Se lanza 'TV Pública', un nuevo canal ruso con aire soviético

Quizá nunca viste la tele soviética en los 80, pero si quieres ver cómo era, sintoniza el recién inaugurado. Fuente: Sergey Kuksin / RG

Quizá nunca viste la tele soviética en los 80, pero si quieres ver cómo era, sintoniza el recién inaugurado. Fuente: Sergey Kuksin / RG

La semana pasada se inauguró un nuevo canal nacional, financiando en un 99% por el presupuesto estatal y presidido por Anatoli Lisenko, de 76 años, un conocido periodista televisivo de la perestroika, nombrado para el puesto por Vladímir Putin.

Sea cual sea su inclinación política, los analistas están de acuerdo en que muchas de las iniciativas del gobierno ruso en los pasados 18 meses son fruto, directo o indirecto, de las masivas protestas antigubernamentales que comenzaron en diciembre de 2011.

Aunque los manifestantes demandaban más libertades y transparencia en las instituciones, ahora parece que se toman severas medidas contra las actividades de la oposición a la vez que se emprenden reformas que acercan el país a su pasado soviético. TV Pública es el nuevo ejemplo de esta tendencia.

El entonces presidente Dmitri Medvédev propuso en diciembre de 2011 la idea de contar con un nuevo canal público de televisión, menos de dos semanas antes de que Moscú asistiese a las mayores manifestaciones antigubernamentales desde la caída de la Unión Soviética. Los manifestantes exigían la abolición de lo que llamaban "censura de facto" en los canales nacionales de TV, entre otros medios.

Año y medio después, el pasado domingo 19 de mayo, surgió TV Pública. Se trata de un nuevo canal nacional, financiando en un 99% por el presupuesto estatal y presidido por Anatoli Lisenko, de 76 años, un conocido periodista televisivo de la era de la Perestroika, nombrado para el puesto por Vladímir Putin.

La televisión tiene una importancia crucial en la creación de opinión pública en Rusia, ya que según las encuestas es la principal fuente de noticias para alrededor de un 80% de la población.

Programas que recuerdan la época soviética

"¿Recuerdas cómo se anudaba la corbata de los pioneros?", pregunta el presentador en el tráiler de "Los Pioneros del ayer: de la mañana a la noche", un programa vespertino sobre la organización juvenil comunista.

Bueno, no, nunca me molesté en aprender cómo anudar una corbata de pionero. El comunismo dejó de existir en este país antes de que yo fuese suficientemente mayor como para unirme a los millones de pioneros soviéticos, y nunca me apunté tampoco a los movimientos postsoviéticos de Pioneros que resucitó el Partido Comunista.

"Los Pioneros de ayer" fue retransmitido en el 91º aniversario del movimiento de los Jóvenes Pioneros en la Unión Soviética, y este aniversario parece ser el tema del día en el canal. En su web principal se proponía incluso un cuestionario: "¿Te acuerdas de cómo terminaba el juramento de los Pioneros: 'Vivir, estudiar y...'?"

Las opciones eran: "trabajar, esforzarse, crear, sacrificarse, luchar, amar". No existía la opción "No sabe/ No contesta" y me sentí, de algún modo, discriminada, aun estando entre los 48 millones de personas que financian TV Pública con sus impuestos.

"Era un chiste, simplemente", respondió el director de TV Pública, Anatoli Lisenko, en una entrevista con el diario Kommersant, cuando le preguntaron por qué la única tertulia política en su canal un domingo tenía como tema un arcaico movimiento juvenil soviético.

"Es un día agradable y me apetecía hacer un chiste", dijo, añadiendo que el programa trataba sobre cómo gestionar el tiempo libre de los niños. Prometió que habría más temas interesantes en otros programas de debate.

Sin embargo, los invitados al estudio parecían tomarse este tema con una terrible seriedad. Los famosos y los activistas cívicos recordaban cómo era ir a los campamentos, cuidar de los ancianos y recoger latas vacías para reciclar. Nadie, excepto el presentador, cuestionaba la necesidad de tales organizaciones juveniles.

Después del programa, se transmitió una comedia soviética de 1964 sobre los campamentos de los Pioneros, Bienvenidos o No pasar, que revisitaba en clave de humor las reglas de estos campos, a menudo demasiado estrictas para los niños.

¿A quién se dirige?

Los principales objetivos de TV Pública, según su equipo directivo, son desarrollar la sociedad civil, promover valores morales universales e ilustrar y educar a la audiencia.

Además de la historia del movimiento de los Pioneros, TV Pública ofrece debates sobre granjeros, autismo y un montón de historias de todo el país, desde un concurso de belleza de domadoras de delfines en Sochi hasta la fuga de una prisión en Siberia.

A juzgar por los comentarios que recibe la página web, el canal conecta bastante bien con su audiencia. "Me gustaría ver más programas educativos, programas sobre nuestro país, sus gentes y sus tradiciones", comenta Yekaterina Osmanova, de Tula. "Quiero que nuestros niños sepan más sobre su país y estén orgullosos de él".

Nikolái Kuznetsov, de la región de Sverdlovsk, en los Urales, pedía más programas sobre agricultores. "No hay nada sobre la vida rural en otros canales, solo el glamour de Moscú", escribía.

Un montón de gente que dejó sus opiniones en la web de TV Pública afirmó que le gustaría ver "Expediente X" y otras series que pasaban en Canal 1 (principal canal de televisión del país) en los años 90.

La idea original de TV Pública, según la opinión del presidente Medvédev, era "hacer que el ambiente informativo sea más competitivo y, por tanto, más interesante".

"La televisión pública debería convertirse en una plataforma de discusión abierta sobre los asuntos más importantes que atañen a nuestro país y servir de mecanismo de comunicación entre el gobierno y el público", explicó este mes de mayo Medvédev en una reunión ministerial.

Pero las voces críticas se preguntan cómo van a tener lugar debates abiertos en una cadena televisiva gestionada por el gobierno. El veterano presentador Vladímir Pozner señaló en una reciente entrevista con Dmitri Medvédev que existe "una dependencia directa de las autoridades" cuando el director general de la cadena es designado por el presidente. "Del mismo modo que uno es nombrado, puede ser destituido".

Medvédev respondió con ejemplos de Reino Unido y Francia, donde, en su opinión, "las personas en puestos directivos en las redes de televisión pública son designadas a resultas de decisiones del primer ministro o el presidente, respectivamente". Pero la opinión de Medvedev parece diferir, al menos técnicamente, del hecho de que el director general de la BBC, por ejemplo, es elegido por el BBC Trust, entre cuyos miembros no se cuenta el primer ministro británico.

"Hay solo una imitación de un parlamento y un simulacro de vida política en Rusia y en condiciones así hay pocas esperanzas de que surja un canal público interesante", dijo Pavel Sheremet, un periodista ganador de varios premios.

Irek Murtazin, autor del periódico Nóvaya Gazeta, describió el estilo de TV Pública como naif y provinciano. "Hacíamos programas parecidos en TV7 en Vologda a principios de los 90", escribió en su página de LiveJournal.

En una entrevista con BFM Radio, el rector de la Academia de Comunicación, Andréi Novikov-Lanskoi, explicó que "TV Pública" se parecía a la televisión soviética y estaba dirigida a una audiencia de mayor edad.

"El diseño, estilo y música evocan dolorosamente imágenes e impresiones de mi niñez", contó.

Un 26% de los rusos están de acuerdo en financiar "TV Pública" con el dinero de los contribuyentes, pero un 59% no lo está, según una reciente encuesta realizada por la Fundación de Opinión Pública. El presupuesto anual del canal es de 50 millones de dólares, que salen de las arcas del Estado. Las donaciones privadas son exiguas comparadas con la financiación estatal, y proceden principalmente del personal de la propia cadena y del personal del Ministerio de Comunicaciones, según el director, Lisenko.

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