Dibujos animados que curan a niños

A finales de julio se estrenará el 10º episodio de la serie de dibujos animados ‘Animales voladores’. Esta es la primera marca benéfica de Rusia y... posiblemente del mundo.

 

Fuente: PressPhoto

El conejo japonés Akira es un filósofo que vive en una casita apartada en las montañas, cuida de su jardín de piedras, practica artes marciales, Ikebana y caligrafía. El caballo americano Jane es su antítesis:, un poco bruta, escandalosa e impetuosa, pero alegre y buena. Sin dominar las artes marciales, Jane intenta mostrar sus avances a la vaca rusa Zoia y se golpea la cabeza. El conejo Akira le cura la cabeza, en el sentido literal y figurado de la expresión.

Este es un pequeño resumen del 10º capítulo de la serie de dibujos Animales voladores, cuyo estreno se celebra a finales de julio, titulado Brikabrak. Al principio los animales creen que es una palabra mágica, hasta que descubren que esta palabra significa ‘colección de tonterías varias’. Los animales extranjeros intentan entender a los rusos, Occidente intenta comprender a Oriente.

El autor de este capítulo es Colin White, director británico de dibujos animados y uno de los creadores de Roger Rabbit y Casper. Su esposa, la creadora de animación rusa Yulia Sómina, quedó impresionada con los episodios anteriores. Desde aquel momento, ella y su marido se ofrecieron para colaborar con los creadores de la serie para lo que hiciera falta. 

Animales voladores es la primera marca benéfica del mundo: abarca desde una serie de dibujos hasta una fábrica de juguetes. El dinero se destina a tratamientos oncológicos infantiles, una idea propuesta en 2008 por los propios niños enfermos de cáncer del Hospital nº 31 de San Petersburgo. Los niños comenzaron a fantasear sobre la gran idea de crear unos dibujos animados acerca de un país mágico en el que los animales vuelan.

Este es un modelo de negocio completamente nuevo, que surge de una idea relacionada con una causa benéfica: "No se conoce nada parecido a esto - cuenta Nadia Fediayévsksya, directora del proyecto-. En Occidente existen comercios benéficos, tiendas benéficas. Bono, el cantante de U2, intentó crear con su mujer la marca de ropa Edun con fines benéficos, que tenía su producción localizada en África y creaba allí puestos de trabajo para la población local. Pero, en cuanto a nuestro proyecto, un medio de comunicación con una serie de dibujos animados creado especialmente con fines benéficos, somos pioneros". En 2008 la fundación benéfica AdVirta se mostró interesada en el proyecto e invirtió dinero en él. Con estos fondos se creó un proyecto cuyos ingresos (que superan los gastos) fueron destinados a tratamientos oncológicos para niños. En aquel momento reunían el dinero suficiente para pagar el tratamiento de ocho niños.

Los dibujos animados se crean en el estudio Da de San Petersburgo. Hace cinco años, varios directores, artistas y animadores profesionales de dos grandes estudios de animación, Melnitsa y Smeshariki, se unieron para crear unos nuevos estudios que se dedican por completo a la animación infantil de orientación social. La guionista, Nastia Vasílieva, y el creador de los personajes, Roma Sokolov, son conocidos autores de cómics. Uno de los directores, Dzhanguir Suleimánov, es el responsable del proyecto de teatro metafísico Morph. Y el director artístico, Mijaíl Safrónov, está desarrollando en Lenfilm (unos estudios de cine de San Petersburgo, los segundos más importantes de Rusia) una película de animación llamada Por la ventana, basada en la biografía del gran escritor ruso Daniil Jarms.

Cuando finalizó el montaje de la serie, se la mostraron a los niños enfermos. El público objetivo de la serie reaccionó positivamente a la marca:

— ¡A mí me gusta la tortuga, es muy graciosa!

— A mí me ha gustado el pez…

— ¡Beben té y las canciones son buenas!

A pesar de que los capítulos están pensados para los más pequeños, los niños de mayor edad también los encuentran interesantes.

Una madre comenta sus impresiones: "le enseñé un capítulo a mi hijo de ocho años. Y se quedó sentado mirando atentamente y sonriendo. Dijo que eran buenos dibujos, la música buena, y todos los animales le gustaron, no podía decidir cuál era su preferido. En resumen, ¡todo excelente!"

Y otra madre cuenta: "Después de ver un capítulo mi hija me dijo que quería tener alas y volar".

Esta marca benéfica sigue en pleno desarrollo, ha firmado un acuerdo con el canal infantil Karusel y venden souvenirs en los eventos culturales de San Petersburgo. Pero los ingresos principales, según la directora del proyecto, Nadia Fediayévskaya, provienen de la venta de licencias de los personajes a compañías que se dedican a la producción y distribución de juguetes. En otoño aparecerán artículos con los animales voladores en las mayores cadenas comerciales.