Si tropiezas, la muerte es inevitable

Vadim Majórov y Vitali Raskálov son 'roofers', es decir, personas a las que les gusta subir a la azotea de edificios altos y tomar fotos desde allí. A finales de marzo tuvieron su minuto de gloria internacional, cuando encumbraron la cima de la pirámide de Keops en Egipto y tomaron una sesión de fotos. Este momento fue para ellos el comienzo de una nueva carrera en la escena internacional y la idea para crear un negocio. Rusia Hoy habló con Vadim Majórov sobre cómo escalaron la pirámide y lo que va a ocurrir ahora.

Vadim Majórov, de 23 años, de Novosibirsk, se subía a las azoteas, diques y tuberías en Rusia, hasta que empezó a ir más allá. Su última aventura hasta la fecha es la toma nocturna de la parte superior de la pirámide de Keops. Para Vadim esta práctica no era más que una afición, pero en el futuro, lo de roofer puede convertirse en su profesión y un buen negocio. 

¿Cómo se les ocurrió, en primer lugar, escalar la pirámide?

Vimos un montón de información en la red, e incluso fotos de la parte superior, tomadas en diferentes años por diferentes personas, y decidimos tratar de hacerlo nosotros también. 

No puedo dejar de preguntaros, ¿por qué? ¿Por qué subirse a las azoteas, a la pirámide o a la tubería de una fábrica?

Cada uno tiene un propósito: hay quienes persiguen la adrenalina; otros, lo opuesto, la sensación de calma en la cima. Mi meta más importante es obtener imágenes hermosas. Aunque, francamente, todas estas incursiones son un juego de acción genial que se recuerda toda la vida. 

¿Fuisteis a Egipto como turistas?

Llegamos a Egipto desde Dubái. Nos hospedamos en el corazón de El Cairo, en la plaza Tahrir, tan importante para los manifestantes. El primer día escalamos un par de edificios en El Cairo, incluyendo el  más alto de la ciudad; observamos la ciudad desde las alturas y planificamos los días siguientes.

Nuestros planes estaban sobre todo relacionados con las pirámides.

Tratamos de sortear todos esos guías que luchan entre la multitud para que el extranjero les elija a ellos. Todo el mundo trata de sacar provecho de los turistas. Así que intentamos hacerlo todo por nuestra cuenta.

En El Cairo, dicho sea de paso, es necesario pasar un par de días, especialmente si uno está deprimido. Busque entre la basura. Es una ciudad abarrotada de tráfico incluso por la noche, sin luces. Y viven treinta millones de personas. 

¿Cómo llegasteis a las pirámides?

Primero en metro, luego en un autobús local hasta el complejo; el billete de autobús costó nos dos libras egipcias (unos 35 centavos de dólar). Allí caminamos hacia el norte, pasando por todas las tumbas. Luego se hizo de noche. No sabíamos cuánto quedaba exactamente, sólo nos guiaba la pirámide. Pero las cartas estaban sobre la mesa y era necesario intentarlo.

Estábamos solos. Observábamos el espectáculo de luz en la pirámide. Y cuando terminó, nos subimos a ella, tomamos fotos desde allí y nos fuimos sin que nadie se percatara (bueno, y tampoco nosotros nos dimos cuenta de que hubiese nadie). Sólo más tarde nos enteramos de que habíamos violado la ley, por lo que pedí disculpas. 

¿Fue difícil de escalar?
Hay que subir por los bloques, que más o menos rodean los diferentes niveles de la pirámide.
Es fácil subir y bajar, si uno controla totalmente sus movimientos. Pero si tropiezas, entonces la muerte es inevitable. Ese es el peligro. 

Usted viaja bastante por el mundo subiéndose a las azoteas. ¿Es esta su principal ocupación?

Mi principal ocupación es la fotografía. Los tejados y las tomas desde gran altura son lo primero que empecé a fotografiar y aún sigo desde entonces, pero también realizo producciones, dirijo visitas virtuales y mucho más.

En otros países, sólo hemos comenzado a montar. Antes Vitali Raskálov y yo viajamos por diferentes ciudades de Rusia, subiéndonos a las azoteas. Y cuando estas ciudades se terminaron (me refiero a las que son de interés para el rodaje de altitud), nos fuimos al extranjero.

Esto es sólo el principio. Queremos sacar adelante un proyecto para este tipo de viajes. Hacer un montón de fotos y vídeos, asombrar al mundo. 

¿Habían tenido problemas con las autoridades antes? ¿En otras azoteas?

En Rusia no se trata de una falta tan grave. La multa máxima es de 500 rublos (unos 16 dólares). En otros países, no nos ha ocurrido. Y espero que no suceda. Ha habido casos, por supuesto, en que los guardias de seguridad nos han obligado a bajar del tejado, pero cuando les explicábamos lo que hacemos y les mostrábamos fotos, los agentes de seguridad se volvían más leales y permisivos. En Rusia, los de seguridad, por supuesto, llaman a la policía, porque por ello reciben una compensación. 

¿Cuál ha sido su mejor viaje?

Es difícil elegir el mejor, porque cada viaje supone un esfuerzo hacia algún objetivo, y el logro y triunfo sobre el mismo. Francamente, los últimos dos viajes, primero a Berlín e inmediatamente después a Dubái y El Cairo son ahora los que más me gustan, probablemente porque nos obligaron a pensar en la forma correcta de desarrollar nuestras ideas y metas. Había un deseo de continuar el viaje. Queríamos volver a grabar el vídeo de un tráiler sobre nuestras aventuras. Tenemos ideas nuevas de exposiciones fotográficas fuera de Rusia, así como a dónde ir y cómo, la idea de un proyecto de viaje conjunto.