La terrorista suicida de Volgogrado se dirigía a Moscú

Los servicios de seguridad rusos habían estado siguiendo su pista. La mujer, oriunda de Daguestán,  había estado en una difícil situación personal. Fuente: Ria Novosti

Los servicios de seguridad rusos habían estado siguiendo su pista. La mujer, oriunda de Daguestán, había estado en una difícil situación personal. Fuente: Ria Novosti

La mujer que cometió el atentado terrorista ocurrido en Volgogrado había estado durante largo tiempo bajo vigilancia de los servicios de seguridad rusos. Según sus familiares, había pasado por difíciles situaciones personales y desde hace pocos años le daba gran importancia a la religión. Los servicios de seguridad continúan con la investigación.

Ayer, el Comité de Investigación (CI) y la policía seguían investigando el atentado perpetrado en un autobús de Volgogrado. Según Vladímir Markin, portavoz del CI, el mismo día del atentado ya se habían interrogado alrededor de 50 testigos. 

Se ha determinado que la presunta terrorista, Naida Asiyalova, llegó hasta Volgogrado procedente de Majachkalá (capital de Daguestán) en un autobús de línea regular y que se encaminaba a Moscú. 

Por razones hasta ahora desconocidas,  Asiyalova salió del autobús cuando estaban cerca de la academia de policía, una hora antes de la explosión. 

Según los especialistas, la potencia de la explosión fue menor que lo se ha dicho en los medios. Estaba compuesta por 500-600 gramos de trinitrotolueno y tornillos, aunque esta información no ha sido confirmada. 

Los miembros de la investigación creen que Asiyalova compró un billete para Moscú, vía Volgogrado. Cuando prácticamente había salido de Volgogrado, salió del autobús y volvió al centro de esta ciudad. Todavía se desconoce si estaba planeado o si hubo un cambio del planes sobre la marcha. 

Además, es posible que el explosivo lo consiguiese en Volgogrado y no en Majachkalá. Habría sido demasiado arriesgado transportarlo desde la capital de Daguestán, ya que desde hacer años en esta zona hay numerosos controles policiales. 

La propia Asiyalova y su círculo más cercano han estado bajo vigilancia de los servicios secretos rusos. Al parecer hay información según la cual ya se había decidido su destino: el arresto o la “eliminación”. Se trataba de una cuestión urgente que se iba a decidir en las próximas horas o días. Y ella mismo sabía que la estaban buscando y por eso no se quedaba durante mucho tiempo en el mismo lugar. 

Los servicio secretos aseguran que en los últimos años a las bandas criminales les cuesta conseguir nuevos miembros. Saben que, o bien serán “eliminados” o irán a la cárcel. Es por ello que actualmente los yihadistas son estudiantes, la mayoría de ellos reclutados a través de internet.

En Guniba, aldea de 2.500 personas situada en Daguestán, de donde era procedente Asiyalova, el atentado suicida ha causado un shock entre los habitantes.

“Conozco bien a esa familia- comenta Patimat Nazhmudinova, redactora del periódico local-. Tienen una casa más bien pequeña y Ravzat Asiyalova, madre de la suicida, vive ahora sola. Trabaja como cartera. Naida vivió en un orfanato hasta los cinco años. Nadie sabía que Ravzat había dado a luz y que había abandonado el hijo. Cuando el orfanato cerró a mediados de los años 80, el abuelo recibió una carta en  la que se le decía donde estaba su nieta. Entonces la llevó a casa”, comenta.

Naida abandonó su pueblo natal hace mucho tiempo. En aquel entonces no era muy religiosa, su conversión comenzó hace tres años. La mayoría de los habitantes de los pueblos de Daguestán son muy religiosos pero no tratan de imponer su fe a nadie.  Aunque sí suelen decir en qué y cómo se debería creer. Mientras que Nadia hacía lo contrario, por lo que al final su padre la rechazó públicamente.

“Después su madre viajó a Moscú para ir a su boda. Estaba orgullosa de su marido, un turco”, declaran los vecinos. “Naida tenía problemas de salud y su marido pagó el caro tratamiento dental que necesitaba”.

Aunque poco después tuvo una infección y la boca comenzó a dolerle mucho. Le retiraron los implantes y debido a la severidad de la infección se dijo que podía padecer sarcoma, que hace que se pudran los huesos.

Poco después el marido pidió el divorcio. Ella no tenía dinero para el tratamiento y apenas le quedaba algo para sobrevivir. Trató de conseguir dinero para la operación a través de las redes sociales. Los vecinos no descartan que los terroristas vieran sus peticiones de ayuda y que le dieran medicamentos y apoyo, al mismo tiempo que la reclutaban. 

Naida tomó un segundo nombre, musulmán, Amaturajmán. Su segundo marido, un ruso, formaba parte de de las bandas criminales y tenía el sobrenombre “Jirafa”. Naida conoció a Dmitri Sokolov en Rusia mientras aprendía árabe. Dmitri se había convertido al islam y era en un activo miembro entre las bandas de Majachkalá, donde era técnico de explosivos. 

Las fuerzas de seguridad creen que Dmitri, con el nombre de Abdul Jabbar, fue quien preparó las bombas de la terrorista Madina Aliyeva, que explotaron en Majachkalá. En aquel atentado murió una persona y hubo 15 heridos, según las agencias de seguridad de Daguestán. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta.