La tripulación del ‘Arctic Sunrise’ de Greenpeace puede enfrentarse a cargos por terrorismo

La guardia fronteriza rusa retiene el barco implicado en la acción de protesta ecologista. Fuente: ITAR-TASS

La guardia fronteriza rusa retiene el barco implicado en la acción de protesta ecologista. Fuente: ITAR-TASS

La guardia fronteriza rusa retiene el buque ‘Arctic Sunrise’ —que transportaba a los activistas de Greenpeace— y lo remolca hasta Múrmansk para ponerlo a disposición judicial. Los ecologistas podrían ser acusados de terrorismo y violación de la legislación en la zona económica exclusiva de la Federación de Rusia.

Según ha informado a la prensa el departamento fronterizo del FSB (Servicio Federal de Seguridad, por sus siglas en ruso) de la región de Múrmansk, el capitán del Arctic Sunrise se negó a operar el buque después de haber sido detenido por los guardias rusos junto a la plataforma Prirazlomnaya, por lo que el buque tuvo que ser remolcado.

Recordamos que el jueves, durante el arresto practicado por los guardias fronterizos, se efectuaron unos disparos previos de advertencia para exigir la detención del buque y, a continuación, los agentes descendieron en helicóptero hasta la cubierta, donde arrestaron al equipo. Los agentes no tuvieron que hacer uso de las armas y nadie resultó herido, subrayó el FSB.

Los ecologistas señalaron que el comportamiento de los guardias fronterizos fue “adecuado, aunque bastante brusco”. Según los activistas, los agentes sometieron al capitán a un interrogatorio, tras el cual se le acusó de terrorismo y de dirigir una actividad de investigación científica ilegal. Los representantes de Greenpeace condenaron la incautación del buque y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso envió una nota sobre el incidente al embajador de los Países Bajos.

Antes de esto, los guardias fronterizos rusos ya habían detenido a otros dos activistas de Greenpeace: una ciudadana de nacionalidad finlandesa y un ciudadano suizo que trataron de desembarcar en la plataforma petrolífera Prirazlomnaya. Hace un año, en agosto de 2012, los activistas de Greenpeace lograron subir a la plataforma del mismo modo, esta vez con ayuda de un equipo de escalada, y consiguieron permanecer más de dos semanas en una tienda de campaña que habían instalado en la superficie.

Los ecologistas llegaron al Ártico hace aproximadamente un mes en el buque rompehielos Arctic Sunrise, con bandera de los Países Bajos, para llevar a cabo ‘una protesta pacífica’ contra la colonización del Ártico por parte de las compañías petrolíferas, según informa Gazeta.ru.

El objetivo de esta acción es llamar la atención sobre los problemas que acarrea la extracción de recursos minerales en la plataforma. “Queremos que se detenga la extracción de petróleo en la plataforma y que se cree en este lugar una zona protegida similar a la de la Antártida. En primer lugar, esta actividad resulta peligrosa debido a los posibles vertidos de petróleo, que no descartan ni las propias compañías petrolíferas. La plataforma Prirazlomnaya está rodeada por tres áreas naturales protegidas”, explicó el coordinador del programa ártico de Greenpeace–Rusia, Vladímir Churpov. En palabras del ecologista, la extracción de recursos minerales allí, desde el punto de vista económico, no resulta rentable. “El desarrollo y la construcción de las infraestructuras requieren una inversión demasiado elevada. Por otro lado, no está claro cuánto durará la alta demanda de petróleo”, comenta.

 “Esta plataforma se encuentra en una zona económica exclusiva, a 40 km de la isla de Kolgúev, en el mar de Pechora. Consiste en una isla artificial fijada a una profundidad de 20 metros”, explica el inspector jefe técnico del sindicato de trabajadores de la industria petrolera y gasística y del sector de la construcción, Alexánder Volkov. “El petróleo que se extrae se envía a Múrmansk mediante una flota de petroleros y, a continuación, se exporta al extranjero. Ya se han fletado varios buques petroleros y rompehielos”. 

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El experto está convencido de que este tipo de extracción solo está justificado si los precios del petróleo se mantienen altos. Aunque, al mismo tiempo, no descarta el riesgo para la ecología que supone dicha perforación. “En climas helados el riesgo es mayor. Pero lo importante es qué se va a hacer con los residuos de la extracción. Tampoco se sabe cómo se evacuará a la gente de allí en caso de que se produzca algún imprevisto”, señaló el experto.

Los ecologistas están interesados prácticamente en las mismas cuestiones. Estos exigen a la filial de Gazprom —Gazprom Neft Shelf—, a la que pertenece la plataforma, un plan de prevención y respuesta ante posibles vertidos de petróleo. Los ecologistas llevan dos años intentando que se presente este documento.

Los representantes de Gazprom Neft Shelf, por su parte, se niegan a hacer comentarios y apuntan que, actualmente, la organización dispone de licencia para la explotación del yacimiento de Prirazlomnaya, descubierto en 1989 en la plataforma del mar de Pechora.