¿Moscú sin atascos?

La bicicleta se desarrolla poco a poco como un medio de transporte alternativo en Moscú. Fuente: Reuters

La bicicleta se desarrolla poco a poco como un medio de transporte alternativo en Moscú. Fuente: Reuters

A las horas punta, 300 kilómetros de atascos paralizan la capital. En el metro se produce igualmente una saturación en los accesos. Los poderes públicos tratan de solucionar el problema desde hace tiempo, pero no han conseguido dar con la solución. Surge ahora un ambicioso plan que busca potenciar el transporte público.

Moscú y su región cuentan con más de 20 millones de habitantes, es decir, dos veces más que la aglomeración de París y diez veces más que la región de Bruselas-Capital. La mayoría de esta población tiene que desplazarse. Todos los días el metro moscovita acoge nueve millones de pasajeros según la página oficial de la red. Algunas estaciones, como Víjino o Kitái Gorod, ven pasar hasta 150.000 personas cotidianamente. Se trata de la tasa de frecuencia de pasajeros más alta del mundo. 

En la carretera, el Ministerio de Transporte Regional identificó 53 zonas de congestión durante las horas punta, que forman cada vez cerca de 300 kilómetros de atascos. 

Incluso Vladímir Putin se disculpa de que sus cortejos presidenciales no faciliten la situación, como después de su investidura en mayo de 2012 en una entrevista en la cadena NTV.  “Lamento y presento mis disculpas a aquellos a los que causamos molestias. Realmente me entristece, pero debo trabajar”, indicó el presidente antes de añadir que las calles de la capital rusa no estaban preparadas para un número tan importante de vehículos. 

“Para volver del trabajo en coche desde el metro Park Kulturi hasta la estación Belorrúskaya (8 kilómetros), el trayecto dura entre 25 minutos...y ¡siete horas! En efecto, un día salí del trabajo a las cinco para llegar a mi casa a las doce”, cuenta la periodista Natalia.

A menudo, son los accidentes los que frenan la circulación. “Cuando vuelvo a casa por la ruta Dmitróvkoe, no pasa un día  sin que no me encuentre al menos uno o dos accidentes. Una vez pasada la zona del impacto, el tráfico suele volver a la normalidad”, añade Antón, químico en un laboratorio de investigación. 

Los 620 millones de pasajeros anuales de autobús son un poco más afortunados pero su número está en constante aumento, por lo que la amenaza de la congestión también planea sobre este medio de transporte. El verano pasado se delimitaron carriles de autobús especiales pero, excepto en las zonas donde están situadas las cámaras de vigilancia, son poco respetadas. 

Fluidez a cualquier precio 

¿Qué hacer? Casar todos los modos de desplazamiento para que el transporte de los moscovitas sea más fluido, responde Gamid Bugalov, jefe del departamento de transporte de Moscú. En este sentido, el plan de acción de las instituciones es tan ambicioso como la importancia del problema. 

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De aquí a final de año, se deben crear 190 centros de transporte “nivel 1” -o hubs- en la capital rusa. ¿Qué quiere decir esto exactamente? Se trata, en primer lugar, de despejar el acceso al metro y a las estaciones, actualmente obstruidas por tiendas a menudo ilegales. El objetivo es habilitar aparcamientos y espacios verdes, de modo que la transición entre el coche y el transporte público sea más fácil. 

Algunas estaciones, donde cohabitan diversos modos de transporte, serán igualmente acondicionados para que el cambio sea efectúe en un solo edificio. En la actualidad, si se quiere tomar el tren en una de las estaciones que enlazan con el metro Komsomólskaya, por ejemplo, es necesario salir a la calle... y volver a hacer cola. El objetivo, en el horizonte de 2020, es crear de 150 a 160 hubs en Moscú. Una línea ferroviaria situada entre los dos periféricos de Moscú debería estar operativa para el 2015 y facilitar la transición. 

El coste de esta primera etapa: 65 millones de dólares por hub, según Gamid Bugálov; 325 millones según Serguéi Pak, director de desarrollo de estaciones ferroviarias. “El gobierno de Moscú no podrá de ninguna manera financiarlo solo”, subraya Gamid Bugálov. 

Novedades por todas partes 

Además del plano estructural, cada medio de transporte recibirá un tratamiento individual. El año pasado, más de 620 millones de pasajeros tomaron el autobús. La cifra sigue aumentando y las autoridades han prometido poner a disposición de los moscovitas cerca de un millar de autobuses mejorados, equipados con un sistema de llamada directa con el ministerio de Transportes Regionales para que cada pasajero pueda expresarse sobre el servicio. 

En 2012, los trenes transportaron a más de 500 millones de pasajeros. El Ministerio de Transporte anuncia que de aquí a 2020, esta cifra podría duplicarse. Nuevas vías férreas van pues a ser construidas en dirección de Saviólov, Kazán, Yaroslavl, Gorki y Paveletsk. 

Los trenes estarán equipados con vagones nuevos: asientos cómodos, doble ventana y aire acondicionado. Además, está el proyecto “Rex”: trenes regionales directos que conectan las ciudades más importantes de la región como Mitischi, Ramenskoye, Lobni, Dolgoprudnoye. 

De 2013 a 2030, deberían construirse 600 kilómetros de vías para tranvías para facilitar la conexión entre las grandes ciudades de la región de Moscú. El tranvía rápido, que puede transportar 30.000 pasajeros por hora, permitirá economizar tiempo y descongestionar las carreteras. La primera línea, cuyas obras comenzarán este año, pondrá en comunicación la estación de metro de Krasnogvardeiskaya y el aeropuerto de Domodédovo. 

El metro, finalmente, continúa extendiéndose más allá del periférico: el año pasado, la estación Novokoksino fue inaugurada en la ciudad de Reutov. En diciembre de 2013, la de Kotélniki abrirá igualmente sus puertas.