Rusia recuerda las víctimas de las represión política

El 30 de octubre es oficialmente el día de las víctimas de la represión política desde el año 1991. Se eligió ese día porque precisamente en 1974, los presos de los campos penitenciarios de la zona de Mordovia y de Perm empezaron una huelga de hambre en señal de protesta contra las represión política en la Unión Soviética.

Hoy se recuerda a las personas que fueron reprimidas políticamente, enviadas a los campos de trabajo forzados, deportadas, privadas de la vida en los años del terror de Stalin y posteriores.

Todavía no se conoce la cifra exacta de víctimas pero se habla de millones. El punto álgido de la represión fue en los años 1937-38 cuando por el artículo “crímenes contrarrevolucionarios” en dos años condenaron  a 1,3 millones de personas de las cuales más de la mitad fueron fusiladas.

Según la ley “Sobre la rehabilitación de las víctimas de las represión política” existen distintas formas de coerción ejercidas por el Estado por motivos políticos. La privación de la vida o de la libertad, el internamiento para un tratamiento forzado en centros psiquiátricos, la expulsión del país y privación de la ciudadanía, el traslado de un grupo de población de su lugar de residencia, la deportación, la confinación a poblaciones de trabajos especiales, los trabajos forzados en condiciones de privación de libertad así como cualquier tipo de privación o limitación de los derechos y libertades son los diferentes tipos de represión política que se recogen en la ley.

Fue entonces cuando apareció el concepto de “enemigo del pueblo” en la vida cotidiana de los rusos. Recibir ese estigma representaba no solo verse privado de la libertad personal sino también poner en peligro a la familia. Las esposas de los “enemigos del pueblo” eran recluidas en los campos por un plazo de cárcel de un mínimo de cinco a ocho años mientras que a los niños los internaban en colonias tutelares para menores o en orfanatos de régimen especial.

El regreso de los nombres

El 30 de octubre del año 1990 en la Plaza Lubianka de Moscú se inauguró el monumento Piedra Solovietski. por iniciativa de la asociación Memorial. Se traslado una enorme roca desde las islas Solovietski, en el Mar Blanco, donde a principios de los años 1920 se instauró un campo penitenciario de destinación especial que representaría el inicio del sistema de campos de trabajos forzados de Stalin.

En la víspera del 30 de octubre cada año la asociación Memorial organiza el acto llamado “Regreso de los nombres”. Todos los que quieran pueden leer en voz alta unos cuantos nombres de compatriotas, su profesión y la fecha en que fueron fusilados. Los nombres de los muertos van sonando durante 12 horas sin interrupción. Durante los ocho años de historia de este acto conmemorativo todavía no ha sido posible leer los nombres de todos los muertos únicamente de Moscú. Según datos de Memorial, sólo en el período 1937-1938 en la capital se fusilaron a más de 30.000 personas y en general en toda la Unión Soviética se dictaminaron más de 720.000 condenas de muerte.

“La sociedad y cada uno de nosotros tenemos que conocer la historia y valorarla para evitar tragedias semejantes, para recordarlas, para que sean una vacuna contra su repetición – explica a RBTH el dirigente de la asociación Memorial, Alexander Cherkásov. –Durante todos estos años todavía no hemos leído los nombres de todos los que fueron asesinados en Moscú. Es una cosa cotidiana como cuando se inmortaliza la memoria de los que murieron en los campos de concentración de Alemania donde ponen un pedazo de cobre a un adoquín con los nombres de los que no regresaron”.

Cherkásov explica que con con la lectura de nombre la gente puede sentirse copartícipe de la historia del país. “No se trata del destino de personas aisladas, es el destino de todo el país. En el siglo XX en Rusia hubo tres grandes catástrofes que influyeron en el destino de prácticamente todas las familias: la colectivización, el terror y la Segunda Guerra Mundial. La memoria del terror no es menos importante que la de la guerra”, explica este defensor de los derechos humanos.

La Plenipotenciaria en derechos humanos de la Federación de Rusia, Ella Pamfílova, el presidente del Consejo adjunto a la presidencia para el desarrollo de la sociedad civil y los derechos humanos, Mijail Fedótov y el exdefensor del pueblo, Vladímir Lukin, participaron en el acto conmemorativo de este año.

“Queda muy poca gente viva de entre los que fueron víctimas de la represión. Vienen sus descendientes o simplemente personas que no son indiferentes. Llega mucha gente, se colocan en una larga cola y todos quieren participar, - explica la defensora de los derechos humanos Liudmila Alexéieva. –En mi familia no hubo represaliados pero de todas formas yo cada año he ido a leer esos nombres porque a mí no me es indiferente el destino de mis conciudadanos que fueron víctimas de la represión. Es natural que la gente recuerde estos acontecimientos porque aquí la represión fue masiva. En ningún otro estado del mundo ni en toda la historia... fuimos los que más sufrimos”, puntualiza la presidenta del Grupo Moscú-Helsinki, que este año no puede asistir al acto por problemas de salud. Este tipo de acciones no sólo se harán en Moscú sino también en muchas ciudades del país.

Fuente: AFP / East News

Memoria de la nación

El historiador y periodista Nikolái Svanidze declaró que se trata de un acto conmemorativo de gran relevancia para los ciudadanos de Rusia porque es importante recordar no solo las páginas heroicas de la propia historia sino también las trágicas.

“Sin tragedias no hay victorias. La Segunda Guerra Mundial no consiste solo en la toma del Reichstag alemán. Para nosotros estos recuerdos son capitales ya que se trata de la memoria nacional y de la cultura. Manifestar que recordamos a nuestros antepasados nos invita al respeto hacia nosotros mismos. Esto significa que el pueblo tiene una actitud seria hacia su propia memoria”, explica. Svanidze está convencido que acciones como esta iniciativa de Memorial podrían ser mucho más oficiales si los dirigentes del país les prestaran más atención.

Actualmente se planea otro proyecto en memoria de los represaliados, “La última dirección”, explica Alexánder Cherkásov. Los propietarios de viviendas que así lo quieran podrán poner tabletas conmemorativas con los nombres, profesiones y años de vida de las personas que habían vivido en ese edificio, de donde se fueron para no regresar nunca más.

Perm-36 : Fantasma del GULAG

 

Serguéi Kovalev pasó 10 años de su vida en campos de prisioneros políticos, por haber participado en la difusión de periódicos clandestinos. La mayor parte de su condena la cumplió en el campo conocido como Perm-36, uno de los pocos que quedó en pie tras el derrumbe de la URSS. Hoy este campo es un museo que recuerda el horror de la represión política.

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