Los rusos que lucharon en Afganistán quieren un reconocimiento social

Tropas soviéticas en el camino de Herat a Kushka, durante la retirada de las tropas en 1988. Fuente: ITAR-TASS.

Tropas soviéticas en el camino de Herat a Kushka, durante la retirada de las tropas en 1988. Fuente: ITAR-TASS.

Un cuarto de siglo después de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán, cientos de miles de rusos que lucharon en ese conflicto, conocido como el 'Vietnam de la URSS', demandan ser reconocidos como veteranos de guerra y que se les iguale en derechos a los que combatieron contra la Alemania nazi.

Pero para conseguir el reconocimiento, los 'afgantsi' (afganos), como llaman a los soldados soviéticos que fueron destinados a Afganistán, necesitan primero que Rusia modifique su punto de vista oficial sobre esa guerra (1979-1989).

La Unión Rusa de Veteranos de Afganistán (URVA) ha declarado que solicitará al presidente ruso, Vladímir Putin, que revise la valoración negativa que hizo en 1989 el Congreso de Diputados Populares de la Unión Soviética sobre el envío de tropas soviéticas al vecino país. "La valoración, insostenible política y jurídicamente, del Congreso de Diputados, que señaló que la guerra de Afganistán fue una aventura fracasada, no ha sido revisada hasta el día de hoy", subrayó el legislador oficialista y líder de la URVA, Franz Klintsévich.

Y qué mejor ocasión para hacerlo que el vigésimo quinto aniversario de la retirada soviética de Afganistán, que se recuerda mañana sábado, más aun cuando en otros países surgidos de la URSS, como Ucrania, Kazajistán, Azerbaiyán o Uzbekistán, reconocen como veteranos a sus ciudadanos que participaron en la guerra.

Sin embargo, la conciencia colectiva rusa considera que la guerra de Afganistán, en la que perdieron la vida más de 15.000 soldados soviéticos y hasta un millón y medio de afganos según algunas fuentes, fue una contienda injusta.

Según una encuesta realizada por el Centro Levada con motivo de la efeméride, veinticinco años después de la retirada soviética el 68 % de los rusos estima que fue un error el envío de tropas a Afganistán, punto de vista que no comparte sólo el 9 % de los participantes en el sondeo, mientras el 23 % restante no tiene opinión. Además, para el 44 % por ciento de los encuestados la invasión de Afganistán fue un "crimen de Estado", y sólo el 10 % considera que los soldados soviéticos cumplieron su "deber internacionalista", tal y como presentó la propaganda del Kremlin la intervención militar en el país centroasiático.

En lo que todos parecen estar de acuerdo es en que los casi diez años de guerra en Afganistán fueron uno de los factores que precipitaron la descomposición de la Unión Soviética por sus desmedidos costes económicos, políticos y morales.

En su momento, el entonces primer ministro soviético, Nikolái Rizhkov, creó una comisión de expertos para calcular cuánto le costó a la URSS la guerra de Afganistán, pero ese trabajo no llegó a terminarse debido a la desmembración del país. "Posiblemente, las estadísticas, incluso incompletas, resultaron tan impactantes, que decidieron no publicarlas", escribiría el general Borís Grómov, que comandó la retirada del 40 ejército, el "contingente militar limitado" desplegado en Afganistán.

Según Grómov, las afirmaciones de que el 40 ejército soviético sufrió un derrota en Afganistán no tienen asidero alguno, al igual que las que señalan que la Unión Soviética ganó esa guerra. El general, que fue distinguido con el título de Héroe de la Unión Soviética por sus méritos durante al campaña afgana, niega las comparaciones con la guerra de Vietnam.

"A fines de 1989 las tropas soviéticas entraron sin problemas en Afganistán, cumplieron - a diferencia de las estadounidenses en Vietnam- sus misiones y regresaron de manera organizada a la patria", sostiene Grómov en su libro Contingente Limitado.

Zbigniew Brzezinski, asesor del presidente estadounidense Jimmy Carter, ha reconocido públicamente que Washington tramó contra el gobierno comunista afgano para provocar la intervención y convertir a Afganistán en el 'Vietnam soviético'.

El mando militar soviético desaconsejó el envío de tropas al vecino país centroasiático, pero el Politburó del Partido Comunista de la URSS se inclinó por hacer caso a los informes del KGB, el Comité de Seguridad del Estado, que alertaban sobre la creciente presencia de Estados Unidos en la región.

La intervención militar, en la que en total participaron 620.000 soldados soviéticos, fue condenada por Occidente, y en particular por EE.UU, que organizó un boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, al que se adhirieron varias decenas de países.