Los tatuajes más populares de Rusia

¿Cómo ha sido la evolución del arte de la pintura corporal en Rusia? Fuente: ITAR-TASS

¿Cómo ha sido la evolución del arte de la pintura corporal en Rusia? Fuente: ITAR-TASS

El tatuaje en Rusia comenzó a ponerse de moda en los años 90. Hasta entonces tan solo se tatuaban el cuerpo los delincuentes, en las cárceles o en los cuarteles del ejército. Hoy en día a los rusos les encanta decorarse el cuerpo con inscripciones y aforismos en latín. Pero hace unos años a la gente le gustaba llevar jeroglifos de los que no sabían lo que significaba.

La moda del tatuaje artístico en Rusia comienza con el zar Nicolás II, que durante su viaje a Japón se tatuó la imagen de un dragón en la mano izquierda. Esto no pasó desapercibido para los rusos y la gente comenzó a tatuarse el cuerpo. Después de la revolución de Octubre la gente dejó de tatuarse el cuerpo, pero no por mucho tiempo. El interés por las imágenes tatuadas surgió en las prisiones.

Entonces pasaron a considerarse un símbolo del mundo criminal. Llegó a haber incluso una prohibición por ley, aunque solo duró un corto periodo de tiempo entre 1937 y 1939. Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos combatientes volvieron con tatuajes y de esta manera esta cultura se asentó entre los militares. Los salones de tatuaje legales aparecieron en el país en los años 90.

Moda entre los soldados

Muchos maestros del tatuaje se formaron mientras hacían el servicio militar. Piotr dibuja bien y por eso en el ejército sus compañeros le pidieron que les hiciera diseños en el cuerpo, aunque las ordenanzas lo prohibían explícitamente. "Por lo general conseguía hacer dibujos cuando estaba en el hospital, ahí me tenían poco vigilado y estaba más limpio. Creo que los prohibían hacer porque para hacerlo es necesaria una limpieza quirúrgica. Y en los cuarteles se podía agarrar una infección haciéndose un tatuaje", comenta Piotr. "Me pedían que tatuara todo tipo de nombres, aviones, barcos y tanques, algunos me pedían retratos. Utilizábamos tinta china como material". Después de volver del ejército Petr no volvió a hacer un tatuaje, porque lo cierto es que no le gustaba tatuar nada en el cuerpo.

Por su parte, Alexander Mosolov del estudio de tatuaje "Magnum", después de volver del ejército, donde se dedicó al tatuaje, lo convirtió en su profesión. "Comencé a hacer tatuajes casualmente. Durante el servicio militar me hicieron uno y comencé yo mismo a arreglarlo, a colorearlo. Me hice una máquina yo mismo. Mis compañeros se fijaron y comenzaron a pedirme que les hiciera dibujos parecidos. Desde entonces han pasado 15 años. Puedo contar mis clientes por miles", dice.

"No hace mucho estaban de moda los tatuajes punk, ahora quieren tatuarse grabados de la Edad Media y dotwork, en los que se hace una imagen, retratos u ornamentos, mediante una serie de puntos. En Rusia también se puso de moda la tendencia alemana del Realistic trash polka que son temas oscuros y algo sucios con un elemento claro y como salpicado de colores", dice Alexander. 

Cuentos y jeroglifos

A Andréi Barkov la gente le pide temas de cuento, ha hecho a la protagonista del cuento de Lewis Carrol Alicia en el país de las maravillas en todas las variantes posibles, parecida a la película, a la de dibujos animados o a la de las ilustraciones del libro.

"Últimamente he tenido muchos clientes que querían tatuarse un búho. Pero en general es difícil sistematizar, los dibujos que hago en el cuerpo, la fantasía humana es infinita". Dice con ironía. "Puedo dividir un gran grupo de rusos que quieren tatuarse aforismos, sobre todo en latín".

Su colega del estudio "Freedom tatoo" Sasha también destaca el amor que le tienen los rusos a ponerse diferentes textos en el cuerpo. "Hace cinco años a la gente le gustaba tatuarse jeroglifos, ahora la gente prefiere las sentencias", nos dice.

"Suelen decidirse antes por una frase que por un dibujo, aunque el dibujo tenga una carga semántica menor y es más difícil que te harte con el paso de los años. La frase que más se ve es: 'Una vida, un amor'. También se hacen abreviaturas". En cuanto a los jeroglifos que estaban de moda hace poco, los maestros rusos los tatúan sin pensar en lo que pueden significar. "A mí me da igual lo que signifiquen, que lo sepa el cliente. Los jeroglifos los tatuaba sin pensar, yo no tengo porque saber qué significan, que se preocupe el cliente", responde Sasha. 

Andréi más de una vez ha hecho cambiar de idea a los clientes sobre un tatuaje, especialmente cuando llega alguien demasiado joven o que se ve claramente que no tiene muy clara la idea de hacerse un tatuaje. "Creo que hasta los 22-23 años el estado de ánimo cambia muy rápidamente y que la persona no está preparada para decidir sobre algo con lo que tendrá que vivir toda la vida, a pesar de lo cual la gente a menudo consigue antes de los 25 años hacerse unos dibujos bastante poco pensados", dice.

Por otro lado el tatuaje puede darle a la persona una nueva dirección para desarrollarse. Por ejemplo un día vino Henrij Emanuel, de 63 años, para que Alexander le hiciera un tatuaje. "En tres años le tatuamos todo el cuerpo", dice este maestro. "Le han hecho fotografías con las que ha ganado premios". 

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