La cárcel rusa trata de liberarse de la herencia del Gulag

Reclusos en una colonia penintenciaria. Fuente: ITAR-TASS.

Reclusos en una colonia penintenciaria. Fuente: ITAR-TASS.

Según los datos oficiales, a principios del año 2013 en las cárceles preventivas se mantenían incomunicadas 113.500 personas y en los correccionales había 588.200 condenados.

 

Así las cosas, el Ministerio de Justicia ya ha elaborado sus propuestas para el proyecto de reforma penitenciaria, tal y como ha hecho público Rossíyskaya Gazeta.

En las colonias que existen actualmente, se propone edificar salas de reclusión para la noche, paralelas a las residencias (las “zonas”, como las llaman los reclusos, donde pernoctan de 20 a 150 personas). En este tipo de celdas deberán alojarse como máximo diez personas. Además, el ministerio también propone suavizar el régimen. Por ejemplo, los reclusos podrán tener oficialmente dispositivos para la lectura de libros electrónicos y los condenados que trabajen podrán salir de vacaciones.

Cabe señalar que las autoridades rusas ya intentaron poner en marcha una reforma del sistema penitenciario. Empezó en el año 2009, pero hace poco la prensa rusa publicó varios artículos donde se anunciaba que la reforma de la herencia del Gulag es en parte irrealizable y ha fracasado. La causa se achaca a la falta de recursos financieros.

Tal como ha esclarecido a Rusia Hoy Pável Chikov , director de la asociación de defensa de los derechos humanos “Agora”, los autores de la anterior concepción de la reforma del Servicio Federal de Cumplimiento Penitenciario (FSIN, por sus siglas en ruso) se propusieron como objetivo tanto mejorar las condiciones del cumplimiento de condena como reforzar la efectividad de dicha condena. El objetivo final era reducir el número de reincidentes. “La idea consistía en liberarse de la herencia del Gulag y acercar las cárceles y las colonias a los estándares europeos”, indicó Pável Chikov.

 

Concretamente, se preveía separar a los que han sido condenados por primera vez de los reincidentes, con tal de evitar la transmisión de las así llamadas tradiciones de la cultura criminal.

Los autores de la reforma suponían que al cabo de 10-15 años unos reclusos adultos cumplirían condena en las colonias penitenciarias y otros, en las cárceles. Habría colonias con vigilancia reforzada y sin ella, mientras que las cárceles serían para los reincidentes y aquellos que hubieran sido condenados por primera vez por un crimen. Estaba previsto que por todo el país se construyeran 400 cárceles y se cerraran unas 40 colonias.

Solventar este problema resultó extremadamente complejo. Los especialistas estimaron que para realizar este programa se precisaría una suma astronómica: 1,8 trillones de rublos (cerca de 600.000 millones de dólares). Esta suma no fue contemplada en el presupuesto federal.

El creador de la red social “Gulagu.net”, Vla considera que el control civil y social que se ejerza desde fuera sobre el Servicio Federal de Cumplimiento de Penitenciario contribuirá a reiniciar la reforma en la dirección correcta. “El poder asume que el FSIN no puede controlarse a sí mismo desde dentro, así que son necesarios el control civil y social des del exterior”, dijo el activista de los derechos humanos. 

En particular, en otoño de este año se prevé aumentar significativamente el papel de las así llamadas Comisiones de Observación Social (ONK, por sus siglas en ruso), cuyos miembros velan por la observación de los derechos humanos en los puntos de reclusión forzosa. Los activistas por los derechos humanos del ONK, concretamente, pueden entrar en cualquier institución del sistema penitenciario sin permiso del jefe.

En lugar de una red de 700 observadores se creará una red de 3.000 defensores de los derechos humanos independientes, voluntarios y activistas civiles.