El accidente en Kazán alerta de los problemas existentes en la aviación civil rusa

Fuente: AP

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El lunes 18 de noviembre se ha declarado día de luto en Rusia por los fallecidos a consecuencia del accidente aéreo de Kazán. La víspera, un Boeing 737-500 de la compañía Tatarstan Airlines se estrelló en un intento de aterrizaje. Han fallecido 50 personas. Entre las posibles causas de la catástrofe el Comité de Investigación baraja un error del piloto o un fallo mecánico.

Según datos de la investigación, el avión cayó prácticamente en vertical entre la pista de aterrizaje y una calle de rodaje. Al parecer, uno de los depósitos de combustible explotó y provocó un incendio que se ha logrado extinguir del todo esta mañana. Por la noche, el fuego había llegado a propagarse en varios focos distintos, según informa el director del departamento de Investigación de Transporte del Comité de Investigación en el distrito del Volga, Aleksander Poltinin.

Poltinin señala que, por razones desconocidas hasta el momento, la tripulación quiso hacer un segundo intento de aterrizaje. En estos momentos se está investigando el motivo de la dificultad para aterrizar en el primer intento. A la pregunta sobre si los pilotos del avión habían informado de algún problema al aproximarse a la pista, Poltinin se limitó a señalar que la tripulación se comunicó con los servicios terrestres antes del aterrizaje, según informa la agencia RIA Novosti.

Los controladores aéreos encargados de este vuelo ya han sido interrogados. El controlador Kirill Kornishin declaraba en directo en el canal de televisión Rossiya 24 de que uno de los pilotos había informado que iba a desistir del intento de aterrizaje. “El piloto dijo que no se encontraba en condiciones de aterrizar. Yo le di instrucciones según el procedimiento. Él confirmó, pero no se fue. El accidente sucedió varios segundos después”, declaraba el controlador.

En el aeropuerto de Moscú, del que había despegado el avión, los investigadores ya han recogido muestras de combustible y lubricantes. En la compañía Tatarstan Airlines se han requisado todos los documentos relacionados con el estado mecánico del avión y la preparación de los pilotos para el vuelo, según informa Poltinin.

Los cuerpos de todos los pasajeros han sido hallados. Entre los fallecidos se encuentran dos pasajeros extranjeros: la británica Donna Carolina Bull, nacida en 1960, y la ucraniana Margarita Oshukova, nacida en 1958.

A bordo del avión accidentado viajaban varias personalidades destacadas de Tatarstán, como el hijo del presidente de la república, Irek Minnijanov y el jefe de la Dirección del Servicio Federal de Seguridad en la república, Aleksander Antónov.

Las cajas negras han sido halladas esta mañana en el cráter formado tras la caída del avión. Antes de que se descifre el contenido de estas, los expertos son bastante cautelosos a la hora de explicar las causas de la catástrofe.

Una fuente en el Ministerio de Emergencias declara a Interfax que no se descartan “problemas del mecanismo en el ala, aunque también es posible que los motores no tuvieran suficiente tracción en su intento de salir a dar una segunda vuelta”. Sin embargo, el vicepresidente del comité de transporte de la Duma Estatal, Mijaíl Briachak, opina que la opción más improbable es la de un fallo técnico.

En opinión de otro vicepresidente del mismo comité de la Duma Estatal, Aleksander Starovoitov, “el piloto no tenía la cualificación necesaria para realizar el aterrizaje”.

El director del Instituto de Problemas de Transporte de la Academia Rusa de Ciencias, Oleg Bely, es de la misma opinión. Este explica que, de un tiempo a esta parte, las compañías aéreas han dejado de utilizar aviones rusos porque son demasiado ruidosos y no pueden utilizarse para vuelos al extranjero. “Nos hemos quedado sin un parque de aviones propio, sólo algunos pilotos entrenan en aviones rusos antiguos. Las compañías no forman a sus propios especialistas, sino que contratan a pilotos ya formados que no aprendieron a pilotar Boeing, sino aviones rusos modelo Tu”, comenta Bely.

El presidente de la comisión de aviación civil del consejo social de Rostransnadzor y piloto de reconocido prestigio Oleg Smirnov tampoco descarta que pueda tratarse de un error de los pilotos, ya que estos no tenían experiencia suficiente pilotando aviones Boeing-737, aunque opina que las causas principales de lo sucedido se deben a factores previos a los acontecimientos.

“En 2011 fuimos líderes en catástrofes aéreas, en 2012 nos fue un poco mejor, pero en 2013 ya llevamos dos accidentes, - comenta Smirnov. – Nuestro sistema de control de la aviación civil se encuentra en pésimas condiciones. El organismo que que entrega certificados para volar y el que investiga las catástrofes es el mismo. Por ejemplo, en Estados Unidos existe un servicio externo que se encarga de la investigación y cuyo director es elegido por el presidente. Y ninguna compañía aérea puede desobedecer sus órdenes”.

En opinión de Smirnov, mientras se culpa de lo sucedido a los pilotos, que han fallecido, los problemas sistémicos de la aviación civil se acumulan. “No tenemos ningún departamento estatal que se haga responsable de la seguridad aérea. La comunidad de expertos lo ha puesto de manifiesto en varias ocasiones, nadie nos quita la razón, pero tampoco solucionan la situación”, concluye.