Se publica un recuento de la herencia de la futura oligarquía rusa

Yusuf Alexperov, hijo del magnate de Lukoil, Vagit Alexperov, en el hipódromo de Moscú. Fuente: Kommersant

Yusuf Alexperov, hijo del magnate de Lukoil, Vagit Alexperov, en el hipódromo de Moscú. Fuente: Kommersant

La revista CEO ha hecho un recuento de los hijos de los oligarcas rusos: los 88 nombres del ranking son de aquellos que heredarán más de 1.000 millones de dólares.

El ranking de los niños más ricos de Rusia, llevado a cabo por la revista CEO, ilustra la historia más reciente del país. Si echamos un vistazo a la lista de oligarcas que dejarán a sus herederos varios miles de millones de dólares, encontramos en ella tanto fortunas creadas con la venta de materias primas (petróleo y gas) como empresarios de la "nueva generación", como Serguéi Galitski, quien, a partir de un par de ultramarinos al sur de Rusia, creó Magnit, la mayor red de supermercados del país.

Los multimillonarios rusos, que no dejan de sorprender a Occidente, ya sea con una cena de 40.000 euros o con un lujosísimo yate, aparecieron en la escena mundial hace apenas 16 años. La primera vez que los rusos aparecieron en la lista de la revista Forbes de las personas más ricas del mundo fue en el año 1997. Aquellos que han sabido sobrevivir dos crisis económicas (la quiebra local de 1998 y la mundial de diez años después), dejarán en herencia a sus hijos entre 1.000 y 13.740 millones de dólares. Para aclarar cuánto recibirá cada uno, los analistas de CEO han tomado como base su propio ranking de multimillonarios y han dividido la fortuna del padre entre el número de hijos reconocidos que tiene.

Volviendo a los tres líderes de la lista, con 13.740 millones de dólares, Victoria Mijelson no es solo la primera en el ranking, sino también la novia más codiciada. Victoria se dedica a gestionar una fundación de arte moderno que lleva su nombre. Su padre, antiguo maestro de obras y actual director de Novatek, la mayor compañía privada rusa de extracción de gas (principal competidora de Gazprom), logró lo imposible. Tras perder la mitad de su capital por la crisis, al cabo de un año no solo había recuperado sus pérdidas sino que había logrado un beneficio de 1.000 millones de dólares. Mijelson no teme invertir en proyectos fuera de su ámbito principal de negocios: invierte fondos tanto en la compañía petroquímica Sibur como en proyectos de desarrollo.

Como contrapartida, el jefe de la petrolera privada Lukoil, Vaguit Alekpérov, está en el negocio petrolero por herencia y prefiere no correr riesgos. Como resultado, su hijo bajó al segundo puesto en el ranking de los herederos más ricos del estado con una fortuna de 12.030 millones de dólares. Por requerimiento de su padre, Yusuf Alekperov ha tenido un estricto régimen de escolarización. El hijo del multimillonario ha recibido una educación especializada y ahora trabaja en los campos de Lukoil, al oeste de Siberia. Antes obrero, el heredero ha llegado a convertirse en tecnólogo. Para que su hijo no se planteara destruir el imperio, el padre ha dispuesto que su participación en la empresa no pueda ser vendida ni en su totalidad ni parcialmente.

El tercer puesto en la clasificación de CEO ha sido una sorpresa. Serguéi Galitski, un empresario de Krasnodarsk, ha demostrado claramente que en Rusia no solo se puede amasar una fortuna a partir de recursos naturales, sino también en el sector minorista, y desde cero. La primera tienda Magnit abrió en Krasnodarsk en 1998. Al cabo de diez años ya había más de 2.500 en formato de tiendas de descuento por todo el país, y en los resultados de 2012 la cadena se había convertido en líder rusa del mercado minorista de alimentos. En la actualidad, la fortuna de Galitski se estima que es de 8.260 millones de dólares. Todo este dinero pasará a manos de su hija Polina, de 17 años, la cual ya ha terminado la escuela este año. El empresario espera que su hija siga sus pasos y sea economista.

Entre los padres más brillantes del ranking se encuentra Mijaíl Fridman, que comenzó especulando con entradas de teatro y limpiando ventanas. Solo él y Vladímir Potanin lograron conservar su influencia y sus recursos de la época del primer presidente de la Federación Rusa Borís Yeltsin, cuando los familiares de este concentraban todo el poder. Ahora Fridman cuenta entre sus activos con el grandísimo banco Alfa-Bank, con una de las compañías líderes en telecomunicaciones, Vympelkom, y con la segunda compañía minorista del mercado por detrás de Magnit, X5 Retail Group.  Su fortuna de 15.320 millones de dólares se repartirá entre sus dos hijas, quienes, según los rumores, viven en París con su madre.

Cabe mencionar también a los oligarcas que aparecen de forma asidua en las páginas de la prensa rosa. Por ejemplo, el ex economista de una fábrica de Majachkalá y ahora dueño del club de fútbol Anzhi, Suleimán Kerímov, apareció en las páginas de los diarios franceses después de un accidente en un Ferrari de 675.000 euros en compañía de la célebre presentadora rusa de televisión Tina Kandelaki. Ella estaba casada, y a Kerímov lo esperaban en casa tres hijos. Hoy en día, estos últimos pueden heredar 6.290 millones de dólares cada uno.

Finalmente, el dueño del club de fútbol Chelsea, Román Abrámovich, es considerado el oligarca más prolífico: su fortuna de 11.520 millones de dólares se repartirá entre siete hijos (cinco de su primer matrimonio y dos de su relación actual con Darya Zhúkova). Sin embargo, los descendientes del que una vez fue el hombre más rico de Rusia pierden puestos junto con su padre: hace seis años ocupaban los puestos 23-27, mientras que ahora están entre el 60 y el 66. El hijo mayor, Arkadi, de 20 años, está siguiendo los pasos de su padre: ya tiene su propia compañía, ARA Capital, cuyos activos, según los cálculos de CEO, suman 42 millones de dólares.