La inquietud se apodera de los medios de comunicación opositores

Durante los últimos meses ha aumentado la presión y con ello la incertidumbre en las redacciones de los canales independientes. Fuente: Alexséi Nichukchin / Ria Novosti

Durante los últimos meses ha aumentado la presión y con ello la incertidumbre en las redacciones de los canales independientes. Fuente: Alexséi Nichukchin / Ria Novosti

Algunos observadores son pesimistas y auguran el fin de la libertad de prensa en el país. Sin embargo, siguen existiendo muchos medios independientes.

En los últimos cuatro meses, han sido atacados el portal de noticias Lenta.ru, el canal de televisión por cable Dozhd, los sitios web de la oposición Grani.ru y Kasparov.ru, la radio 'Eco de Moscú' e incluso la agencia estatal RIA Novosti.

La mayoría de ellos fueron incluidos la semana pasada en el listado compilado por la web pro-Kremlin Politonline.ru, en el que aparecen 20 medios de comunicación que se encuentran bajo amenaza de cierre por su posicionamiento 'antirruso'. El listado clasifica los medios de comunicación según su frecuencia de uso de palabras clave negativas (como "anexión" y "Anschluss" con respecto al conflicto de Crimea) que difícilmente manifiestan la posición real de las autoridades pero identifican las ediciones "opositoras".

Varias publicaciones de la lista, incluyendo Snob.ru, Slon.ru,The New Times y Nóvaya Gazeta todavía no han sido sancionadas, a pesar de su crítica habitual del Kremlin. "No puede ser que todos estén presionados menos nosotros; es sospechoso e incluso nos resulta algo incómodo", confiesa Nadezhda Prusenkova, portavoz de Nóvaya Gazeta.

Por su parte, estos periódicos y revistas pierden audiencia frente a canales oficiales que ofrecen materiales 'más neutros'; el más popular de ellos es News.ru.com, que está en el 17º puesto por visitas al mes en el apartado "Noticias y medios de comunicación", según Liveinternet.ru.

Para los rusos, la principal fuente de información es la televisión. Según una encuesta de opinión realizada por la organización estatal VTsSIOM el año pasado, el 60% de la población la utiliza para ver los canales de noticias, la mayoría de los cuales son controlados por el gobierno; sólo el 23% se informa a través de internet. El periódico opositor Nóvaya Gazeta , en el que trabajó la asesinada Anna Politkóvskaya, tiene una tirada de 80.000 ejemplares, según Prusenkova. El editor jefe de Snob.ru, Nikolái Uskov, estima que hay 15 millones de páginas vistas al mes, pero el sitio está clasificado sólo en la posición 91 en el ranking Liveinternet.ru, con una audiencia mensual de 900.000 visitantes únicos.

Otra cuestión es el tipo de audiencia. Aproximadamente la mitad de los lectores de Nóvaya Gazeta, dice Prusenkova, “son personas con educación superior de entre 25-45 años, y el 10% de la audiencia son altos directivos”. El público de Snob.ru suelen ser 'rusos globales', con muchos ingresos y que viajan por el mundo. 

"Son los rusos cosmopolitas ... que forman parte de la intelligentsia", tal y como los describe Iván Zasurski, analista de medios rusos independientes y profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad Estatal de Moscú. Según él, estamos hablando de varios millones de personas con un amplio potencial de movilización, por lo que suponen un factor significativo en la vida política del país.

La independencia de muchos de los medios de comunicación en Rusia se limita a la política editorial: en términos económicos, suelen depender de grandes empresarios privados o incluso empresas estatales (como es el caso del 'Eco de Moscú', propiedad de Gazprom). Esto les permite ejercer una presión directa y sin censura, como lo hicieron Lento.ru y Dozhd. Sin embargo, mientras que en el país se mantiene económicamente independiente del poder, la prensa de la oposición sigue teniendo más dificultades a la hora de influir sobre el gobierno, señala Zasurski. 

20 años de independencia 

El periódico Nóvaya Gazeta, fundado en 1993, es conocido por su periodismo de investigación y por ser líder de toda Rusia en número de periodistas muertos en servicio. Aquí trabajó, por ejemplo, Anna Politkovskaya, cuyo asesinato en 2006 fue relacionado, por parte de sus colegas, con los artículos de la periodista sobre violaciones de los derechos humanos en el Cáucaso.  

Snob.ru representa una nueva generación de medios de comunicación rusos. Lanzado en 2009, el proyecto de Mijaíl Prójorov, oligarca y político moderado de la oposición, publica material sobre una variedad de temas, incluyendo ciencia y cultura, aunque también presta mucha atención a la política y en este sentido, hace poco, publicó por ejemplo una serie de entrevistas con miembros de la conocida banda de punk Pussy Riot.

Ambas publicaciones negaron estar en la oposición y apelaron a su tarea de proporcionar una plataforma para la variedad de puntos de vista, “excepto los fascistas radicales", estipula Prusenkova. No obstante, "ahora las autoridades nos dan más material para criticar que alabar", admite.

El editor de Slon, Uskov, reconoce: “No creo que le pueda suceder nada malo a Snob... Pero, por lo general, puede pasar cualquier cosa".

"Nosotros ponemos la alarma todos los días", comenta irónicamente Prusenkova.

"La vieja guardia en el Kremlin está apretando las tuercas, aunque no haya graves represalias, sólo simbólicas," dice el analista Zasurski. En cambio, también se pueden dar algunas sorpresas, como la reelección del crítico Alexéi Venediktov como redactor jefe de la radio 'Eco de Moscú'.

Por su parte, las garantías de seguridad pueden dar lugar a la autocensura, una necesidad que reconoce Uskov, aunque advierte de que se aplica principalmente en el control de las emociones del autor y no en la prohibición de la expresión de cualquier perspectiva. Hace un llamamiento a las publicaciones bien equilibradas y al aumento de la proporción de contenido no-político en los medios de comunicación.

"Estamos contemplando una serie de precauciones de seguridad, tratando al mismo tiempo de no quedar atrapados en una campana de cristal," dice Prusenkova.

En cualquier caso, la audiencia de los medios afines a la oposición en Rusia no va a desaparecer, sea cual sea la gravedad de sus problemas; es más, siempre aparecerán sustitutos, aunque la censura golpee o haga desaparecer a las publicaciones habituales, según consideran los analistas de la industria de medios. "Esta es una derrota temporal, ya que pronto se juega la revancha", dice Zasurski. Uskov está de acuerdo: "Las necesidades de los grupos permanecen y hay que satisfacerlas".

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