Famosos rusos piden a Putin que libere a los activistas de Greenpeace

La responsable de la delegación holandesa, la experta en Derecho Internacional Liesbeth Lijnzaad, expuso en el Tribunal Internacional que Rusia violó la normativa de las Naciones Unidas cuando abordó el buque de Greenpeace “Artic Sunrise”, con bandera holandesa, y acusó a su tripulación de piratería. Fuente: AP.

La responsable de la delegación holandesa, la experta en Derecho Internacional Liesbeth Lijnzaad, expuso en el Tribunal Internacional que Rusia violó la normativa de las Naciones Unidas cuando abordó el buque de Greenpeace “Artic Sunrise”, con bandera holandesa, y acusó a su tripulación de piratería. Fuente: AP.

Diversas personalidades exigen al Kremlin la libertad de los ecologistas detenidos en el centro de Múrmansk, diciendo que su objetivo es proteger la Tierra y que no son piratas

Los escritores rusos Zajar Prilepin y Lev Rubinshtein y el músico Andréi Makárevich se unieron a muchos otros actores y periodistas que firmaron una carta abierta al presidente ruso. El texto fue enviado al Kremlin a principios de esta semana y publicado en la web de Greenpeace el 5 de noviembre. Según Greenpeace, la idea de enviar este mensaje surgió hace tiempo.

“Muchas celebridades han ido ofreciéndonos su ayuda. Hace una semana se escribió el mensaje y se recogieron las firmas”, según un comunicado del departamento de prensa de Greenpeace.

La carta exigía a Putin que libere a la tripulación del barco, que incluye un médico, un cocinero, un fotógrafo y un cámara, de diferentes nacionalidades, entre los que hay dos argentinos, porque son víctimas de un malentendido. El mensaje enfatiza que las protestas tenían como objetivo proteger la naturaleza del Ártico contra la posible contaminación resultante de la implantación de una prospección petrolífera.

“Se señala que en la actualidad solo la parte rusa del Ártico está abierta para diversas empresas extranjeras, mientras que otros países, como Noruega, rechazan nuevos proyectos de extracción petrolífera. Rusia es uno de los principales países de la región ártica y puede convertirse en la clave para su salvación”.

Los activistas llevan casi dos meses detenidos en un centro de Múrmansk mientras esperan el juicio.

En la carta se asegura también que la detención de los ecologistas tendrá efectos negativos en la imagen de Rusia, ya que los detenidos no son solo rusos, sino también ciudadanos de Canadá, Nueva Zelanda, Brasil, Argentina, Finlandia, Ucrania, Holanda, Suiza, Reino Unido, Polonia, Dinamarca, Australia, Francia e Italia. Los autores añaden que el proceso legal está siendo cuidadosamente vigilado desde todo el mundo.

Andréi Makarevich declaró al periódico Moskovski Komsomólets que firmó la carta porque “esas personas no asaltaron nada, no estaban armadas, no son ni piratas ni gángsters. Está completamente claro que estaban tratando de llamar la atención sobre sus acciones y sobre lo que se debe hacer. Si contaminamos el Ártico, la vida en la Tierra correrá grave peligro”.

También mencionó que era muy negativo que unas personas inocentes lleven ya más de un mes en prisión: “Me gustaría que se escuchase nuestra voz”.

Esta es la segunda carta en la que se pide a Putin la liberación de los activistas; la primera fue enviada por un grupo de once ganadores del Premio Nobel. Sin embargo, el secretario de prensa del presidente respondió en aquella ocasión que el presidente no puede hacer nada para resolver el asunto: solo un juez puede tomar una decisión legal.

Según Ígor Chestin, director de la delegación rusa de WWF, acciones como esta carta al presidente son, sin ninguna duda, de gran utilidad. Al mismo tiempo, está seguro de que si la carta hubiese estado firmada no por artistas y periodistas, sino por empresarios y jerarcas religiosos, “el asunto habría progresado mucho más rápido”.