'Spice': la nueva droga sintética que causa dolor de cabeza a las autoridades rusas

Su uso se ha expandido entre los jóvenes. Fuente: PhotoXpress

Su uso se ha expandido entre los jóvenes. Fuente: PhotoXpress

Se trata de un compuesto químico que llegó en la década del 2000 y era una sustancia legal. Tras comprobarse los daños que causaba, se ilegalizó. Pero como su composición cambia constantemente, la lucha de los órganos estatales es mucho más complicada.

El efecto que provoca el ‘spice’ es parecido al de la marihuana, pero su composición es química. Debido a que la fórmula de esta droga cambia constantemente, su completa prohibición resulta muy difícil. Esta droga llegó a Rusia a finales de la década del 2000 como una sustancia legal. Ahora se ha convertido prácticamente en la droga más popular entre los jóvenes y en un auténtico dolor de cabeza para los órganos de seguridad del Estado.

La mañana del 6 de octubre se reunió en Moscú el Comité Estatal Antidrogas de Rusia para debatir la intoxicación masiva con un nuevo tipo de ‘spice’ que se ha expandido por todo el país desde finales de septiembre y principios de octubre.

‘Cóctel fumable’, ‘sal’ o ‘mix’ son nombres de un grupo de estupefacientes conocido también en Rusia como ‘spice’. El efecto que provoca el ‘spice’ es parecido al de la marihuana, pero su composición es química. Debido a que la fórmula de esta droga cambia constantemente, su completa prohibición resulta muy difícil. Esta droga llegó a Rusia a finales de la década del 2000 como una sustancia legal. Ahora se ha convertido prácticamente en la droga más popular entre los jóvenes y en un auténtico dolor de cabeza para los órganos de seguridad del Estado.

La intoxicación ha afectado a más de 700 personas, de las cuales 25 han fallecido. El director del Servicio Federal para el Control del Narcotráfico (FSKN, por sus siglas en ruso), Víktor Ivanov,  afirma que “en esta ocasión se ha podido controlar la epidemia de ‘spice”. Sin embargo, el director del FSKN se muestra pesimista con respecto al problema que representan las mezclas fumables e insiste en la necesidad de modificar la legislación.

El problema reside en que el ‘spice’ no es un tipo de droga aislado, sino toda una familia de sustancias estupefacientes cuya composición se modifica continuamente. Según comentan los propios empleados del FSKN, el ‘spice’ tiene muchas variantes porque a sus fabricantes apenas les cuesta modificar un poco la fórmula química de los ‘cócteles fumables’ prohibidos en Rusia, lo que los convierte en sustancias completamente nuevas y legales.

Por ejemplo, la última intoxicación masiva fue producto de una nueva variedad de ‘spice’ bautizada como MDMB. Víktor Ivanov explica que incluso después de haber causado la muerte a 25 ciudadanos rusos la distribución de esta droga sigue sin estar prohibida.

El problema es que hacen falta meses de papeleo para poder incluir cualquier sustancia en la lista de sustancias prohibidas. Durante ese tiempo, los sintetizadores de drogas pueden crear nuevas fórmulas de ‘spice’ que el Estado tendrá que volver a prohibir pasando por todos los trámites burocráticos desde el principio. “Los narcotraficantes actúan 300 veces más rápido que el Gobierno”, declara Ivanov preocupado.

Ivanov pone como ejemplo la lucha contra el narcotráfico de drogas sintéticas en el extranjero. En muchos Estados las autoridades competentes tienen capacidad para prohibir de manera inmediata —no más de una semana— el tráfico de aquellas sustancias que consideren peligrosas para la población durante un periodo de dos a tres años. Esto les permite iniciar causas penales y arrestar a los distribuidores de nuevas variedades de ‘spice’ sin demora. El Comité Estatal Antidrogas de Rusia ha manifestado su apoyo a la propuesta de Ivanov de conceder poderes análogos al FSKN ruso. 

Barato y de fácil acceso

La Unión Nacional Antidrogas (NAS, por sus siglas en ruso) es una organización que se fundó el año pasado con el objetivo de unificar a todas las entidades sociales dedicadas a combatir el narcotráfico.

El presidente del consejo administrativo de la NAS, Nikita Lushnikov, afirma en una conversación mantenida con RBTH: “el ‘spice’ es hoy unas de las drogas más peligrosas para Rusia. Si bien antes sus efectos eran fundamentalmente psicológicos, actualmente afecta también a la respiración, al sistema cardiovascular y a la coordinación de movimientos. Ahora estas mezclas tienen una composición que puede crear adicción con un solo consumo. Y si antes eran raros los casos de muerte por consumo de ‘spice’, los últimos casos de intoxicación reflejan lo contrario”, explica.

La lucha contra la distribución del ‘spice’ no resulta sencilla por la sofisticación de sus estrategias de venta.

El vendedor no contacta directamente con el comprador, sino que los consumidores ingresan el dinero en un monedero electrónico y después reciben un mensaje con la ubicación del escondite en el que se encuentra la droga, que puede ser desde una maceta hasta una parada de autobús, cualquier rincón en el que se pueda esconder una bolsita con la mezcla.

No son los propios vendedores quienes esconden la droga, sino sus camellos. “Por cada servicio prestado, el camello recibe 150 rublos (menos de 4 dólares); es poco dinero pero fácil de conseguir y el número de candidatos a ganarse un dinero extra de este modo no disminuye”, aclara Lushnikov. 

Qué representa el ‘spice’ para los consumidores

Fuente: ITAR-TASS

Nos encontramos con Konstantín en el estudio de grabación donde trabaja de director técnico. Es un joven enjuto, de unos 30 años, nacido en Sochi. A los 19 años empezó a consumir distintos tipos de droga y lleva tres años limpio. Tampoco se libró del ‘spice’; estuvo enganchado a varios tipos de drogas sintéticas durante cuatro años.

“Los ‘cócteles fumables’, la ‘sal’ y el ‘spice’ llegaron a Sochi como productos legales a principios de la década del 2000”, cuenta Konstantín. “Se vendía en tiendas. La gente lo veía y lo compraba pensando que si era legal no podía ser perjudicial”.

Según sus palabras, no se puede predecir lo que se sentirá con cada consumo de ‘spice’. “A veces simplemente te sienta mal y otras veces al contrario. Pero finalmente todo acaba en apatía y depresión. Lo que atraía de esta droga era su fácil acceso y el hecho de que fuera legal. Después de su prohibición sigue siendo fácil de conseguir, ahora hasta los escolares fuman ‘spice’. Sigue sin considerarse una droga terrible, comparable a la heroína”, señala el joven.

Kostia está convencido de que las drogas sintéticas como el ‘spice’ destrozan el sistema nervioso mucho más rápido que las demás.

“Yo sigo sintiendo los efectos, a veces me dan espasmos sin saber por qué. Las conexiones neuronales de mi cerebro han quedado afectadas. En el centro de rehabilitación vi a gente que se había pinchado heroína durante años y, tras dos o tres meses de remisión, recuperaban la actividad cerebral por completo”, explica.

“Los que toman ‘spice’ durante dos o tres años tardan mucho más en volver a la normalidad. Físicamente están más sanos que los heroinómanos, pero luego presentan más problemas cerebrales. Ya no pueden volver a la realidad”, concluye. 

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