Una isla de innovación y hipsters en el centro de Moscú

Fuente: Foto de prensa

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Krasni Oktiabr, situada en la ribera del río Moscova acoge actualmente proyectos de arte, diseño alta tecnología, además de restaurntes y clubes.

Los más mayores todavía recuerdan el olor a chocolate que salía de los edificios de ladrillo rojo de la fábrica, construida a finales del siglo XIX. En la época soviética Krasni Oktiabr (Octubre rojo) se convirtió en la marca de dulces más famosa del país. En los últimos años, los viejos suelos de la factoría se han transformado en galerías de arte, clubes, lofts y oficinas para medios de comunicación, entre otros, el canal de televisión liberal Dozh. 

A pesar de asociarse con el mundo del arte y los medios de comunicación, el Krasni Oktiabr hay atracciones de todo tipo. En el bar Strelka, los burócratas están junto a realizadores independientes, mientras que en la galería de los Hermanos Lumiere hay hombres de negocios y mochileros. Krasni Oktiabr ofrece oportunidades para pasar un buen día en Moscú. Una exposición de arte, comer un buen pescado ahumado y bailar en la terraza de un club, y todo esto sin tener que subirse a un taxi. 

Cultura 

El Centro de Fotografía de los Hermanos Lumiere  cuenta con unas de las mejores exposiciones de la ciudad. Muchos de los eventos se montan gracias al extenso archivo de fotografía rusa con el que cuenta el propio centro. También hay muestras de grandes nombres contemporáneos, tanto rusos como extranjeros, como por ejemplo la reciente exposición sobre Nueva York, de la reportera de la vida nocturna, Wendy Paton. La tienda también es excelente, con numerosas imágenes de Moscú del siglo XX, que son elegantes recuerdos de la capital rusa. 

La última en sumarse a las escena artística fue Red October  que el pasado otoño se estrenó con una instalación de tema soviético realizada por el dúo formado por los artistas conceptuales, Iliá y Emilia Kabakov. Los altos techos y las columnas de hierro recuerdan el 'pasado obrero' del espacio. 

Compras

Colgantes en forma de sujetador y brazaletes de oro y zafiro que parecen estar hechos de lapiceros son algunos de los objetos poco comunes del diseñador de joyas, Vladímir Markin. www.vladimirmarkin.com  Sus divertidos (y caros) diseños han aparecido en Elle y Vogue Rusia.  

Si consideras que los diamantes son demasiado llamativos, entonces las camisetas en T-SHKA  (situada en el cuarto piso de la fábrica principal) de vivos colores, que se venden por 25 dólares, pueden ser un buen regalo. Para sentirte como uno más, pasea, toma un espresso y echa un vistazo a la selección de música electrónica. 

Negocios

Las personas de negocios que anden a la búsqueda de un lugar de trabajo debería pensar en unirse a Digital October, espacio de coworking que ofrece la posibilidad de contar con salas de reuniones, un moderno restaurante y mucho más, a precios individuales o de empresa (a partir de 230 dólares). Haz una presentación, queda con un inversor o simplemente responde tus mailes y luego únete a la diversión tras anochecer. 

Comida

Strelka  es el mejor restarante de la isla y está asociado con el Instituto Strelka de Arquitectura y Diseño. Cortinas y sillas tapizadas de terciopelo crean un ambiente funky y retro. En verano la terraza está abarrotada. El nuevo chef, el danés Yves Le Lay, ha fusionado la comida ruso-europea con el talante escandinavo, creando platos que combinan el smørrebrød (pan de centeno danés) con abadejo ahumado (un tipo de pescado) y el rábano picante.

Por el día hay un menú por 12 dólares; mientras que por la noche no faltan los cocktails entre los jóvenes a la última. 

Para comer de manera relajada, tomar un café o beber una cerveza en un sitio de diseño, lo mejor es darse una vuelta por Art-Akademiya.  Lo abrieron los artistas Evgueni Mitta y Vladímir Dubosarsky. Cuenta con una larga barra, cómodos sofás de piel y cuadros de Pável Pepperstein y otros artistas contemporáneos. El precio del menú es razonable, ofrecen pasta y pizza por 9 dólares, con platos típicos rusos como el borsch por 390 rublos (unos 13 dólares). 

Vida nocturna


Krasni Oktiabr (Octubre rojo). Fuente: PhotoXpress

Durante un tiempo, el brillante club Rai dominó la vida nocturna de Krasni Oktiabr. Conocido por sus largas colas, arrogantes porteros y flexibles bailarines. Pero después de que cerrara el año pasado, el local más popular es el Gipsy, mucho más democrático. Cuando hace buen tiempo, cuenta con la terraza más popular de la isla. A lo largo del año, la planta de abajo tiene un ambiente más pop, mientras que en los niveles superiores predomina el house y el techno-heavy. En el menú hay aperitivos con un aire indio. 

Para pasar una noche más gamberra, sin pretensión alguna, se puede ir al Rolling Stone Bar,  donde hay una gran variedad de edades y estilos. Las paredes del local están cubiertas por revistas del mismo nombre, aunque normalmente la cantidad de gente y el humo impiden verlas. El DJ de este local prefiere el rock al techno.