Los refugiados ucranianos en Rusia buscan un nuevo futuro

Miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas. Fuente: Mijaíl Mordásov

Miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas. Fuente: Mijaíl Mordásov

Decenas de miles de personas han tenido que abandonar sus casas desde el inicio de las operaciones militares al sureste del país. Según indica el Servicio Federal de Migración de la Federación de Rusia, el número de refugiados aumenta cada día.

La semana pasada llegó a la Duma del Estado (el parlamento ruso) un proyecto de ley que propone un régimen simplificado para la obtención de la condición de refugiado por parte de los ciudadanos ucranianos que entren en Rusia a consecuencia de una “situación excepcional que suponga una amenaza para sus vidas”.

Los autores de la iniciativa han señalado que es imprescindible “aprobar de inmediato una serie de medidas que permita al Servicio Federal de Inmigración aplicar un régimen especial simplificado para que los ciudadanos ucranianos puedan obtener la condición de refugiados”.   

Empleo y asistencia sanitaria

Según fuentes de RBTH, el Ministerio de Trabajo de Rusia ha desplegado puntos de información para la búsqueda de empleo en todos los campos de refugiados de Ucrania.

“El servicio de ocupación de la región administrativa número 71 de la Federación de Rusia ha calculado en 36.000 el número de ciudadanos que se han visto obligados a abandonar el territorio de Ucrania y necesitan ayuda para encontrar empleo. De ellos, 18.000 están dispuestos a buscar un empleo permanente”, informan en el departamento.

Hasta la fecha, el servicio de ocupación ha logrado colocar a 2.500 ciudadanos de Ucrania, de los que más de 1.000 ocupan puestos permanentes. Según señalan en el departamento de empleo, lo que más hay son profesionales de la construcción.

En relación con la gran afluencia de desplazados, el gobierno de Rusia ha aumentado la cuota anual de residentes temporales extranjeros para el año 2014, lo que permitirá recibir el permiso de residencia a un mayor número de desplazados.

Según informa la agencia ITAR-TASS, el Ministerio de Sanidad de la Federación de Rusia ha calculado que harán falta cerca de 100 millones de rublos (2,8 millones de dólares) adicionales para asegurar la asistencia sanitaria a los refugiados.

“Se realizarán reconocimientos a todos los desplazados y estos recibirán asistencia sanitaria completa. Se han identificado 566 casos de enfermedades infecciosas de relevancia social: 108 infecciones por el VIH y 77 casos de tuberculosis. 19.000 personas han sido vacunadas contra el sarampión y la rubeola”, señala el comunicado.
 
Un futuro lejos de casa

La corresponsal de RBTH Anna Degtiarenko ha visitado una residencia al sur de Moscú en la que viven temporalmente algunos desplazados de Ucrania. Ahora hay 58 refugiados instalados en el edificio.

La residencia se encuentra en un edificio de dos plantas de principios del siglo ХХ. El edificio está abarrotado; adultos y niños deambulan por el vestíbulo, los pasillos y las escaleras.

El joven de la portería nos cuenta que lo primero que necesitan los desplazados de Ucrania es comida y ropa. Los refugiados se han repartido media planta, la cocina, duchas individuales e incluso han pedido una lavadora. Las habitaciones de la residencia son luminosas y están limpias, pero están amuebladas con literas de dos pisos.

La cocina se ha convertido en el centro de reuniones: la gente comparte allí sus historias y discuten sus planes de futuro. A menudo, las historias que cuentan hielan la sangre.

Sin embargo, no se puede decir que estas personas estén desesperadas; más bien están preocupadas por los recientes cambios en su vida y llenos de fe en el mañana. Ninguno de los desplazados sabe cómo están las cosas en casa, pero tampoco tienen intención de volver. La gente está muy asustada por los rumores sobre las atrocidades de la guerra, así como por los recuerdos de los continuos bombardeos y disparos. Ven en Moscú un futuro prometedor.

La mayoría aún no tiene ningún estatus oficial, pero todos los recién llegados hablan de su disposición a quedarse en la capital, encontrar trabajo y continuar su vida aquí. Algunos incluso han conseguido apalabrar algún trabajo para más adelante.

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