Policía y artistas del Bolshói discrepan sobre el origen del ataque al director del teatro

Serguéi Filin, director arístico del Teatro Bolshói, y Anatoli Iksanov, director general del teatro.Fuente: RIA Novosti

Serguéi Filin, director arístico del Teatro Bolshói, y Anatoli Iksanov, director general del teatro.Fuente: RIA Novosti

Los empleados del teatro Bolshói han escrito una carta a la policía y al gobierno en la que exponen sus dudas acerca de los resultados de la investigación: en opinión de los autores de la carta, el artista Dmitrichenko no puede haber encargado el ataque contra Serguéi Filin. El director del Bolshói está de acuerdo: la lista de personas interesadas en encargar el ataque va más allá de Dmitrichenko. Por otra parte, la policía asegura haber encontrado a todos los sospechosos.

La policía y los empleados del teatro Bolshói no se ponen de acuerdo sobre si se ha encontrado a todos los sospechosos del ataque contra el director artístico de la compañía de ballet, Serguéi Filin.

Los empleados del teatro han escrito una carta a la policía y al gobierno. En este mensaje colectivo, redactado en una asamblea general de la compañía, se indica que el solista del ballet Pável Dmitrichenko, presunto organizador del ataque contra Filin, es una buena persona, incapaz de cometer un crimen de semejante envergadura.

“Conocemos personalmente a Pável desde hace muchos años y estamos seguros de que, a pesar de su famoso carácter temperamental, su brusquedad y rigidez, es un hombre decente y siempre dispuesto a ayudar a los demás”, escriben los artistas del teatro Bolshói.

El texto está firmado por más de 300 personas. Entre ellos figuran primas ballerinas, artistas condecorados de Rusia y la URSS y solistas de ballet y ópera.

En la carta se comenta, entre otras cosas: “Nuestro apoyo a Pável Dmitrichenko no supone una muestra de indiferencia hacia Serguéi Filin, que en estos momentos está pasando por los momentos más duros de su vida y al que deseamos una pronta recuperación. Esperamos que se descubran las auténticas causas y circunstancias de este crimen y que la opinión del colectivo del teatro Bolshói, donde esta tragedia ha tenido lugar, ayude a la sociedad a considerar esta situación desde un punto de vista bastante más objetivo: sin el estilo sensacionalista de los medios de comunicación y sin una posible presión por parte de los órganos judiciales y ejecutivos de las autoridades, cuyo deseo parece ser cerrar este caso lo antes posible”.

Además, los cantantes, bailarines y músicos del Bolshói hacen gala de la típica confianza rusa en los métodos de la policía y los investigadores:  

“Las conclusiones a las que ha llegado la investigación nos parecen apresuradas, las pruebas no son concluyentes y la declaración del propio Pável, modificada posteriormente, es el resultado de una dura presión ejercida sobre él. Por desgracia, la historia de nuestro país y de nuestra sociedad está llena de ejemplos en los que los resultados 'necesarios' para los investigadores se han conseguido de forma injusta, en ocasiones mediante métodos ilegales, y las pruebas y evidencias a menudo resultan ser ficticias”.

La policía ha reaccionado rápidamente. En un primer momento, Maksim Vánichkin, director adjunto de la División de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, declaró el miércoles pasado que la policía está dispuesta a cooperar con todos aquellos que tengan algo que aportar. “Si algún ciudadano nos informa de hechos objetivos sobre la inocencia de los sospechosos de este crimen, comprobaremos esta información. Hasta la fecha no hemos recibido ningún dato de este tipo”.

Más tarde, a estas declaraciones se sumó otra: “La investigación continuó desde el principio de las detenciones de los sospechosos hasta que los sospechosos confesaron. No existe ninguna información que confirme su inocencia, ya sea una coartada o la existencia de otro sospechoso”, declaraba Vánichkin.

De hecho, la policía da por terminada la investigación, ya que se ha encontrado la lista completa de sospechosos: la persona que encargó el crimen (el solista Pável Dmitrichenko), el ejecutor directo (Yuri Zarutski) y el cómplice que acompañó a Zarutski hasta el lugar del crimen, Andréi Lipátov.

Zarutski, no obstante, ha asumido toda la responsabilidad. Según declaraciones suyas, había hablado en numerosas ocasiones con Dmitrichenko sobre Filin y el bailarín le había contado que el director artístico “gastaba fondos del presupuesto con fines personales, no pagaba a los artistas, acosaba a las chicas del Bolshói y se acostaba con otras mujeres. Dmitrichenko había llegado a expresar su deseo de que mataran a Filin. Pero no me propuso dinero por ello. Después de ello se me ocurrió destrozarle la cara a Filin, pero Dmitrichenko no sabía nada de esto, todo fue exclusivamente idea mía”, declaró Zarutski a los investigadores. 

Mientras tanto, el director del teatro Bolshói, Anatoli Ixánov, ha concedido una larga entrevista al periódico Rossíyskaya Gazeta en la que también duda que el caso haya sido resuelto, ya que, en su opinión, todavía no se ha encontrado al verdadero responsable del crimen.

“El propio Dmitrichenko asegura que él únicamente propuso darle una paliza. El colectivo se cuestiona el grado de participación del bailarín, así como el grado de responsabilidades que deberá asumir. Pero existen determinadas fuerzas, los que 'mueven los hilos', que están interesadas en crear una imagen negativa de Serguéi Filin y, por el contrario, una imagen positiva de Pável Dmitrichenko, de hombre que lucha por la justicia. Evidentemente, no fue él quien encargó el crimen. Tanto más cuanto que la investigación todavía no ha contemplado todas las circunstancias que precedieron a los acontecimientos, como el ataque informático al correo electrónico de Filin, la creación de una web falsa de Serguéi Filin y los ataques y bloqueos de sus teléfonos los días 31 de diciembre y 1 de enero. Todos estos hechos son eslabones de una misma cadena, parte de un mismo complot diabólico. Y si se investiga este crimen hasta el final se acabará descubriendo a todos los implicados en él”.

El 17 de enero de 2013 un desconocido (presuntamente Yuri Zarutski) sorprendió al director del ballet del teatro Bolshói, Serguéi Filin, en el garaje de su casa, se acercó a él y vertió ácido sobre su cara. El artista sufrió quemaduras de tercer grado en la cara y en los ojos. En estos momentos se encuentra en una clínica en Alemania, ha pasado por 10 operaciones y los médicos intentan que no pierda la vista.

Para la realización de este artículo se ha utilizado información de RIANovosti y Rossíyskaya Gazeta.

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