Cómo entender qué hora es en cualquier punto de Rusia

En el país más grande del mundo hay nueve husos horarios. Fuente: Serguéi Yermojin / Ria Novosti

En el país más grande del mundo hay nueve husos horarios. Fuente: Serguéi Yermojin / Ria Novosti

En Rusia no cesan las disputas en torno a la necesidad de corregir los límites de las zonas horarias del país. Actualmente en el territorio de Rusia hay nueve husos horarios, que están distribuidos de manera desigual, y para saber qué hora es resulta necesario consultar una guía.

Según un chiste que se conserva de los tiempos de la Unión Soviética, en Petropávlovsk-Kamchatski situada en el extremo oriental siempre es medianoche. Se debe a que, a las tres de la tarde, la principal emisora de radio anunciaba qué hora era en cada huso horario del país y comenzaban por Kamchatka, donde a las tres de Moscú siempre era medianoche. 

En la actualidad en el territorio de Rusia debería haber, teóricamente, más de diez husos horarios, pero en la práctica se han establecido sólo nueve. Los límites de los husos horarios coinciden con las fronteras de los sujetos federales. Sólo en los territorios de dos regiones el tiempo es diferente: en Yakutia y en Sajalín

La dinámica de las zonas temporales 

Durante el Imperio ruso en cada punto del país se utilizaba la hora solar local, que se calculaba sobre la base de la situación geográfica. Más tarde, con el desarrollo de la red ferroviaria, en las estaciones se estableció un único horario, el de San Petersburgo. 

Los husos horarios aparecieron durante el régimen soviético, en 1919. También se introdujo legalmente el sistema horario de 0 a 24 horas. Un documento, firmado por Vladímir Lenin, dividía el país en 11 husos horarios, desde el segundo hasta el 12.

 Las fronteras de los husos horarios pasaban bien a lo largo de las líneas de los meridianos (en el mapa están las líneas longitudinales) o bien a lo largo de grandes ríos como el Ob, el Irtysh o el Lena. Como el territorio estaba poco poblado, esta delimitación no daba lugar a grandes problemas. En la Rusia central las fronteras de los husos pasaban por los límites de las provincias, pero no se desviaban mucho de los meridianos. 

Los límites de los husos horarios cambiaron en la década de 1980, cuando algunas regiones empezaron a adelantar las manecillas de los relojes una o incluso dos horas para aproximarse a la hora de Moscú y así interactuar más cómodamente con el centro. El proceso comenzó con las regiones septentrionales, donde vivía muy poca gente, pero la producción de petróleo, carbón y gas exigía mantener un contacto activo con los funcionarios de Moscú. 

Sucesivamente,  también con el fin de acercarse a la capital, algunas regiones vecinas, como el óblast de Vladímir y el de Riazán, empezaron a adoptar el horario de Moscú. La región que dio el salto temporal más grande fue la república de Tartaristán, que tiene el mismo horario que Moscú, pese a que se encuentra en el cuarto huso horario. Las últimas regiones en unirse a este proceso fueron las de Udmurtia y de Samara, que adoptaron el horario de Moscú en marzo de 2010. De este modo, entre el territorio europeo y los Urales se creó un salto temporal de dos horas. 

En ninguna otra parte del mundo ha habido semejantes saltos dentro de Estados que poseen diversos husos horarios. Hace poco, en el seno del parlamento ruso, se planteó la propuesta de reducir a cuatro los husos horarios del país. La propuesta, sin embargo, no recibió el apoyo suficiente. 

Tiempo veraniego, invernal y establecido por decreto 

El paso a tiempo de verano apareció bajo el Gobierno Provisional, en julio de 1917. Después, el país empezó a pasar, cada año, del horario de invierno al de verano, y viceversa. Pero, en 1930, se decidió no pasar al horario de invierno, y el país comenzó a vivir una hora antes con respecto al huso horario. 

Esta decisión se tomó sobre la base de un decreto emitido por el Consejo de los comisarios del pueblo (Sovnarkom). Por esta razón, el sistema pasó a llamarse “horario establecido por decreto”. Se convirtió en el habitual y cuando medio siglo más tarde, en 1981, de nuevo se comenzó a pasar del horario de invierno al de verano, la hora se calculaba sobre la base del horario previsto por decreto y no con respecto al huso horario. De este modo, los rusos vivían una hora por delante del huso horario en invierno y dos horas en verano. Así continuó siendo durante otros diez años. 

En 1991, la Unión Soviética dejó de existir y el horario establecido por decreto se abolió, para luego volver a restablecerse por ley. Es curioso observar que su abolición fue apoyada por comunicados de las autoridades locales, mientras que su reintroducción, por el descontento de la población y por los elevados gastos relacionados con el consumo de energía eléctrica. 

Desde el 1 de julio de 2011 Rusia mantiene todo el año horario de verano. La Duma Estatal está considerando la posibilidad de avanzar todas las manecillas de los relojes al horario de invierno para luego dejarlas así definitivamente. 

Resulta difícil establecer de modo objetivo cuál de las dos opciones es la más cómoda, dado que ambas cuentan con un número considerable tanto de defensores como de detractores. Como ha explicado el geógrafo Andréi Panin, para valorar esta cuestión se podrían tomar dos criterios: las horas que está en vela la población y las horas de luz del día. 

En los cálculos actuales, nadie hace referencia a la necesidad de ahorrar energía, los especialistas hablan sólo de la comodidad de la población. Por ejemplo, las tardes de luz contribuyen a reducir la accidentalidad de las carreteras, pero al mismo tiempo el cambio de horario influye sobre la salud de aquellas personas a las que les lleva una o dos semanas adaptarse al nuevo. 

Después del paso general del país al horario de verano, en invierno se oyen muchas quejas con respecto a que resulta difícil despertarse por la mañana cuando la calle aún está a oscuras. Otro problema es que en los dispositivos electrónicos, como teléfonos u ordenadores, se cambia automáticamente la hora, a pesar de que, en realidad, ahora ya no es necesario.