Cómo reformar el sistema penitenciario

Una polémica medida plantea la posibilidad de que inversores privados participen en la construcción de nuevas cárceles. Fuente: Vadím Braidov / RIA Novosti

Una polémica medida plantea la posibilidad de que inversores privados participen en la construcción de nuevas cárceles. Fuente: Vadím Braidov / RIA Novosti

En Rusia podrían empezar a abrir cárceles privadas. En algunos medios de comunicación ya han comenzado a aparecer titulares sensacionalistas al respecto. Más tarde se ha puntualizado que no se trata exactamente de la transmisión de las instituciones penitenciarias al control del negocio privado. El gobierno tiene la intención de atraer a inversores privados para la construcción de nuevos centros. El objetivo es aumentar la calidad de vida de los presos rusos hasta los estándares internacionales.

Durante los últimos años los políticos han ofrecido en más de una ocasión que la responsabilidad de estas instituciones penitenciarias recaiga sobre el negocio privado en el marco de la discusión sobre la humanización del sistema penitenciario.

Sin embargo, el objetivo del gobierno no es crear cárceles privadas siguiendo el ejemplo norteamericano. Se trata de una cooperación público-privada en la construcción de las nuevas instituciones del sistema penal, según aclara a la prensa el director adjunto del Servicio Penitenciario Federal (SPF) de Rusia, Nikolái Kolésnik.

El director del SPF, Guennadi Kornienko, ya ha anunciado que su departamento está dispuesto a seguir el ejemplo de Gran Bretaña, donde está muy extendida la participación de compañías privadas en la construcción de nuevos centros penitenciarios.

Una de las causas para tomar esta iniciativa es la falta de fondos presupuestarios para el desarrollo del sistema penal ruso. Según Kornienko, el año pasado se construyeron muy pocas prisiones nuevas.

Para compensar la falta de recursos, el SPF propone al negocio privado que en lugar de comprar terrenos de alto coste en las ciudades para la construcción de vivienda de lujo lo haga para la construcción de nuevas prisiones. Según aseguran en el departamento, antes de 2013 se podrían tomar decisiones concretas en este asunto.

Las propuestas del SPF conllevarán cambios en la legislación vigente, que no contempla la posibilidad de construir cárceles mediante cooperación público-privada. Aun así, algunos parlamentarios ya han anunciado que están dispuestos a apoyar futuras enmiendas al respecto en la Duma Estatal.

“Ante todo, debemos preocuparnos de que las cárceles rusas no sean calabozos de la edad media, sino un lugar donde se pueda cumplir condena para salir en libertad más tarde sano y salvo”, anuncia el primer vicedirector del LDPR en la Duma Estatal, Vladímir Ovsiánnikov.

“En las cárceles actuales las personas se corrompen moral y físicamente, y por esta razón la mayoría de estas personas no tiene la oportunidad de integrarse en la sociedad al salir en libertad”, considera este diputado.

Según el SPF, el año pasado fallecieron más de 4.000 personas en las cárceles rusas. Esta alta tasa de mortalidad se debe a la superpoblación de estas instituciones, así como a las deficientes condiciones de higiene y asistencia médica a los presos.

El SPF considera que las cárceles construidas con el apoyo del negocio privado permitirán aumentar la calidad de vida de los presos rusos para equipararla al nivel internacional. Aunque no se trata de ningún modo de la creación de celdas VIP en las que el preso pueda pagar para conseguir un nivel de vida por encima del de los demás.

La idea de la creación de prisiones de pago ha provocado reacciones distintas entre los defensores de los derechos humanos. El director ejecutivo del movimiento 'Por los derechos humanos', Lev Ponomariov, considera que “unas paredes recién pintadas en las celdas y ropa limpia no solucionarán los problemas de los derechos de los presos”.

“Crear unas condiciones de vida dignas en las prisiones es algo necesario sin ningún lugar a dudas. Pero la reforma del sistema penal debería comenzar con una limpieza de personal para acabar con la violencia contra los presos”, comenta el experto.

Según datos oficiales, a día 1 de febrero de 2013 en las instituciones penitenciarias rusas viven 697.500 personas.