Perm se decanta por la nostalgia de la URSS

Festival “Pilorama” (El aserradero). Fuente: servicio de prensa

Festival “Pilorama” (El aserradero). Fuente: servicio de prensa

La Administración de la región de Perm da pasos adelante en su conservadurismo cultural. En lugar de celebrarse un foro en defensa de los derechos humanos, ahora acogerá la organización de un festival marcado por la nostalgia de tiempos pasados.

Hace un mes, en Perm se puso punto final al proyecto cultural de Marat Guelman, gran promotor del arte contemporáneo. Ahora, con la clausura del festival “Pilorama” (El aserradero) en defensa de los derechos humanos, consagrado a las víctimas de la represión política, se da un nuevo paso en la misma dirección.

Por el contrario, en la ciudad de Krasnokamsk de la región de Perm, se ha organizado otro festival de sesgo muy diferente que lleva por nombre “Mi Unión” y fomenta los valores soviéticos. Es un cambio brusco de tendencia: se ha pasado de reconocer a la disidencia a la exaltación de la era soviética.

El foro internacional civil Pilorama, que ha estado activo durante cinco años. Se concibió como un festival de cantautores, pero también incluía exposiciones, representaciones teatrales, proyecciones de películas y debates políticos.

Entre sus asistentes a lo largo de estos años figuran el Defensor del Pueblo ruso, Vladímir Lukin, famosos activistas a favor de los derechos humanos, la defensora del medio ambiente  Yevguenia Chírikova,el político de la oposición Borís Nemtsov así como centenares de políticos, sociólogos, periodistas, músicos y activistas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Estados Unidos, Alemania, Polonia, Letonia y otros países.

El campamento tenía capacidad para albergar hasta 2.000 personas. Se organizaba junto al Museo Memorial Perm-36, levantado sobre los restos del que fue el último campo de prisioneros políticos de la URSS: los expertos de la UNESCO lo han incluido en la lista del programa World Monuments Watch.

La gente que acudía al festival lo hacía en señal de recuerdo de las víctimas de las represiones políticas del pasado y con el deseo de que este tipo de brutalidades no se volvieran a repetir en un futuro. Dialogaban, escuchaban música, debatían.

Pero ahora este foro ha echado el cierre. I. A. Gladnev, ministro de Cultura, de Política de Juventud y de Medios de Comunicación de la región de Perm, analiza la situación en esos términos: “El Ministerio garantizaba 2,5 millones de rublos (unos 75.000 dólares) para preparar la infraestructura y asegurar las condiciones de habitabilidad para los participantes”. (Esto es, dos veces menos que la partida presupuestaria anterior.)

“No cubría los gastos de los billetes aéreos, manutención y hospedaje. En la situación de embargo actual del presupuesto del Ministerio de Cultura de Perm es imposible satisfacer todas las peticiones de los organizadores del proyecto. La decisión está tomada, es legítima y viene condicionada por la conveniencia y la necesidad. No obstante, este año se producirá un acontecimiento esperado desde hace mucho tiempo: la creación de la institución cultural 'Museo de la historia de la represión política Perm-36'. Está previsto que estos planes formen parte del programa federal especial para la perpetuación de la memoria de las víctimas de la represión política”.

En realidad, el museo Perm-36 ya existe. Sólo que tiene otro estatus jurídico: el de organización sin ánimo de lucro. Pero ahora, a juzgar por todos los indicios, se convertirá en institución gubernamental, con su correspondiente subordinación al Estado.

  

Perm-36. Fuente: Ricardo Marquina

El director del museo “Perm-36”, Víctor Shmyrov, en declaraciones a Rusia Hoy, comentó que no escatimarán esfuerzos para que el festival Pilomara se siga celebrando. “Buscaremos fondos para constituir un presupuesto que permita la celebración del foro a través de donantes independientes. Este año impulsaremos el proyecto 'Pilorama-continuación'. Desde octubre está previsto que se celebren importantes eventos con el título de 'Pilorama-2013' y una periodicidad mensual: conferencias, debates, exposiciones, proyecciones de películas en relación con el programa propuesto. Entendemos en qué condiciones particulares se vivía en Perm hace algunos años. Ahora estamos al corriente de todos los encantos de la situación política en las regiones”.

Si bien la causa formal para que se eche el cerrojo al festival son los recortes presupuestarios, hay otra muy presente. “Esencia del tiempo’ y otras organizaciones similares –dice Shmyrov– están viendo reforzada su influencia. Y es mucho más preocupante que los avisos desde el Kremlin”.

Shmyrov se refiere a las acciones contra el Foro del movimiento civil de la izquierda patriótica y al movimiento pro procomunista “Esencia del tiempo”, cuyo líder es Serguéi Kurguinián.

El año pasado “Esencia del tiempo” y el club “Patriota” se manifestaron frente al edificio de la administración del gobernador y del gobierno provincial con el eslogan “no a la base de la OTAN en Perm-36”, en referencia a Pilorama.

Entre los opositores del foro es moneda corriente acusar a los organizadores de Pilomara de pro estadounidenses y hacer hincapié en la imposibilidad de que el festival se financie con medios del presupuesto territorial.

Los antiguos celadores del campo Perm-36 afirman que el foro Pilorama distorsiona, por causas ideológicas, la imagen de quienes pasaron por la cárcel. “Los concentran en ‘Memorial’. Estos tipos recopilan rumores y luego los publican en Occidente”, dice el excelador Anatoli Terentev.

“Vi los folletos de Perm-36, su publicación en los periódicos. Ropa de trabajo a rayas, grilletes, zapatos, alambre de espino sacado de quién sabe dónde, escudillas de acero inoxidable. Y tonterías del tipo: “allí murieron 'perecieron”, etc.  

Pues, bien. Todas estas personas que afirman que en la Unión Soviética todo era admirable y que añoran esos tiempos pasados ahora pueden disfrutar del festival “Mi Unión”, financiado con presupuesto regional: carteles con propaganda patriótica, desfiles con banderas, etc. Un reconocimiento en toda regla.

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