El origen de las acciones de Femen se encuentra en Rusia

Fuente: AP

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El movimiento nacido en Ucrania Femen ha generado más de un dolor de cabeza a las autoridades de medio mundo por sus acciones de destape con el objetivo de denunciar la situación de discriminación de las mujeres. Ellas mismas se consideran soldados en pie de lucha contra la sociedad patriarcal que sigue socavando sus derechos a diario.

Cuando se habla en los medios del movimiento feminista internacional Femen se suele decir que su modo de acción se basa en los movimientos feministas de los años 60, sin embargo después de investigar, un equipo de Rusia Hoy ha descubierto que el origen de esta acción se encuentra en la antigua URSS, y concretamente en la relevante década de los años 20. 

Bajo el lema de “¡Abajo la vergüenza!- esta es una superstición burguesa” (Dolói Stid!-eto buryuazni predrassudok), mujeres soviéticas se desnudaban en público con una banda que cruzaba su pecho con ese lema. Se las podía ver cogiendo cualquier transporte público reivindicando su feminidad y su talante antiburgués. Este modo de acción hace parecer a las FEMEN como activistas no tan radicales, ya que solo enseñan los pechos, a diferencia del movimiento social soviético de los 20 donde no solo se hacía un desnudo totalmente integral sino que este podía prolongarse todo el día. 

Para comprender este curioso movimiento es necesario contextualizarlo en el efervescente período posrevolucionario en el que se iniciaron una serie de políticas para la consecución de un mundo completamente nuevo. 

Era una época de efervescencia cultural, se trataba de destruir el modelo tradicional burgués y generar una sociedad nueva. Maiakovski se negaba a seguir la métrica clásica por considerarla decadente y aburrida. Los arquitectos generaban una nueva forma de edificar, más útil y funcional para la sociedad, dando forma al movimiento constructivista. 

Se buscaban nuevas soluciones para eternos problemas. Entre ellos fue primordial la “cuestión femenina” en la que se centran hoy las Femen y que la URSS intentó solucionar con argumentos que en otros países llegarían solo con el feminismo de los 60. 

En 1923 León Trotsky en su obra El nuevo curso, problemas de la vida cotidiana explica cuál debe ser la actuación del Estado socialista para lograr la liberación de la mujer y la transformación de la vida cotidiana. Para ello, había que liberarla de la esclavitud doméstica, socializar el cuidado de niños y abolir en el matrimonio las relaciones de propiedad en las que el hombre se apropiaba de la fuerza de trabajo de las mujeres. Se debían construir comedores, lavanderías, guarderías... Las mujeres se incorporarían así al mundo del trabajo productivo y a la vida política, y el Estado se haría cargo de la mayoría de tareas cotidianas tan fastidiosas que ellas dejarían de desempeñar para consagrarse a la participación directa del nuevo Estado, de una “Nueva vida” (Novi bit). 

Carteles de propaganda soviética con este lema se podían ver por toda la ciudad con el dibujo de una mujer en la cocina a la que se le abren las puertas de la nueva vida, con la inscripción “Abajo la esclavitud de la cocina, ¡qué haya una nueva vida!”. 

Se creó una sección femenina llamada Zhenotdel del Partido Comunista, dirigida por la propia Alexandra Kollontái, una de las fundadoras del día del mujer trabajadora el 8 de marzo. Kollontái reivindicaba ya en 1913 postulados tan actuales como un salario igualitario entre sexos, legalización del aborto, la socialización del trabajo doméstico y proclamaba “la necesidad de una renovación psicológica de la humanidad” especialmente en las mujeres. 

 Maiakovski posa con una mujer del movimiento ¡Abajo la vergüenza! 

Es en este contexto donde el movimiento de “Abajo la vergüenza” cobra total sentido como protesta contra la sociedad burguesa que había inhibido tanto en la esfera pública como privada a las mujeres. 

El cónsul de Bélgica, Yosef Duye, rememoraba los hechos de la siguiente manera: “En 1925 bajo la protección del gobierno soviético se estableció en la sociedad ¡Abajo la vergüenza! Las participantes de esta extravagante manifestación social se negaban a vestir ropa y salían desnudos a la calle.” 

Sin embargo, las autoridades sanitarias soviéticas por boca del comisario del pueblo para la salud, Semashko declaró que no era higiénico que las mujeres que se manifestaban de esta forma se sentaran en el metro, tranvías, stalóvayas y autobuses. También alegó razones del clima ruso frío y su efecto perjudicial para un cuerpo desnudo. La suciedad de Moscú, los virus y las bacterias no hacían del nudismo político una opción muy saludable, desde el punto de vista de las autoridades soviéticas. 

Este obstáculo se suma al giro político que marcaría Stalin unos años más tarde y que provocaría la caída de muchos de los protagonistas de los primeros años revolucionarios. Las mujeres verían perder su derecho al aborto y resignarse a la progresiva recuperación de los valores familiares tradicionales en gran parte por el preocupante descenso demográfico. 

En cualquier caso, la producción ideológica y la experiencia de estos años serían pioneros en la lucha de las mujeres hacia la igualdad, adelantándose a la mayoría de países europeos que debieron esperar décadas solo para la obtención del derecho al voto y a los sesenta para la revolución sexual que proclamaba ya Kollontái a principios del siglo XX. 

Quizás la similitud entre la versión dulcificada de las Femen con aquellas mujeres que se propusieron crear una “nueva vida” sea el mejor pretexto para rendir un merecido tributo al pionero feminismo ruso.