Una espada de Damocles para la crítica eclesiástica

Un policía pide la documentación a un manifestante que participa en una marcha en apoyo a Pussy Riot en San Petersburgo. En el cartel se lee: "¡Libertad a Pussy Riot!". Fuente: Ria Novosti

Un policía pide la documentación a un manifestante que participa en una marcha en apoyo a Pussy Riot en San Petersburgo. En el cartel se lee: "¡Libertad a Pussy Riot!". Fuente: Ria Novosti

Los expertos creen que la nueva ley para proteger la sensibilidad de los creyentes, cuya violación implicará una pena de prisión de hasta tres años, podría aplicarse de forma arbitraria. La medida comenzó a gestarse tras la actuación de Pussy Riot en la Catedral de Cristo Salvador.

De acuerdo con las nuevas enmiendas incluidas en el Código Penal de la Federación de Rusia, ‘las actividades públicas que expresen una falta evidente de respeto hacia la sociedad con la intención de ofender la sensibilidad religiosa de los creyentes’ estarán penalizadas con una multa de hasta 300.000 rublos (9.300 dólares) o con una pena de prisión de hasta un año.

Cuando este tipo de actividades se realicen en ‘lugares destinados expresamente al culto’, la multa máxima pasará a ser de hasta medio millón de rublos (15.400 dólares), y la pena de cárcel de hasta tres años.

Hasta ahora el artículo sobre la ‘ofensa a la sensibilidad religiosa de los ciudadanos’ estaba incluido en el Código Administrativo y preveía multas de hasta 1.000 rublos (30 dólares).

“La redacción de este artículo ha sido bastante acertada”, comenta Mijaíl Fedótov, jefe del Consejo presidencial de los Derechos Humanos de la Federación de Rusia.

En comparación con la primera redacción del proyecto de ley de septiembre de 2012, la pena máxima de cárcel se ha rebajado de cinco a tres años. El enunciado ‘ofensa a la sensibilidad y a las convicciones religiosas’ ha sido sustituido por ‘actividades públicas... con intención expresa de ofender la sensibilidad religiosa de los creyentes’.

Fedótov hace hincapié en que no sería correcto interpretar este artículo exclusivamente como un castigo por insultar la sensibilidad religiosa. “La intencionalidad de ofender la sensibilidad religiosa se debe demostrar, pues existe lo que se conoce como presunción de inocencia”, afirma Fedótov.

Como ejemplo cita la declaración ‘Dios no existe’. Por sí misma, esta declaración no entra en el ámbito de actuación del artículo, pero “si una persona entra en una iglesia con un cartel en el que ponga ‘Dios no existe’ o empieza a gritarlo dentro de la iglesia, sobre todo si esto ocurre durante la celebración de la misa, sería una violación clara de la ley”.

Fedótov también señala que la nueva ley tiene por objeto proteger no solo la sensibilidad de los miembros de las distintas confesiones religiosas, sino también la de los ateos. “Creyentes son todos: unos creen en Dios y los otros creen que Dios no existe”, explica Fedótov.

Por otro lado, el Consejo de los Derechos Humanos explica que ha insistido en que los casos derivados de este artículo solo puedan ser abiertos a petición de la víctima, pero esta propuesta ha sido rechazada. Según la versión actual del artículo, se podría encausar a una persona en base, por ejemplo, a un informe policial. 

Críticas a la nueva ley

El presidente de la Cámara de Abogados de Moscú, Henri Reznik, afirma que la nueva norma da lugar a ambigüedades.

El Código Penal ya contiene un artículo sobre la incitación al odio y también sobre la difamación por motivos religiosos. El artículo administrativo sobre la ‘ofensa de la sensibilidad religiosa’, que existe desde hace más de diez años, no se ha tenido que aplicar ni una sola vez.

“Este periodo de diez años, durante el cual la norma ha estado muerta, demuestra la complejidad de atribuir actividades concretas a esta ley’, explica Reznik.

El mismo concepto de ‘ofensa de la sensibilidad religiosa’, según sus palabras, no está dotado de seguridad jurídica, lo cual aumenta el riesgo de abuso de la norma.

“Este concepto es muy amplio”, indica Reznik. “Nos pueden ofender muchas acciones. Existe una sensibilidad religiosa y una sensibilidad jurídica. Las leyes que se están aprobando ahora, por ejemplo, ofenden mi sensibilidad jurídica”.

“Se tendrá que observar su aplicación práctica”, comentó el martes en la emisora de radio Eco de Moscú el representante de la Presidencia en las altas instancias judiciales, Mijaíl Barshevski, añadió que lo que a él “le desconcierta es la segunda parte de esta nueva ley, donde se habla de las actividades que se realicen en el interior de los templos”.

“El hecho de que esto se incluya en la segunda parte quiere decir que las disposiciones incluidas en la primera no hacen referencia al territorio de las instituciones religiosas, sino a cualquier lugar: un espacio público, un ascensor, una casa o una emisora de radio”, explica Barshevski.

“Se pedirá a las autoridades que apliquen esta ley de forma ecuánime, pero creo sinceramente que se percibirá cierta parcialidad a favor de la Iglesia Ortodoxa”, opina Alexander Shatílov, decano de la facultad de Sociología y Politología de la Universidad Financiera adscrita a la Presidencia de la Federación Rusa.

Según sus palabras, en los medios de comunicación liberales se está llevando a cabo una campaña de presión hacia la Iglesia Ortodoxa Rusa y el patriarca Kirill, quienes están posicionados “de manera unívoca en el lado del gobierno, lo que desagrada a la oposición”.

“Ofender la sensibilidad de los creyentes y profanar los objetos venerados por ellos ya se consideraba inaceptable antes de aprobar la ley, pero ahora se han reforzado las sanciones correspondientes. Espero que esto evite futuros agravios a los símbolos religiosos y elimine por completo los insultos a la sensibilidad de los creyentes”, cita la agencia RIA Novosti las palabras de Vsévolod Chaplin, presidente del departamento de relaciones sociales de la Iglesia Ortodoxa.

También Rushán Abbiasov, vicepresidente del Consejo de muftíes de Rusia, ha acogido satisfactoriamente la aprobación de la ley: “Esta ley puede apaciguar a muchos exaltados y prevenir muchas acciones destinadas a incitar el odio entre culturas y religiones”.