Los niños de Beslán: reconstruir la vida tras un traumático atentado

Algunos de los niños que hace nueve años fueron rehenes en la escuela de Beslán ya se han graduado. Muchos han ido a estudiar a Moscú o a San Petersburgo. Todos recuerdan ese septiembre pero no todos quieren hablar de ello.

Fuente: Oksana Yushko para Russki Reporter

Los padres de Fariza la convencieron para que estudiara en Moscú. Sin embargo, medio año antes de finalizar la escuela decidió quedarse en Beslán. Fara irá a la Academia de medicina de Vladikavkaz, capital de Osetia del Norte.

-Conozco a esa familia, que tienen muchos hijos. –Fariza tiene la piel blanca y unos grandes ojos azules. – Aunque sean chicas listas, comprenden que no podrán hacer nada en la vida porque sus padres simplemente no tienen nada de dinero. ¿Por qué todo nos toca a nosotros? Es como injusto. En serio.

-Nosotros, nuestra clase y otros, hemos visto un montón de cosas, -sonríe Amina, la compañera de clase de Fara. -¡Fuimos de viaje a Grecia y a EE UU! Y además también estuvimos en Alemania y en Italia. Hicimos un viaje a Jordania, y otro a Moscú. Sin embargo, Fara estudió en una escuela de Moscú.

El secuestro de rehenes en la escuela № 1 de la ciudad de Beslán en la república de Osetia del Norte tuvo lugar la mañana del 1 de septiembre del año 2004 durante la ceremonia de inauguración del curso escolar. Durante dos días y medio los terroristas mantuvieron encerrados en un edificio minado a más de 1.100 personas, principalmente niños, a sus padres y al personal de la escuela. El tercer día en la escuela hubo una explosión, tras el cual empezó un incendio. Tras las primeras explosiones los rehenes empezaron a salir de la escuela y las fuerzas de seguridad iniciaron el asalto. Fue un caótico tiroteo. El saldo final de muertes fue de más de 300, entre las que había más de 150 niños.

-Sí, -explica Fariza. –Nos invitaron a estudiar allí. Estuve tres años en esa escuela, estuvo bien, pero los niños eran crueles. Llegué a esa escuela cuando hacía quinto. Todos insistían pero yo no quería. Sin embargo, no quería decepcionar a mi madre. Y al cabo de tres años regresé a casa en verano y me quedé.

-¿Sabe lo que pasa aquí?, -explica Amina, -la gente que viene de visita, en primer lugar va al cementerio, al memorial “Ciudad de los ángeles”, donde enterraron a los niños de Beslán. Después a la sala de deporte, donde hubo el atentado. Aquí los lugares de interés son el cementerio y la sala de deportes.

-Ahora tienen que dar pisos a las víctimas del atentado, -continua Amina. –¡Los adultos montaron una! Sobre todo los padres de los niños muertos. ¡Cómo discutieron! Los niños murieron y nadie se los va a devolver. ¿Por qué armarla de esa manera?

-Pues cuando estaba entregando los documentos para recibir la carta credencial para la escuela superior, mis padres se pelearon por la cola – se ríe turbada Fariza. –Allí ya no permiten que los padres entren dentro. El año pasado se pelearon en el interior y este, fuera.

-Hay familias en las que murió un niño, y sobrevivió el segundo, -explica Fariza, -y se han quedado tan estancados en eso que han olvidado al otro hijo.

 "Me llamo Azám. ¿Por qué no quise ser un esqueleto? Porque es horrible... y flaco." Haz click en la imagen para ver las fotografías de escolares de Osetia. 

-Incluso a mí me da vergüenza, -Fariza tan pronto sonríe como se ríe, pero su voz está temblando. –Ahora recuerdo cómo fue todo, el atentado, y me pongo...Creo que si hubiera sido un poco más mayor hubiera ayudado a alguien. Cuando salí de allí, había gente herida. Y les podríamos haber ayudado. Pero nosotros simplemente salimos, lo importante era salir. Hubo un momento en que mi hermano se fue y llenó su zapato de agua. Y yo bebí directamente del zapato. Y mi madre me pidió de beber. Y yo no le di de beber. ¡Estoy tan avergonzada de ello! Ella dice que no se acuerda de eso.

Vika irá a San Petersburgo a estudiar en la facultad de administración de empresas. Considera que todas las personas son buenas, incluso los terroristas que la mantuvieron encerrada.

-La persona nace buena. Simplemente hay algunas personas que no conocieron la ternura y son un poco brutas. Creo que las personas hacen maldades por culpa de sus complejos o para mostrar algún tipo de superioridad que creen que tienen, -explica la chica. – No se puede decir que los terroristas sean malos. Recuerdo que entonces una mujer le dijo a un terrorista que los rehenes éramos niños. Él contestó que él tenía hijos que o habían muerto o les habían pasado otras cosas. Se trataba de venganza, él también sufría, había perdido a los suyos. Y los otros... También me dan lástima, de verdad. ¿Sabe por qué?

¡Porque creo que se trata de algo parecido a la hipnosis! Les inculcaron que había que morir por el nombre de Alá o para lo que sea que mueren, y que tienen que sacrificar a gente. Bueno, seguramente también haya algunas personas malas que los dirigen... Pero no lo hacen para matar, matan porque creen que eso les va a ir bien para algo.

Ira, del undécimo curso, lleva unos pantalones cortos amarillos modernos y las uñas pintadas de rojo. Está sentada en el sofá de su piso. Hace unos cuantos años estaba siempre triste y comía poco. Pero ahora ha decidido que es mejor y más divertido ser alegre.

-No me gusta hablar del atentado con desconocidos, - me explica Vika. –Hay algunos que vienen especialmente para interrogarnos sobre el atentado. Muchos periodistas vienen para hablar de eso. Hacen reportajes sobre cómo nosotros, esos héroes, vivimos tras el atentado. Y cómo somos capaces de alegrarnos por algo. Siempre el mismo tema. Cualquier persona podría vivir. Es la vida, que continúa y no podemos influir en lo que ya pasó. Ahora, después de todo, es más agradable ver cómo nos reímos, cómo nos lo pasamos bien y disfrutamos de la vida.

Artículo publicado originalmente en ruso en Russki Reporter