Los burócratas deberían ser pobres, según los rusos

Numerosos rusos creen que muchos servidores públicos pretenden lucrarse.Fuente: ITAR-TASS.

Numerosos rusos creen que muchos servidores públicos pretenden lucrarse.Fuente: ITAR-TASS.

Las encuestas muestran que la mayoría de los rusos consideras cada vez más intolerable la riqueza de los altos funcionarios, que relacionan con la malversación de fondos públicos.

Los rusos se muestran cada vez más intolerantes con la riqueza de los altos funcionarios del Gobierno y los parlamentarios.El ciudadano ordinario no solo considera indecente que los burócratas lleven una vida lujosa, sino que también establece una conexión directa entre puestos gubernamentales con ingresos altos y delitos.

Según los resultados de una encuesta llevada a cabo recientemente por el Levada Center, solo un 13% de los rusos consideran normal que un alto cargo o un diputado de la Duma sea rico. Un tercio de los encuestados (33%) tildaron esta situación de "indecente" y la mayoría (44%) lo considera "un delito".

Pero la encuesta no arrojó resultados claros sobre qué hace que una persona pueda ser considerada "rica". Sin embargo, según los resultados de estudios anteriores, una persona rica es alguien que gana por lo menos 110.000 rublos (unos 4.000 dólares) al mes.

 

 

Al mismo tiempo, una amplia mayoría de los encuestados (62%) era favorable a establecer un tope a los ingresos de los empleados públicos. Los entrevistados están convencidos que sueldos más bajos harían que estas personas estuviesen más en contacto con el pueblo. Un 20% añadió que todas las propiedades deberían declararse, porque las personas sin intereses empresariales tomarían decisiones más independientes.

Denís Volkov, un experto del Levada Center, dijo que estos eran los resultados "predecibles". "Los rusos llevan años con la sensación de que el gobierno está corrupto", dijo. La campaña anticorrupción de Alexéi Navalni cayó en terreno abonado: ha recibido el apoyo de otros blogueros tanto en Rusia como en el extranjero. "El Gobierno reaccionó después de estos hechos y ahora ha empezado con sus propias denuncias anticorrupción". 

Mientas tanto, va creciendo la lista de víctimas de estas denuncias. Miembros de ambas cámaras del parlamento han sido obligados a dimitir. Algunos son sospechosos de actividad empresarial ilegal (como los diputados de la Duma Guennadi Gudkov y Alexéi Knishov), otros de ocultar grandes capitales, incluyendo propiedades en el extranjero (como el diputado Vladímir Pejtin y el senador Vitali Malkin). Otras investigaciones sobre las posesiones de exfuncionarios de alto rango del Ministerio de Defensa también progresan a buen ritmo.

"Los ciudadanos rusos están firmemente convencidos de que los funcionarios del Gobierno y los diputados hacen este trabajo solo para llenarse los bolsillos", comentó Volkov. "Esto mina la autoridad de la Duma, cuya labor nadie considera independiente ni libre de la influencia del ejecutivo. Es un círculo vicioso: por una parte, la gente piensa que hay que denunciar a los funcionarios corruptos; por la otra, no creen en los resultados de la campaña anticorrupción llevada a cabo por el gobierno".

Viacheslav Smirnov, director del Instituto de Sociología Política, considera que son los propios funcionarios gubernamentales los responsables de la creciente insatisfacción entre la ciudadanía.

"En Rusia, no es que no gusten los ricos, no gusta la gente ostentosa. Algunos altos cargos no tienen sentido de la proporción y no les da vergüenza hacer alarde de su posición económica". Smirnov cree que la principal prioridad es disuadir a determinada gente de entrar al cuerpo de funcionarios, gente cuyo objetivo es aprovecharse de su posición en lugar de servir a su país.