“Nuestra relación con la tierra es de carácter consumista”

Andréi Lisikov. Fuente: Serguéi Mijéev / RG

Andréi Lisikov. Fuente: Serguéi Mijéev / RG

Andréi Lisikov, investigador del Instituto de Ciencias Forestales, escritor y fotógrafo,fue uno de los primeros en ofrecer servicios en el campo del diseño de paisajes en Rusia, y más tarde, junto con su esposa Yelena empezaron a organizar visitas a los jardines más bellos del mundo.

La palabra rusa ‘dacha’ (casa de campo) apenas necesita traducción. Los rusos están acostumbrados a empezar las vacaciones de verano con trenes llenos de gente, kilómetros de atascos de tráfico y batallas por el aparcamiento en los parques de la ciudad. Sin embargo, el diseño de paisajes, familiar para el resto del mundo, se mantiene ajeno a Rusia y queda como un capricho para los residentes de zonas de élite. 

Detrás de las vallas de los vecinos hay una vida rural habitual: chirría la motosierra que corta los setos, golpea el martillo y suena monótona la radio.  En la finca de un especialista en diseño de paisajes, Andréi Lisikov, todo es diferente. Cuenta con los mismos 600m2 pero sin los habituales cercos ni invernaderos. 

¿Quiénes fueron las primeras personas en Rusia país que recurrieron a los servicios del diseño de paisajes? 

A.L: La primera compañía de jardinería que organizamos fue en 1991. La repoblación de plantas y flores en una finca es un placer caro. Los que se podía permitir estos servicios en aquella época eran  personas cuyos capitales no se habían creado de la forma más legítima, es decir, los nuevos rusos

¿Y cuáles eran sus peticiones? 

A.L.: Nos decían: "Haga algo bonito". El primer paso, por supuesto, es encargar setos para cubrir todo el perímetro. A veces, hemos levantado vallas de hasta diez metros de altura. Plantamos árboles en tres filas, generalmente abetos y otras coníferas. Nos han llegado a pedir: “Lo suficiente para que un francotirador no pueda atinar un disparo”. 

Lo que era el diseño de paisajes y qué había que hacer concretamente, en aquel momento no lo entendían ni los que lo encargaban ni los que lo hacían. Había pocos libros sobre esto. La jardinería privada como tal, no existía. Pero se buscaba algo bonito. 

¿Y hoy en día qué ocurre? ¿Ya no se esconden de los francotiradores tras las coníferas? 

A.L.: Ya no. Actualmente muchos clientes conocen las tendencias, los nombres de diseñadores famosos y sus estilos. Los artistas tampoco están parados y cada día aparecen verdaderos profesionales, que son invitados a trabajar en el extranjero. 

Cada diseñador que se precie considera su deber defender su punto de vista frente al cliente. La imaginación del cliente está todavía llena de ideas absurdas. Por ejemplo, ahora son populares los jardines japoneses, y nos lo piden ya sea en el lugar adecuado como no, entre abedules y robles. 

Antes, los diseñadores solo atendían a los clientes muy ricos. Pero la competencia es cada vez mayor y hoy las personas que pueden permitirse los servicios de un profesional  tienen ingresos superiores a la media. A pesar de que 600 m2 (tamaño estándar de una casa de campo rusa) no interesan mucho, no es rentable, no hay mucho espacio.  

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Miles de ciudadanos rusos se agolpan para ir a la casa de campo, soportando atascos kilométricos, para ponerse a trabajar con una pala. Los rusos tenemos una tendencia a trabajar la tierra que parece no tener nadie en el mundo. ¿Qué podríamos aprender de los demás? 

A.L.: Estamos acostumbrados a tener una relación con la propia tierra de carácter consumista. La asociación con la palabra dacha es: pepinos, tomates, o, por el contrario, posibilidad de relajarse, pasear a voluntad, tomar un baño de vapor o hacer barbacoas. Mientras que la palabra jardín se asocia con la belleza en su estado puro. 

La tendencia humana de embellecer el mundo a su alrededor es un signo de la cultura de cada país. Todo comienza con pequeñas cosas: un pequeño parterre en el patio o incluso en el balcón es una buena señal. 

Usted viaja mucho, organiza excursiones especiales para  jardineros. Háblenos de otros países, por ejemplo, ¿en el Reino Unido el paisajismo también es un entretenimiento para los ricos? 

No, en absoluto. A la jardinería se dedican incluso los residentes de pequeñas casas adosadas, con una parcela de tierra lo hacen posible. Hay un montón de revistas y libros sobre jardinería publicados, es muy popular el turismo de jardines. 

A.L.: Una vez fuimos de excursión a una finca, que es propiedad de un matrimonio. Con la compra de la casa, se enteraron de que a la decoración del jardín se había dedicado la legendaria diseñadora de jardines, Gertrude Jekyll. Los nuevos propietarios encontraron esbozos y dibujos de principios del siglo XX, que se guardaban en una biblioteca de EE UU, y restauraron el jardín. Su área era de aproximadamente una hectárea. Trabajaron en ella tres personas: la propia dueña, su hermana y un jardinero temporal. 

¿Y esto no es una excepción a la regla? 

Y. L: No. En los jardines privados de cerca de una hectárea los propietarios hacen la mayor parte del trabajo. La ayuda de los jardineros se solicita de vez en cuando. 

Fuente: Serguéi Mijéev / RG

Nos resulta difícil imaginar que un propietario acomodado trabaje él mismo en su terreno, sin avergonzarse de ello. Durante una de las visitas guiadas por una finca, que había pertenecido a miembros de la misma familia durante 600 años, nos recibió el mismo propietario. 

Iba vestido con modestia, por las manos se veía que solía trabajar en el jardín. Una de las excursionistas, que al parecer no escuchó muy atentamente, le preguntó: "Es usted el jardinero que trabaja aquí?".  Él sonrió tranquilamente y dijo: "En realidad, soy conde, el dueño de la finca." 

¿Es popular el turismo de jardines entre los rusos? 

A. L: Desde luego no es un fenómeno de masas. Pero no se puede decir que solo se interesen los profesionales en esto. Hay aficionados apasionados de la jardinería, expertos de todo tipo, tendencias e innovaciones. Otra categoría son las señoras ricas, dueñas de casas rurales que desean no solo embellecer su territorio, sino también hacerlo inteligentemente. A menudo hacen cursos de diseño de paisajes para dirigir el trabajo en su propio jardín. Y sé de un buen número de ejemplos en los que de este círculo de mujeres han salido buenas diseñadoras. 

Por último, las excursiones interesan a los editores ​​de revistas especializadas y fotógrafos. Poco a poco, el interés por el turismo de jardines está creciendo. No es la forma más barata de relajación. Cada ruta está diseñada individualmente para satisfacer todas las preferencias. La opción más económica está alrededor de los 50 000 rublos por persona y semana. 

Incluso en Moscú, los parques han cobrado recientemente una segunda vida. En primer lugar, por supuesto, el parque Gorki, donde de los parterres de diseño se ocuparon verdaderos profesionales. 

E. L.: El parque Gorki es un ejemplo único en nuestro país: a los profesionales se les dio dinero y les proporcionaron total libertad. Y a todos nos gustó el resultado. Por desgracia, incluso en el corazón de la capital, la creación de parterres y jardines, de ninguna manera puede alejarse de los clichés soviéticos. Las obras se llevan a cabo formalmente, sin entusiasmo, y con frecuencia, sin los conocimientos necesarios.

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