No hay quien gane a la lotería rusa

La empresa estatal existe desde hace 20 años y en la primera auditoría ha sido declarada infructuosa. Fuente: PhotoXPress

La empresa estatal existe desde hace 20 años y en la primera auditoría ha sido declarada infructuosa. Fuente: PhotoXPress

La lotería rusa se ha ganado la desconfianza de los ciudadanos. Aunque la empresa existe desde hace casi 20 años, no ha forjado millonarios ni benefactores fortuitos.

Como resultado de la primera auditoría realizada en 20 años, las autoridades rusas han declarado infructuosa la sociedad anónima estatal Rossiiskie Loterei (Loterías rusas). El Auditor de la Cámara de Cuentas, Serguéi Agaptsov, ha anunciado que “actualmente, la mayor parte de los fondos del Estado invertidos en el capital social de la empresa Rossiiskie Loterei se han perdido de forma irrevocable”.

Estos últimos años no han supuesto el mejor periodo para el sector lotero y los controles practicados a Rosloterei así lo confirman: desde la creación de la empresa en 1995, esta solo se ha encargado de la distribución de los boletos, pero no de la expedición de los mismos. Según el balance de 2011, ese año la compañía obtuvo unos beneficios netos de 61.000 rublos (1.800 dólares) y, en 2012, de 40.000 rublos (1.200 dólares).

Algunos expertos sugieren que las declaraciones de los representantes de la Cámara de Cuentas podrían guardar relación con la intención del gobierno ruso de reformar el sector. Antes de esto, el vice primer ministro, Ígor Shuválov, encomendó al Ministerio de Desarrollo Económico y al Ministerio de Finanzas la elaboración de unas enmiendas a la “ley de loterías” que permitan mantener solamente las loterías de estímulo y las estatales. De esta forma, el mercado de la lotería contaría solo con dos integrantes: Gosloto, controlado por el Ministerio de Finanzas, y Sportloto, a cargo del Ministerio de Deportes.

En opinión de varios de los operadores de este mercado, el principal problema del sector en Rusia es la falta de regulación, así como el poco interés que despierta la lotería en la población. De acuerdo con La Fleur 2013 World Lottery Almanac (un estudio sobre las loterías con especial énfasis en el mercado norteamericano), el mercado ruso supone el 0,13 % del total mundial, lo que equivale a 275.000 millones de dólares.

Según las estadísticas, de media, el 7 % de la población juega a la lotería en Rusia, en Europa más del 70 % y en EE UU más del 80 %.

El bajo interés de los usuarios se debe a un alto grado de desconfianza, según los expertos, quienes instan a recordar los frecuentes casos de fraude relacionados con las loterías que tuvieron lugar durante el periodo postsoviético. Por ejemplo, el sorteo ocasional Surpriz protagonizó un desagradable episodio relacionado con el primer premio: un automóvil Peugeot (¡en el año 1992!). El ganador del vehículo, un ciudadano de la región de Rostov, fue a Moscú para recoger el premio, pero en la oficina de la compañía le dijeron que el boleto era falso y que no recibiría el coche.

En 2011 Sberbank calculó que en Rusia se gasta un promedio de medio dólar al mes (cerca de 45 rublos) en lotería, mientras que en Polonia esta cantidad se multiplica por 20. Un europeo medio gasta cerca de 420 dólares al año en lotería (13.400 rublos).

Por ejemplo, en España los sorteos de la ONCE disfrutan de una gran popularidad entre los pensionistas. Casi la mitad de los compradores de boletos de la ONCE son mayores de 65 años. ONCE es el acrónimo de Sociedad Nacional de Ciegos Españoles. El dinero que recauda con la venta de esta lotería se destina a apoyar a la comunidad ciega y la mayoría de los empleados de la empresa son ciegos. Por esta razón muchos compradores de boletos no están motivados por el azar o el deseo de ganar, sino por el deseo de participar en un particular acto benéfico.

Por su parte, según las estimaciones del periódico británico Financial Times, 3.000 personas se convirtieron en millonarios entre 1995 y 2013 gracias a la lotería del país anglosajón UK National Lottery. Aunque el precio del boleto ha subido 2 libras, la reacción de la sociedad británica ha sido moderada. Y es que casi una tercera parte del dinero que el comprador gasta en el boleto se destina a fines benéficos, al apoyo del deporte, el arte o el cine (por ejemplo, la película El discurso del rey de Tom Hooper, ganadora de un Oscar, se filmó gracias al dinero aportado por una empresa lotera).

Después de saberse que los Juegos Olímpicos se celebrarían en Londres, National Lottery anunció que el 28 % del precio del billete se invertiría en la organización de los Juegos en la capital británica. Como resultado, se recaudaron 750 millones de libras esterlinas para la organización del evento.

En Rusia, la demanda de lotería solo fue alta en el siglo XIX y, más tarde, en la Unión Soviética, cuando se obligaba a aceptar boletos de lotería en lugar del cambio. Los numerosos casos de lotería fraudulenta que se sucedieron en los años 90 anularon el deseo de la mayor parte de la población de participar en este tipo de juego. Además, no todos están dispuestos a confiar en que una lotería pueda apoyar a alguna organización benéfica, pues en Rusia muchos no creen en las nobles intenciones de las organizaciones benéficas.

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