La muerte de Berezovski marca el final de una época

"Berezovski fue símbolo de la época, que a su vez se puede escribir según el destino del empresario", dijo hoy el analista Stanislav Belkovski en una primera reacción a la emisora Eco de Moscú.

El empresario fallecido ayer en la localidad británica de Ascot, a las afueras de Londres, llegó a ser uno de los personajes de más éxito de la turbia Rusia postsoviética, todopoderoso durante el segundo mandato del presidente Borís Yeltsin (1996-1999) hasta el punto de haber sido el descubridor y padrino del Vladímir Putin y luego la encarnación del demonio en la Rusia de ese mismo Putin.

"Berezovski fue una pieza clave de la época de los 90, época histórica, aventurera, audaz, grandiosa y vil", escribió el periodista Alexandr Arjángelski.
El matemático de 68 años, que falleció hoy en el exilio en Londres, irrumpió en los turbios negocios de los 90 y fue amasando su fortuna primero con la empresa Logovaz, una estafa a gran escala relacionada con la fábrica que producía los entonces preciados turismos Lada.

Luego, con las grandes privatizaciones, fundó la gran petrolera Sibneft, también gestionó las líneas aéreas Aeroflot.

 

Pero también fue creador de la casa Kommersant, el grupo mediático privado más próspero de Rusia.

De hecho, la mayoría de los medios existentes en Rusia pasaron en algún momento por manos de Berezovski, hasta llegó a dirigir en calidad de principal accionista el primer canal de la televisión rusa.

El control de los medios le convirtió en una pieza clave, quizás decisiva, de la segunda campaña electoral de Yeltsin en 1996.


También encabezó el Consejo de Seguridad de Rusia en medio de la crisis de Chechenia. Unos aún le agradecen sus gestiones durante aquella guerra, sobre todo el rescate de periodistas secuestrados, otros le acusan de haber montado todo un negocio precisamente con aquellos rescates.

De lo que nadie duda es de sus estrechos contactos con los cabecillas de la guerrilla islamista chechén, y también hay quien le acusa de haber manipulado la información a favor de los independentistas sobre la guerra de Chechenia, que también contribuyó a engrosar su billonaria fortuna.

Fue también diputado del parlamento ruso y secretario de la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI).

A principios del 2000, tras varios conflictos con Putin, emigró a Londres, donde recibió asilo político. En Rusia, entretanto, fueron incoadas contra él varias causas judiciales.


Desde Londres Berezovski no dejó de hostigar a Putin, aunque en Rusia sus ataques surtían el efecto contrario. Así fue con las muertes del diputado Serguéi Yuschenkov, o el tristemente famoso Alexandr Litvinenko, víctima de una intoxicación con polonio.

Mientras Berezovski denunciaba a los "asesinos de la KGB", en Moscú, tras cada muerte, surgía una pista que conducía hacia el prófugo oligarca. También se dice que fue él la principal fuente de financiación de la llamada "Revolución Naranja" en Ucrania.

Fue acusado además de lavado de dinero por las fiscalías holandesa y brasileña. Tampoco su muerte logró evitar la polémica que siempre le acompañó, desde denuncias de asesinato o suicidio, lanzadas por sus allegados, y hasta sorprendentes noticias de una presunta carta de arrepentimiento a Putin, envida recientemente.

Según el portavoz oficial del Kremlin, Dmitri Peskov, Berezovski pedía perdón por los "errores cometidos" y solicitaba volver a Rusia.

También saltaron a internet los comentarios de que Berezovski estaba sumido en la ruina y ya nada quedaba de lo que otrora fue la mayor fortuna de Rusia. Pero la pregunta mas frecuente en la red es: "¿A quién acusará ahora el Kremlin de todos los males?"