¿Se enfrentará Rusia a unas protestas similares a las de Brasil?

Según las encuestas más de un tercio de los ciudadanos se muestra en contra de los eventos deportivos de alto coste. Fuente: Mijaíl Mordásov

Según las encuestas más de un tercio de los ciudadanos se muestra en contra de los eventos deportivos de alto coste. Fuente: Mijaíl Mordásov

Cada vez menos rusos se sienten orgullosos de que las Olimpiadas de 2014 y el Mundial de fútbol de 2018 se celebren en su país. Casi la mitad de los ciudadanos está convencido de que los gastos en estos eventos tendrán escasa rentabilidad. En Brasil, este mismo sentir popular provocó protestas masivas. Las autoridades rusas intentan que no se produzca una situación similar.

Algunos sociólogos del Levada Center aclaran que, si bien hace un año, en junio de 2012, la celebración de las Olimpiadas en Sochi y el Mundial de fútbol eran motivo de orgullo para el 68% de los rusos, en la actualidad esa cifra ha descendido hasta el 61%.

Además, menos de la mitad de los encuestados cree en la rentabilidad de los Juegos Olímpicos y el Mundial: un 43%. Hace dos años esta cifra era del 49%.

Al mismo tiempo, únicamente el 22% de los rusos opina que la inversión en estos grandes eventos será recuperada. Mientras que un 65% está convencido de lo contrario, y un 19% de los encuestados manifiesta directamente que estos fondos se malversarán.

El número de ciudadanos que considera que Rusia debería destinar dinero a la organización de eventos que mejoren su imagen asciende al 45% (en abril de 2011 era del 52%), mientras que un 44% de los rusos encuestados opina que este tipo de gastos son innecesarios (frente a un 32% en 2011).

Según Denis Volkov, investigador del Levada Center, la campaña anticorrupción que ha emprendido el gobierno ha influido en la opinión de los rusos sobre las Olimpiadas y el Mundial. El 6 de febrero el presidente Vladími Putin mostró su malestar por el retraso en la inauguración del complejo olímpico en Sochi así como por el encarecimiento del proyecto, de los 36 millones de dólares iniciales hasta los 245 millones.

El jefe del Estado exigió el control exhaustivo de los costes de la construcción de las instalaciones olímpicas y después de esto abandonó su puesto Ajmed Bilatov, presidente del consejo de directores de la compañía estatal 'Resorts del Cáucaso Norte', que estaba al mando de la construcción de este complejo.

Una investigación realizada por la Fiscalía General había revelado numerosos casos de malversación de fondos.

Más tarde, en abril, el Ministerio del Interior informó de la detección de malversación de fondos en la construcción de instalaciones olímpicas por una cantidad total de cerca de 1,4 millones de dólares.

Algunas de las declaraciones sobre los altos costes de Sochi  también formaban parte de esta campaña.

“El gobierno ha conseguido un resultado que no deseaba. La campaña ha estado rodeada de escándalos, despidos, y los medios de comunicación le han dado un toque sensacionalista a todo esto. Esta campaña estaba pensada para conseguir un uso más efectivo de los costes de construcción, pero la gente ha perdido la confianza en ello. Todo el mundo sabe que existe corrupción, pero las dimensiones de la corrupción en Sochi ha dejado asombrados a los rusos”, explica Volkov.

“Además, la gente se interesa más por sus preocupaciones inmediatas, por qué es lo que sucederá mañana, si el gobierno logrará o no hacer frente a la situación económica”, explica el sociólogo. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru. 

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