Sochi 2014 contará con el mayor despliegue de seguridad de unas Olimpiadas

Fuente: Mijaíl Mokrushin / Ria Novosti

Fuente: Mijaíl Mokrushin / Ria Novosti

Para bloquear la amenaza terrorista y calmar a los huéspedes extranjeros, los organizadores de los Juegos, se han centrado en los países vecinos, en lo que se considera el epicentro del terrorismo. Así, han puesto en marcha uno de los dispositivos de control de identidad y medidas de seguridad extensivas más grandes que se hayan visto nunca en unos juegos internacionales.

A principios de este año, el ministro del Interior Vladímir Kolokoltzev anunció que más de 30.000 agentes de la policía y efectivos del ejército serían desplegados para proteger la ciudad, patrullar las instalaciones olímpicas, registrar los coches que llegasen y pasar por rayos X los materiales de construcción en busca de explosivos. En comparación, la presencia militar total en los Juegos de Londres de 2012, con su seguridad sin precedentes, fue solo de 18.000 personas.

El economista ruso Mijaíl Deyaguin, sin embargo, predice que el número de turistas extranjeros en los JJ OO de Sochil, que se celebrarán en el área del mar Negro entre el 7 y el 23 de febrero de 2014, no pasará de 15-20.000 personas. Pero no importa lo pequeño (o grande) que sea el número de visitantes olímpicos; estarán perfectamente protegidos, no solo por personas, sino también por sofisticado armamento.

Seis sistemas de defensa aérea de corto alcance Pantsir-S, diseñados para alcanzar objetivos que vuelen a poca altura, incluyendo misiles de crucero y aviones, se han desplegado en la región para proteger el espacio aéreo ruso, junto con su frontera meridional.

Dmitri Chernishenko, presidente del Comité Organizador de Sochi, prometió en una entrevista con la televisión estadounidense NBC que los Olímpicos de Sochi serían “los más seguros de la historia”.

Chernishenko también mencionó que los agentes rusos y estadounidenses han colaborado en planes de seguridad y que los soldados no vestirán sus uniformes normales, sino que tendrán un aspecto más festivo.

Se efectuarán rigurosos controles de identidad ya en la fase de compra de las entradas. Cualquiera que desee asistir a los Juegos tendrá que comprar una entradaonline en la página de la Organización y obtener un “pase de espectador” para el acceso, proporcionando los detalles de su pasaporte y su contacto para que las autoridades puedan comprobar su identidad a su llegada.

Se pedirá a los espectadores que lleven sus pases de seguridad mientras asistan a los eventos deportivos, para una rápida identificación.

El periodista de investigación ruso, Andréi Soldátov, cree, sin embargo, que la medida será inútil para la gente que ya se encuentra en el área, situada a escasos 100 kilómetros del Cáucaso Norte.

Sin embargo, parece que las autoridades rusas han previsto este problema. La policía de Sochi ha llevado a cabo controles de documentación casa por casa para identificar a los residentes. Presuntamente, también ha deportado a miles de trabajadores inmigrantes que fueron contratados para la construcción de las instalaciones olímpicas, lo que ha desatado las críticas de los grupos de defensa de los derechos humanos.

Una brigada de fuerzas especiales, compuesta por veteranos de la guerra de Chechenia, será empleada para patrullar las montañas boscosas de Sochi.

La policía y las otras fuerzas de seguridad han llevado a cabo decenas de simulacros para preparar posibles emergencias. El director del FSB ruso, Alexánder Bórtnikov, ha anunciado recientemente que estos entrenamientos estratégicos, llamados “Olímpicos-2014”, se llevarán a cabo en 270 posibles objetivos de Sochi.

La seguridad de los Juegos se convirtió en el centro de atención hace unos meses, cuando las fuerzas rusas se comprometieron a mantener la seguridad en las celebraciones deportivas después de que el líder del movimiento islamista ruso, Doku Umárov, hiciese un llamamiento a los guerrilleros islamistas para atentar contra los Juegos Olímpicos en un vídeo fechado en junio de 2013.

Según la revista londinense IHS Jane's Defense, el riesgo de un ataque terrorista contra las principales sedes olímpica es muy bajo. La mayor amenaza pende sobre centros secundarios de transporte y otros puntos alejados de las principales zonas de seguridad.

Alexéi Lavrishchev, un agente del FSB que se ocupa de la seguridad de Sochi, explicó que antes de los Juegos estará limitado el acceso a diferentes territorios, las llamadas “zonas de control” o “zonas prohibidas”, dentro de Sochi y en sus alrededores.

Pero las medidas de seguridad no significan libertad de movimiento. Tampoco libertad de comunicación.

Según dos periodistas de investigación rusos, Andréi Soldátov e Irina Borogan, internet, redes de telefonía y cualquier otro proveedor de sistemas de comunicación, estarán obligados durante los Juegos a construir sus sistemas de tal modo que los servicios de seguridad puedan acceder a ellos sin restricción y sin ningún tipo de controles.

El Gobierno ruso también ha invertido en otros medios de vigilancia. Ha instalado unas 5.500 cámaras de circuito cerrado por todo Sochi y ha comprado una flota de drones que podrán detectar rápidamente a cualquiera que trate de violar la prohibición oficial de organizar protestas en Sochi.

Soldátov calificó estas medidas de “la vigilancia más completa en toda la historia olímpica”, mencionando que el departamento de los EE UU ha aconsejado a sus ciudadanos que “será mejor olvidar el portátil o smartphone en casa, porque será interceptado”.

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