Las rusas prefieren el aborto a la píldora

La interrupción voluntaria del embarazo sigue considerándose como una medida anticonceptiva. Fuente: Flickr / Shemer

La interrupción voluntaria del embarazo sigue considerándose como una medida anticonceptiva. Fuente: Flickr / Shemer

Según una reciente investigación de expertos de la ONU, la interrupción voluntaria del embarazo sigue constituyendo en Rusia una forma de anticoncepción.

Rusia tiene una de las legislaciones más liberales en materia de aborto. No es de extrañar que el país esté a la cabeza de este indicador, el cual supera varias veces no solo el de los países desarrollados, sino también el de sus vecinos de la CEI. Otra razón por la que el aborto goza de tanta popularidad es la falta de conocimiento de los métodos anticonceptivos modernos. Solo el 14% de las rusas ha reconocido utilizar la píldora anticonceptiva.

Desde 1990 hasta hoy, el número de abortos en Rusia ha descendido prácticamente tres veces: de 4,1 millones a 1,2 millones al año. Pero la cifra sigue siendo muy elevada. Mientras en Rusia, de cada 1.000 mujeres en edad reproductiva abortan 50, en EE UU la cifra desciende a 20 mujeres, en Gran Bretaña son 18 y en Alemania menos de 10.

Para Alexéi Uliánov, consejero de la presidencia de la organización pública Délovaya Rossiya (Rusia activa), la principal razón de esto es que la legislación es demasiado liberal. Y ciertamente abortar en Rusia no supone ningún problema. Según escribe en un foro una rusa residente en Alemania, “una amiga mía aborta casi cada año. Allí es un procedimiento corriente: llegas, pagas y te lo arreglan todo”.

En Rusia se puede interrumpir el embarazo de forma gratuita hasta las 12 semanas. Después dependerá de las indicaciones médicas o de los servicios sociales. Aunque, llegados a esta etapa la solución es sencilla, ya que existen muchas clínicas privadas que, como se suele decir, le concederán “cualquier capricho a cambio de su dinero”. Y más aún cuando la ley no atribuye ningún tipo de responsabilidad al médico en estos casos.

Precisamente por este motivo Alexéi Uliánov propone una serie de medidas, que permitirían reducir el número de abortos practicados. Propone, entre otros, no realizar la operación el día en que la paciente acude al médico, sino tras una semana de silencio; una entrevista obligatoria de las mujeres con un psicólogo o un trabajador social; la previsión de responsabilidades para el personal médico que practique el aborto de forma ilegal o que incite a su realización.

Otra forma indudable de reducir el número de abortos es la difusión de conocimientos sobre los métodos anticonceptivos. En este sentido los rusos están a la cola de los países europeos. De acuerdo con una investigación conjunta de la facultad de economía de la Universidad Estatal de Moscú y el Instituto Demográfico de Rusia, cerca del 10% de las parejas no utiliza ningún método anticonceptivo. Como dato comparativo, se sabe que en Hungría este indicador constituye el 4%, en Francia el 3% y en Bélgica el 2%.

Por otra parte, casi el 80% de las mujeres indicaron que sí se protegen contra el embarazo. Aunque un estudio más detallado desveló que los métodos más fiables, como el DIU y las píldoras anticonceptivas, solo son utilizados por un 20% y 14% de las mujeres respectivamente. El resto prefiere métodos caseros como el del calendario o la interrupción del coito.

Además, estos índices no dependen del lugar de residencia. Por ejemplo, aunque podría parecer que la población de Moscú o San Petersburgo está más informada sobre los métodos anticonceptivos modernos, la realidad demuestra que el método preferido en estas regiones es el preservativo (el 44% declaró que este era su principal medio de protección), por delante de la píldora (16%).

Probablemente, esto se debe a una fuerte desconfianza de las rusas en los medicamentos. Es habitual que en los foros femeninos se siga alertando contra los efectos negativos para la salud relacionados con los métodos hormonales. Por alguna razón, se reflexiona mucho menos sobre las tristes consecuencias que desata el aborto en la salud de las mujeres.