Se espera un cumplimiento minoritario de la ley antitabaco

Entra en vigor en Rusia la prohibición de fumar en numerosos espacios públicos. Fuente: Ria Novosti

Entra en vigor en Rusia la prohibición de fumar en numerosos espacios públicos. Fuente: Ria Novosti

La falta de control policial se considera una de las razones por las que los esfuerzos del país por limitar el uso del tabaco en los espacios públicos surtirán poco efecto en los hábitos del segundo país del mundo en número de fumadores

Desde el 1 junio, en Rusia está prohibido fumar en el lugar de trabajo, en las instalaciones del gobierno, las escuelas, los centros médicos, las playas, los espacios infantiles, los portales y ascensores, en el transporte público, los aeropuertos, el metro, las estaciones del ferrocarril y también en una distancia inferior a 15 metros de la entrada de estos lugares.

La venta de cigarrillos estará prohibida en un radio de 100 metros de cualquier centro educativo. La multa prevista para el incumplimiento de la ley asciende a 1.500 rublos (47 dólares) para los particulares y a 90.000 rublos (2.800 dólares) para las personas jurídicas.

También se ha prohibido completamente la publicidad del tabaco en los medios de comunicación impresos y en internet, y los paquetes de tabaco, a partir del 12 de junio, incluirán imágenes que muestran los efectos nocivos de su consumo.

A partir del 1 de enero se establecerá un precio mínimo para los productos del tabaco, y desde el 1 de junio del próximo año la prohibición de fumar se extenderá a restaurantes y hoteles, centros comerciales, juzgados y trenes de larga distancia. La venta de tabaco en las ciudades rusas solo se podrá realizar en puntos de venta fijos, donde los cartones no se expondrán directamente al público, sino que se incluirán en unos listados de productos en venta.

Según los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, en 2009 el 36 % de los rusos mayores de 15 fumaba a diario. Entre los hombres, hay una tasa del 53 % de fumadores empedernidos, entre las mujeres del 18 %.

En su estudio Tobacco Atlas, la Sociedad Americana contra el Cáncer y la Fundación Mundial del Pulmón aseguran que Rusia ocupa el segundo puesto en consumo de cigarrillos, por detrás de China, cuya tasa de consumo equivale al 38 % del mercado mundial.

 

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La de Rusia es del 6,5 %, seguida de los EE UU. con poco más del 5 %.

Con ayuda de la nueva ley, el Ministerio de Salud espera disminuir el número de fumadores entre un 40 % y un 50 %, y reducir así el número de muertes por enfermedades asociadas al consumo de tabaco a 150.000-200.000 anuales, en comparación con las 400.000 que se producen actualmente.

De acuerdo con los resultados de una encuesta realizada por el Centro Ruso para el Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM, por sus siglas en ruso), más de tres cuartas partes de los rusos apoyan la prohibición completa de la publicidad del tabaco y de fumar en los espacios públicos.

El 47 % de los encuestados cree que la nueva ley ayudará a reducir el consumo de tabaco en Rusia, y prácticamente el mismo porcentaje, el 46 %, cree que no servirá de nada.

El 45 % de los encuestados opina además que la ley antitabaco debería ser muy estricta; entre los fumadores este porcentaje es del 20 % y del 61 % entre los no fumadores. El 49 % de los rusos piensa justo lo contrario (un 75 % de fumadores y un 32 % de no fumadores).

Solo el 8 % de los encuestados por el centro sociológico Levada center cree que la prohibición de fumar en los espacios públicos se cumplirá plenamente. El 32 % cree que la prohibición no surtirá ningún efecto, mientras que un 54 % opina que tendrá un seguimiento parcial. 

Dificultades para implementarla

En una entrevista concedida a Rossíyskaya Gazeta, el jefe de la policía de Moscú, Anatoli Yakunin, ha confesado que en este momento no existe un mecanismo de control de infracciones que se ajuste a la ley antitabaco.

“Esperamos que los fumadores tomen conciencia y poco a poco vayan cumpliendo la ley, aunque tenemos nuestras dudas al respecto”, afirma Yakunin. “Habrá un periodo de transición durante el que nos limitaremos a realizar solo advertencias orales”.

Andréi Loskútov, director adjunto del Movimiento ruso por los derechos de los fumadores, cree que la nueva ley crea unas “condiciones humillantes para todos los fumadores del país”.

“Ciudadanos que compran un producto legal, que se produce y comercializa en el territorio de Rusia de forma completamente legal, se ven prácticamente privados de la posibilidad de usarlo”, advierte Loskútov.

“A 44 millones de rusos se les ha dado con la puerta en las narices, ya que, de hecho, el único lugar que queda libre de la prohibición es la calle”.

Maxim Koroliov, director de la agencia informativa del sector Russi Tabak, espera que, mediante un control adecuado, las medidas antitabaco ayuden a reducir el número de fumadores.

Al mismo tiempo, ha llamado la atención sobre los puntos de la ley que, en su opinión, resultan excesivos, como la prohibición en los aeropuertos. “Los pasajeros de tránsito empezarán a fumar en cualquier parte”, afirma. “En el aeropuerto Vnúkovo, donde se desmontaron los puntos de fumadores antes de la entrada en vigor de la ley antitabaco, la gente se mete en los servicios y en otros sitios apartados para fumar”.

Los corresponsales de la agencia RIA Novosti han visitado algunos de los lugares en los que ahora está prohibido fumar. A la entrada de la estación de ferrocarriles Kíevski en Moscú, cerca de diez personas estaban fumando.

La policía de momento no tiene intención de perseguir a los fumadores. “Si no nos da tiempo ni de mirar las maletas de los pasajeros, ¿cómo nos vamos a poner a perseguir a los fumadores?”, cita RIA Novosti a uno de ellos.

La prohibición de fumar, según ha observado el corresponsal de la agencia RIA, se está cumpliendo plenamente en el territorio de la Universidad Económica de Rusia. “Se han tomado medidas cautelares, nadie quiere problemas con el rectorado”, indica un guarda de seguridad que se encarga de mantener el orden en el espacio contiguo al edificio de la universidad.

Los estudiantes confiesan que, cuando les apetece fumar, simplemente se apartan de la universidad y se dirigen, por ejemplo, al metro. Aunque en ese espacio, oficialmente, también está prohibido fumar.