Los moscovitas honran a los veteranos de la II Guerra Mundial

Sofía Gudínova

Sofía Gudínova

El parque Pobedi, o parque de la Victoria, una amplia plaza que alberga el Museo de la II Guerra Mundial, es un popular lugar de encuentro para los veteranos de Moscú el 9 de mayo. Aquí, se puede ver a los antiguos combatientes cargados de las flores que les entregan los moscovitas para honrar su sacrificio durante la II Guerra Mundial.

Sofía Gudínova, una mujer llena de vida con gafas de sol, tenía 14 años cuando empezó la guerra. A los 15 ya era responsable de un grupo de trabajadores en una fábrica de municiones a las afueras de Moscú. "El Día de la Victoria es la fiesta más querida por nuestro pueblo. Yo, personalmente, me siento a la vez triste y alegre este día", confiesa Gudínova, y añade que perdió su 'primer amor' dos semanas antes de que acabase la guerra. Hace poco, su hijo la invitó a vivir en Australia, donde él reside en la actualidad, pero ella prefirió quedarse en su ciudad natal. "Vivo sola, con mi gatito, pero me hace feliz que mi hijo me llame cada dos días", comenta. "Me he acostumbrado a vivir sola":

Víctor Nikoláyevich, otro veterano residente en Moscú, va al parque de la Victoria cada año para ver a sus amigos. Hoy se encontró con dos. "Cada año aparecen menos", suspira. Fue reclutado en el Báltico como tripulación de cabina cuando tenía nueve años, también sirvió en un batallón de artillería. "Prefiero no acordarme de ciertas cosas", responde cuando le preguntamos sobre sus recuerdos de la guerra.

A Alexandra Remízova, de 92 años, la llevó al parque de la Victoria su nieto. "Casi no puedo andar ya", se queja. Fue una de las defensoras de su ciudad natal, Smolensk, una de las regiones más castigadas en la II Guerra Mundial. Cuando la ciudad se rindió, tuvo que trasladarse a Moscú. "No todos los jóvenes entienden lo que significó obtener esta victoria", lamenta.

Yevgueni Ivánovich, un antiguo miembro del personal de un tanque, de 88 años, llegó al parque de la Victoria con su hija. "Supe que habíamos ganado cuando estaba a 19 kilómetros de Berlín", recuerda. Cada año, el 9 de mayo, tiene una cena especial con su familia, tras dar un paseo por el parque de la Victoria de Moscú. Cuando le preguntamos si había visto el desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja, bromea: "¿Qué te crees, que no he visto cosas de esas? Yo mismo solía disparar con ese tipo de tanques. Pero habría sido mejor que se ahorrasen el dinero del combustible y lo donasen a los orfanatos", añade.

Las veteranas Sofía Gudinova y Alexandra Remízova afirmaron que el desfile era absolutamente necesario, aunque Remízova confesara no haberlo visto por la mañana. Denís Semionov, de 24 años, uno de los muchos moscovitas que se acercó al parque de la Victoria para ofrecer flores a los veteranos, comentó que el desfile militar es un evento importante de las celebraciones del 9 de mayo. "Recuerda la hazaña de los soldados que lucharon en la II Guerra Mundial y muestra nuestra fuerza militar y espiritual", comentó. Denís fue al parque Pobedi por la mañana, poco después de ver el desfile con su mujer, Yevguenia, de 22 años. "Es una celebración fantástica", dijo emocionada Yevguenia. "No es para nada un despilfarro de dinero". Pero para ella, el 9 de mayo es mucho más importante "compartir cercanía y emociones con los veteranos". "Rendimos homenaje a los veteranos, ellos nos dieron la oportunidad de vivir", recuerda Yevguenia. "Estamos aquí para decir gracias, aunque solo sea con flores".

Oleg Terejov, un estudiante de 9º curso y activista del movimiento juvenil 'Territorio del Intelecto', entregó cartas a los veteranos. "Los estudiantes de toda Rusia, e incluso del extranjero, han escrito cartas a los veteranos para felicitarlos en el Día de la Victoria", explicó. "Debemos nuestra vida a los veteranos".

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