El periodismo sin intermediarios gana popularidad

Cada vez hay más periodistas en Rusia que buscan independencia editorial.Fuente: Press Photo.

Cada vez hay más periodistas en Rusia que buscan independencia editorial.Fuente: Press Photo.

Cada vez existen más periodistas rusos que llegan a sus lectores directamente a través de internet, sin intermediarios en forma de inversores o editores. Hasta ahora este tipo de profesión no genera ingresos considerables, pero les da independencia editorial.

“Periodismo sin intermediarios” es el título de un proyecto iniciado por el corresponsal militar y autor Arkadi Bábchenko. Anteriormente Arkadi había trabajado para varios periódicos y se había dedicado a la creación de contenidos para la televisión rusa, pero llegó un momento en el que decidió que la independencia era más importante.

Ahora es su propio editor. En su blog, Bábchenko publica reportajes de zonas en conflicto y da cobertura a asuntos de actualidad sin comprometerse con nadie, desde un punto de vista extraoficial. Los lectores hacen contribuciones voluntarias si un reportaje les gusta.

El blog de Bábchenko se encuentra alojado en LiveJournal, aunque no es un blog en el sentido estricto de la palabra, un lugar en el que los usuarios publican fotografías de platos de comida o de ellos mismos en cafés de moda.

En palabras de Bábchenko: “Los blogs se han convertido en un formato muy cómodo. Estos ofrecen el espacio de libre creación que yo necesitaba como periodista. En ellos hago exactamente lo que quiero y cómo lo quiero. No tengo que preocuparme por el editor, pensar si le gustará mi texto o no; no tengo que preocuparme por si el editor web incluirá una foto u otra; tampoco tengo que preocuparme por el espacio que me dará el editor, si una columna, media página o una doble página; no me preocupa el corrector y puedo describir un evento en el lenguaje que cada evento particular necesita”.

Cada vez existen más recursos como este en el segmento ruso de internet. Muchas nuevas historias, principalmente las que están relacionadas con el activismo político o las injusticias sociales, llegan a los lectores a través de activistas y periodistas que se dirigen directamente a la audiencia, sin intermediarios, y no a través de los canales oficiales de comunicación. Sin embargo, no todos los periodistas consiguen los mismos resultados.

Uno de estos proyectos es la revista postrane.info. No se trata únicamente de una recopilación de publicaciones de autores, sino de un intento de crear un medio de comunicación en toda regla.

Su editora jefa, Irina Matyushonok, comenta: “Po Strane nació a partir de otro proyecto mío que inesperadamente se quedó sin patrocinadores. Le cambié el título e intenté financiar la revista con el dinero de los lectores. En efecto, Po Strane existe gracias a sus donaciones, aunque todavía es un modelo extraño para la mayoría de usuarios, de manera que nosotros nos vemos obligados a contribuir con nuestro propio dinero. Pero la gente está cada vez más dispuesta a pagar por un material bien escrito, tanto más cuanto que no existen medios de comunicación alternativos en Rusia que escriban sobre la pequeña y mediana empresa. Esta idea seguirá vigente, ya que estoy segura que el futuro de los medios de comunicación pasa por el modelo de financiación colectiva”.

Por supuesto, existen distintos modelos de financiación además de los pagos de los lectores agradecidos por un artículo en concreto. Existe también el crowdfunding, según el cual para un proyecto específico se recauda dinero mediante pequeñas contribuciones de muchos voluntarios.

 

Esta opción es la que escogió el conocido portal de actualidad y cultura colta.ru. En mayo de 2012 el portal (que en ese momento se llamaba Openspace) perdió el apoyo de su inversor. El equipo editorial se convirtió en propietario del contenido, diseñó una nueva página web e intentó recaudar dinero a través del crowdfunding. No obstante, a pesar de ser una de las revistas culturales más conocidas en internet, el portal fue incapaz de cubrir sus costes por completo mediante este modelo de financiación colectiva y tuvo que volver a buscar patrocinadores e inversores.

Por desgracia, la mayoría de los proyectos como este todavía no tienen la posibilidad de operar únicamente gracias a donaciones. Aunque todos los periodistas con los que hemos hablado insisten en que están interesados en este modelo de trabajo porque les da independencia. El periodismo sin intermediarios no es un negocio, es una forma de vida y de expresión propia que (con un poco de suerte) puede también generar un beneficio.