¿Formar una familia o buscar éxito profesional?

Entre los jóvenes de Rusia la carrera adquiere más importancia que los hijos, esta dinámica dictada por las normas del mercado no es del todo sostenible. Fuente: PhotoXpress

Entre los jóvenes de Rusia la carrera adquiere más importancia que los hijos, esta dinámica dictada por las normas del mercado no es del todo sostenible. Fuente: PhotoXpress

En la Unión Soviética cada cosa tenía su tiempo asignado. El preestablecido esquema a seguir de: escuela, universidad, trabajo, matrimonio e hijos, funcionaba casi a la perfección proporcionándole a los jóvenes una clara secuencia de continuidad en la vida. Pero el tiempo pasa y las reglas cambian.

“Entre nosotros siempre se consideró que había que parir antes de los 25 años —así habla la experimentada gíneco-obstetra y actualmente actualidad jubilada, Militina Dolina—; los partos después de los 25 años eran considerados embarazos tardíos”. No es de extrañar que, ante esta situación, la edad media para contraer matrimonio durante los años 70 y 80 girara alrededor de los 22 años, y en 1990 fuera de 21,9 años, según datos del Instituto de Demografía de la Universidad Nacional de Investigación de la Escuela Superior de Economía.

Pero la economía planificada fue sustituida por la de mercado, lo que conllevó también cambios en los planes de vida de las personas. Según datos de una encuesta llevada a cabo este año por el portal Superjob entre rusos mayores de edad en una situación económica estable, una tercera parte considera que la educación de los hijos es incompatible con el logro del éxito profesional. Además, los jóvenes menores de 24 años consideran que es necesario, en primer lugar, alcanzar el éxito laboral después comenzar a pensar en la familia.

“No me parece adecuado formar una familia demasiado temprano —dice Catalina, gerente de ventas de 25 años—. Tanto el hombre como la mujer han de encontrar su vocación, ambos deberán estar preparados. Los matrimonios tempranos se rompen a menudo. Evidentemente, tampoco es correcto intentar convertirse en jefe de un banco de inversiones antes de los 35, para sólo después ponerse a pensar en los hijos. Hasta los 27 - 28  años hay que ocuparse del desarrollo de uno mismo, y después formar una familia”.

Esta opinión está cada vez más extendida entre la juventud con educación superior de las grandes ciudades, que viaja mucho y activamente por todo el mundo. Sin embargo, los partidarios del matrimonio temprano constituyen aún la mayoría.

“Tengo 27 años y tres hijos —nos cuenta Ana, ama de casa—. Dos hijas; una de siete y otra tres años y medio años. El menor es un bebé de tres meses. A los 19 años, cuando mi esposo y yo comenzamos a vivir juntos, quise tener un hijo y di a luz a los 20 años. Paso todo mi tiempo con los niños y estoy muy contenta de tener esa posibilidad. Su infancia se acabará pronto, y el trabajo siempre estará ahí”. 

La edad legal para casarse en Rusia son los 18 años. Sin embargo, en algunas regiones y a modo de excepción, está permitido contraer matrimonio a los 14 teniendo pero para ello hay que tener en cuenta determinadas circunstancias.

Pero aunque el número de matrimonios contraídos antes de lograr la mayoría de edad es insignificante, la edad media de los casamientos continua siendo una de las menores del mundo: 22 años para las mujeres y 24 para los hombres, según datos del Levada Center del año 2012. A modo de comparación, según datos del 2010 del Instituto de Demografía de la Universidad Nacional de Investigación de la Escuela Superior de Economía, dicha edad en los EE UU era de 26,1;  en Japón de 28,5 y en Alemania de 30, 2 años. 

¿Cuándo continuar con la carrera profesional? 

Debido a las políticas de estimulación de la natalidad, las condiciones de la baja por maternidad son bastante favorables. Según la ley, una joven madre puede ocuparse de su hijo durante tres años, y durante ese tiempo su puesto de trabajo quedará asegurado, es decir, cuando regrese el empleador estará obligado a aceptarla de nuevo con el mismo cargo.

Sin embargo, esta ley no es eficaz para las familias en las que el sueldo de la mujer es el ingreso principal. Durante los primeros 18 meses la mujer recibe una suma equivalente a su sueldo medio sin impuestos, pero por lo general esta suma es ostensiblemente menor que la de su salario real. Después de este año y medio no recibirá nada. 

“Me habría quedado cuidando a mi hijo con mucho gusto—dice Olecia, trabajadora del departamento de visado de una embajada, de 26 años—. Pero me quedé sola. El padre de mi hija no me ayudaba, y tuve que ponerme a trabajar. La ayuda social era menor a 40.000 rublos (1.200 dólares), suma insuficiente para vivir en una gran ciudad. Al principio mi madre se quedaba con la niña, luego contraté una canguro, y en la actualidad la llevo a una guardería. Ya tiene casi 2 años”.

En familias en las que ambos padres trabajan la parte material puede no significar un problema. Sin embargo, hay otro factor que influye para que haya una continuación de la carrera profesional de las mujeres: la realización social.

En el mundo actual, con su ritmo enloquecedor y con la competencia entre las mujeres, abandonar la vida social durante tres años es un lujo que casi nadie puede permitirse; considera Anastasia, diseñadora de una revista de moda de 27 años. Anastasia dio a luz a los 23 años y durante dos semanas salía a trabajar dejando a su hija con una canguro. “Pierdes habilidades, te desvinculas de tu círculo social. Regresar luego a la profesión manteniendo el mismo nivel será imposible, y luego hasta tu propio hijo te va a reprochar que no puedas ofrecerle lo mismo de que disfrutan los demás niños de su edad”. 

¿Hijos o dinero?

La vida social y el éxito profesional son las razones por las que los jóvenes rusos suelen inclinarse por continuar la carrera profesional. Según los resultados de la encuesta de Superjob, hasta los 24 años la mayoría (el 42 % ) sueña con una carrera exitosa, que los hijos sólo podrían perjudicar.  Entre los 25 y los 34 años el porcentaje de los así convencidos disminuye; el 35% considera que la carrera profesional hay que consolidarla  antes del nacimiento de los hijos. Entre los 35 y 44 años ya sólo el 27 % piensa de esta manera, y a partir de los 45 años la carrera profesional supone una prioridad para el 26% de los encuestados.

Elena Balashova, investigadora de la facultad de psicología de la Universidad Estatal de Moscú, también cree que hay una tendencia para colocar la carrera profesional en primer lugar. “Han aumentado las oportunidades para lograr el éxito profesional en comparación con la situación existente hace 30 ó 40 años. Se puede prosperar económicamente, trabajar en el extranjero, viajar. Además, antes eran los hombres quienes estaban más motivados por conseguir el éxito profesionalcon frecuencia observábamos la motivación por la carrera profesional en los hombres; en la actualidad dicha motivación ha salpicado también a las mujeres", dice la especialista.

Sin embargo, la importancia de la relación con nuestros hijos y el establecimiento del contacto psicológico desde la temprana infancia son más importantes que cualquier otra cosa, considera Catalina. “Si existe la posibilidad, es mejor dedicarle al niño dos o tres años; ese tiempo no se podrá recuperar jamás. Claro que por algún tiempo los niños pueden quedar al cuidado de la abuela o el abuelo, pero es mejor que la mayor parte del tiempo los hijos la pasen con sus padres”.

Según Militina Dolina, los médicos están convencidos de que amamantar a los hijos constituye la base de la protección inmunológica. Esta es otra de las razones por la que muchas madres no se deciden dejar a sus hijos en manos de canguros o con las abuelas. “A mi hija mayor la amamanté hasta que tuvo  un año y siete meses, a la mediana hasta el año y cuatro meses. Es una cuestión de principios, mientras más lo amamantes más saludable será el niño”, nos cuenta Ana.

La solución que muchas madres jóvenes han encontrado para pasar el mayor tiempo posible con sus hijos es trabajar fuera de la oficina. Algunas lo hacen desde casa,  como autónomas o incluso montan un pequeño negocio. En ocasiones ambos padres trabajan por turnos y así pueden intercambiarse para cuidar al niño.

Sin embargo, es el mercado quien dicta las condiciones. En Moscú y en otras ciudades importantes la renta de una familia de tres personas debería no ser menor a los 60.000 rublos (1.800 dólares) mensuales, si se cuenta con una vivienda propia; y a los 100.000 rublos (3.100 dólares) si la vivienda es alquilada. Esta cifra incluye la alimentación y las condiciones de vida más elementales, pero es insuficiente para permitirse viajar al extranjero al menos una vez al año, o para pagar actividades extraescolares

Por otra parte, es habitual que los rusos tengan que ocuparse de sus padres, ya mayores. Todo esto conlleva, con cada vez más frecuencia, a que la juventud trate de ganar más dinero antes de que nazca el primer niño, y las madres jóvenes tienden a regresar al trabajo tan sólo unos pocos meses después de haber dado a luz.

Según palabras de Helena Balachova, resulta complicado pronosticar  la sostenibilidad de esta tendencia por lograr realizar una carrera profesional. Es posible que dentro de algunos años cambie, y la gente vuelva otra vez a ocuparse más de la familia.