Los rusos se vuelven más rudos y agresivos, según estudio

Fuente: PhotoXpress

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Los ciudadanos de Rusia son ahora más conflictivos y descarados. Estos son los resultados de una investigación del carácter psicológico estándar de los ciudadanos rusos desde el año 1981 hasta el 2011. El vicedirector del Instituto de psicología de la Academia de Ciencias de Rusia, Andréi Yurévich explica algunas claves del estudio.

A juzgar por los datos relativos a los años 80, los habitantes de Rusia son ahora tres veces más agresivos y mal educados así como desconsiderados. ¿Pero cómo se puede medir, por ejemplo, la agresividad?

De entrada, hay que precisar que no se trata de 'todos los ciudadanos de Rusia'. Hablamos de unas características psicológicas comunes de la sociedad, es decir, a grandes rasgos como 'la temperatura media de un hospital'. En cuanto a las formas de valorar y medir el nivel de agresividad, la forma más fácil es utilizar indicadores estadísticos, es decir, la cantidad de crímenes graves con componente agresivo.

El indicador más convincente es la estadística de asesinatos. Según este parámetro Rusia casi supera en cuatro veces a Estados Unidos y aproximadamente en diez a la mayoría de países de Europa Occidental.

El segundo método utilizado son las investigaciones sociológicas o socio-psicológicas, por ejemplo, cuando los investigadores van por los vagones de metro y piden a los pasajeros que les cedan el asiento, y anotan qué parte de pasajeros les cede el sitio y cómo reaccionan a esta petición.

Y el tercer método es nuestra experiencia cotidiana. Utilizamos continuamente el transporte público, observamos a los automovilistas en las carreteras, a nuestros conciudadanos en las tiendas, en la calle, y, si queremos, podemos contar cuantas veces en una semana o en un mes se han comportado con nosotros de forma desvergonzada o hemos sido objeto de otras formas de falta de respeto.

Si tomamos como muestra ceder el asiento en el transporte público, me parece que ahora se hace con más ganas.

A principios de los años 90 rara vez se cedía, ahora ocurre mucho más a menudo. Pero al mismo tiempo, y si hablamos de crímenes graves, aparece una tendencia característica: cerca del 80% de los asesinatos se cometen en un estado de agresividad espontánea.

La estadística atestigua que en una de cada cuatro familias hay violencia doméstica, mayormente en las familias con pocos recursos y con un nivel educativo y cultural bajo y con problemas con el alcohol por parte de los dos cónyuges.

Parece ser que cualquier nación no puede encontrarse durante mucho tiempo en un estado de agresividad desmesurada. De momento el nivel de agresividad en la sociedad rusa es bastante alto y se puede hablar únicamente de una mejora parcial de la situación pero no de un cambio cardinal.

Cada vez nos alejamos más del principio de los años 90 (desintegración de la Unión Soviética, crisis política) cuando tuvieron lugar los cambios más radicales en la sociedad. La situación se va tranquilizando progresivamente y surgen nuevas realidades. Además, cada vez hay más turistas rusos en países europeos, donde la gente es menos agresiva y más amigable. Ven cómo se relacionan, sienten que la amabilidad es una norma en las relaciones sociales, asimilan estas formas y las trasladan a su tierra de origen.

¿Hay métodos más rápidos para librarse de la cólera? Sí, y existen métodos psicológicos especiales. Por ejemplo, en Estados Unidos esa práctica es muy habitual. Si un automovilista tiene un accidente cuya causa es una conducción demasiado agresiva, le mandan a unos cursos especiales para aprender a controlar su agresividad. Si a la persona se le crea una imagen positiva de sí misma, de su vida y de su entorno, sus relación con la gente será mucho mejor, desaparecerá la agresividad.

Otro canal efectivo es el sistema educativo. Es muy importante que cree una relación positiva con el mundo. Tomemos como ejemplo, los nuevos manuales rusos de historia. Está calculado que en esos manuales la cantidad de episodios negativos en la historia de nuestro país prevalece considerablemente sobre los positivos.

En EE UU, por ejemplo, es al revés, su historia está retocada de una manera mejor, lo que crea en los norteamericanos una imagen positiva de su país y de su gente. Está claro que en estos casos aparece un conflicto con las normas de la objetividad. Sin embargo, es necesario encontrar una medida sensata porque la abundancia de episodios negativos crea un imagen negativa de la historia del país y, en consecuencia, del país en general. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta.

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