las partes del país. Ucrania ha sido invadida por impostores que intentan cumplir los planes de los líderes mundiales que mueven los hilos, que no sólo no permitirán la reunificación de Rusia, sino que están orquestando una guerra fratricida en espacio del mundo ruso. Los políticos que están destruyendo Ucrania son marionetas educadas durante décadas en las universidades estadounidenses en cursos especiales de traidores que bajo la apariencia de una guerra ideológica destruyen países… Nosotros exigimos que se reconozca a Novorrossía como una formación estatal sujeta al derecho internacional, así como la firma de un acuerdo entre Rusia y Novorrossía sobre asistencia mutua y la retirada inmediata del territorio de Novorrossía de todos los puntos de localización permanente de las subdivisiones militares de Kiev…”.

Controversia o cisma

Sin embargo, el líder del movimiento “Rússkie”, Dmitri Diómushkin, asegura que todo esto son “pequeñas controversias” y que no existe ningún cisma. “El mito del cisma nacionalista es alimentado por los medios de comunicación liberales y del Kremlin. Cada año participan en la Marcha Rusa organizaciones que tienen sus diferencias en una multitud de cuestiones… Y nunca ha habido ningún problema, ni podría haberlo. Porque lo más importante es que estamos unidos: todos nosotros queremos vivir en un Estado nacional en el que los derechos de la población nativa rusa no se vean amenazados, donde no exista el crimen étnico y donde todos los recursos no pertenezcan a los oligarcas, sino al pueblo”.

Como prueba de sus palabras, Diómushkin propone la planificación de las columnas durante la manifestación, en la que los partidarios de Novorrossía estarán separados de los ultranacionalistas a favor de la Rus de Kiev por una sola columna, la de los nacionalistas paganos. Pero el líder del movimiento “Rússkie” no parece tener en cuenta el hecho de que en la manifestación se encontrarán no sólo representantes de corrientes distintas.

El hecho de que entre las fuerzas nacionalistas, desde los nacional-demócratas moderados hasta los sectores de ultraderecha, una de las fuerzas combativas más preocupantes son los nacional-socialistas y los hinchas de fútbol, que en su mayoría poseen los mismos puntos de vista, nunca ha sido ningún secreto, pero ahora estas fuerzas están divididas no sólo por distintas columnas en la manifestación, sino también por una línea del frente concreta que pasa a lo largo de todo el sureste de Ucrania, y esta es una fuente de emociones totalmente distinta.

“Mis amigos están luchando en el batallón ucraniano Azov (un batallón de voluntarios que lucha junto a la Guardia Nacional de Ucrania y está formado básicamente por nacional-socialistas ucranianos, nota de RBTH). Yo también pienso viajar allí pronto, - comenta Andréi S. de 28 años de edad, miembro de la comunidad nacional-socialista rusa WotanJugend, que también planea participar en la Marcha Rusa (según esta, los nacional-socialistas sacarán a la calle hasta 2.000 personas).

“En la idea del proyecto de Novorrossía reside la idea de restablecer el imperio soviético, no sólo en un sentido territorial, sino también en un sentido ideológico. Esto no tiene nada que ver con la defensa de la población rusa. Las manifestaciones en el sureste de Ucrania se llevaron a cabo con banderas comunistas y retratos de Lenin, Stalin y Putin, y este restablecimiento de la unidad rusa está preparado y provocado por el Servicio Federal de Seguridad (FSB), es decir, por un régimen antirruso”…

Vladímir Basmánov, por su parte, asegura que uno de los líderes de Novorrossía, Ígor Guirkin (hasta hace poco ministro de Defensa de la no reconocida República Popular de Donetsk) es un agente del Kremlin.

“En su momento fue agente de una sección del FSB para la defensa del orden constitucional. Esta es la misma sección que ha abierto causas contra los nacionalistas rusos y que destruyó la organización ultranacionalista más potente de Rusia: “Russki obraz”.

En la página web de WotanJugend, entre citas de Heinrich Himmler, que clasificó las razas rusa y aria, y de Alfred Rosenberg, ideólogo del partido nacional-socialista de origen ruso, ahora se encuentra una felicitación por su victoria en las elecciones a la Rada Suprema al comandante del batallón Azov, Andréi Beletski, considerado por los otros nacionalistas que apoyan la guerra de la población rusa en Donbass por la separación de Ucrania como uno de sus principales enemigos y por cuya cabeza incluso se ha prometido una recompensa. Por ahora no queda claro cómo todas estas organizaciones llevarán a cabo una marcha titulada “¡Por la unidad rusa!”.

Evgueni Levkóvich es periodista y activista social.

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