Los católicos, una pequeña minoría en la población rusa

Hay menos de un millón de fieles y 212 iglesias registradas. Fuente: Iliya Pitalev/RIA Novosti

Hay menos de un millón de fieles y 212 iglesias registradas. Fuente: Iliya Pitalev/RIA Novosti

El catolicismo llegó al territorio de Rusia al mismo tiempo que la confesión ortodoxa, aunque no alcanzó una amplia propagación.

Actualmente resulta difícil determinar el número exacto de fieles que pertenecen a esta confesión en Rusia. Como mucho se puede intuir el número eventual de feligreses que acuden a cada iglesia. Con frecuencia se mencionan cifras que rondan entre las 200 y 600 personas. La guía Catholic-hierarchy habla de 785.000 fieles (Rusia cuenta con una población de 143 millones de personas).

Hace cinco años, la Academia Rusa de Servicios del Estado, por orden del Ministerio de Desarrollo Regional de Rusia, realizó un estudio sociológico entre estudiantes. Los resultados de la encuesta mostraron que el 1,1 % de los jóvenes se identificaban a sí mismos como católicos. Hoy en día, hay casi 25.000 organizaciones religiosas registradas oficialmente en este país, de las cuales 212 pertenecen a la Iglesia católica apostólica romana (en 2010 había 229).  

De ese total, 64 iglesias se encuentran en el Distrito Federal de Siberia: 15 en la región de Altái, 12 en la de Krasnoyarsk y 10 en la de Omsk. Cuarenta y dos están ubicadas en el Distrito Federal Noroccidental, principalmente en la región de Kaliningrado, donde hay 22 iglesias registradas, además de otras cuatro iglesias greco-católicas. 

Esta expansión se debe a que Kaliningrado forma parte del antiguo territorio de Prusia. Hay también parroquias en las grandes ciudades como Moscú y San Petersburgo, además de ciudades de la región del Volga -tradicionalmente habitada por alemanes- como, por ejemplo, Sarátov.

La Iglesia católica afirma que el catolicismo debe restablecer su presencia en Rusia para representar a todas aquellas nacionalidades tradicionalmente católicas (polacos, alemanes, lituanos y letones). Sin embargo, la realidad muestra que cuando se abre una nueva parroquia católica, tras varios años los rusos se convierten en mayoría en la comunidad. Dado que los católicos en Rusia pertenecen a diferentes nacionalidades y son naturales de distintos Estados, el servicio se oficia en 13 idiomas.

En 1992, la Comisión Pontificia Pro Rusia aprobó un documento en el que declaraba que, “para promover una convivencia armónica con la Iglesia Ortodoxa y como prueba de su apertura, los obispos y administradores apostólicos debían informar a los obispos ortodoxos sobre todas las iniciativas pastorales de importancia que se llevan a cabo, en particular sobre la constitución de nuevas parroquias necesarias para la sustentación espiritual de las comunidades católicas ya establecidas”.

El documento también incluía la recomendación de notificar a los representantes ortodoxos cualquier iniciativa de carácter social. 

La Iglesia Ortodoxa rusa ha informado sobre la violación de estas disposiciones por parte de los párrocos católicos en Rusia en repetidas ocasiones, lo que dificulta la relación entre las dos administraciones eclesiásticas. Los problemas que afectan a la relación entre la Santa Sede y el patriarcado moscovita surgieron a principios de los años 90, cuando la Iglesia Greco-Católica comenzó a incautar los templos ortodoxos situados al occidente de Ucrania. 

Otro hecho que empeoró la relación fue la reorganización de la estructura administrativa católica en Rusia en 2002, así como las misiones catecúmenas efectuadas por esta en el territorio canónico ortodoxo.

En marzo de 2007, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, se reunió por primera vez con el entonces papa Benedicto XVI. Como resultado del encuentro, Putin anunció que el gobierno ruso estaba dispuesto a cooperar con el desarrollo del diálogo entre ortodoxos y católicos.