Un programa para niños lleno de “clásicos”

Un programa para televisión para niños que se produce gracias al tesón y esfuerzo de una mujer siberiana. Fuente: RIA Nóvosti / Konstantin Chalábov

Un programa para televisión para niños que se produce gracias al tesón y esfuerzo de una mujer siberiana. Fuente: RIA Nóvosti / Konstantin Chalábov

Firuza Nasreddinova, realizadora del estudio infantil de televisión "Clásicos" del pueblo de Sharap, en la región de Novosibirsk, sonríe de tal manera que no deja lugar a dudas: es una persona feliz. La verdad es que Firuza tiene unos alumnos con talento, una gran familia y un trabajo creativo. "Clásicos" tiene un público de 30.000 personas.

Fuente: Valeri Klamm

Firuza nació en Uzbekistán. Cuando todavía estaba en el colegio su padre, director del teatro de la ópera de Samarcanda, y su madre, solista de ópera, murieron en un accidente de coche de camino a una gala. La abuela juró que: “¡No habría más músicos en la familia!”.  

Un día, cuando estudiaba segundo de la facultad de historia en la universidad de Uzbekistán, Firuza Nasreddinova leyó en la revista Rabotnitsa (Trabajadora) una lista de escuelas donde pedían urgentemente profesores (aunque no tuvieran terminada la universidad). Ella eligió Siberia. Nos cuenta Firuza con una sonrisa en los labios:

-Me compré unas botas de goma de color rosa a juego con una chaqueta muy calentita. Y elegí la primera aldea de la lista. Se llamaba Kreschenka dalnaya (Epifanía lejana). Y el nombre no mentía, la aldea se encontraba a 100 kilómetros de la cabeza de distrito. No sabía que las primeras aldeas de la lista eran las más lejanas. Me quedé.  Trabajé. Fui a Uzbekistán a hacer mis exámenes. Me casé, elegí al "más rubio y con los ojos más azules", Slava Fédina. Tuve mi primer hijo al que llamé Timur. 

Sufrimientos en Siberia 

Pero la vida en una aldea siberiana que se quedaba aislada del resto del mundo y sin asistencia médica durante medio año hizo que la joven Firuza contrajera una seria tuberculosis. Las medicinas no ayudaban. Para vencer a la enfermedad, Firuza, que con 22 años pesaba tan solo 37 kilos, se levantaba a las seis de la mañana, caminaba descalza sobre el rocío y después se lavaba con agua fría.

Terminó su formación en Siberia. Terminó la escuela pedagógica en 52 días.  E inmediatamente se apuntó a la Universidad Pedagógica de Novosibirsk. Allí vio un anuncio en el que buscaban un profesor de historia para la aldea de Sharap, que por suerte se encontraba más cerca de la ciudad.

Al final la prohibición de la abuela de dedicarse a la música o al teatro no ha tenido mucha influencia en el destino de los nietos. La realizadora de "Clásicos", Firuza Nasreddinova, consigue crear historias felices con todo tipo de material vital.  Además no solo para ella.  Probablemente esto sea el arte.

En 2008, a la ya profesora de historia Firuza Davronovna le ofrecieron ser la redactora jefe de la televisión infantil de la región. Firuza recuerda: 

-No nos prometieron una financiación estable. Pero a pesar de todo gritamos "¡Hurra!", y nos pusimos a soñar.  Medio año después de empezar esta aventura, en enero de 2008 hicimos la primera emisión, que guardo archivada como "top secret" y que no pienso enseñar a nadie en toda mi vida. 

El quinto programa de "Clásicos", sin embargo, sí lo mandó al Festival de televisión infantil "¡Vkliuchaisia!". Inesperadamente el programa quedó entre los veinte primeros.  En 2008 el festival se celebró en Kazán. Firuza Davronovna sonríe:

-Nos alojaron en un hotel de cuatro estrellas. Había también actividades gratuitas: había que elegir entre un aquapark o patinaje. Nuestros niños escogieron el patinaje por miedo. Yo dije: "Fíjate, estos niños de la soleada Siberia nunca han visto el hielo. ¡Qué lo conozcan!" Allí recibimos las primeras lecciones de auténticos maestros. En el camino de vuelta los niños iban escribiendo guiones todo el rato, inventándose cosas que iban a rodar mientras yo corregía los textos de acompañamiento. Nos atrapó para siempre.

De dónde vienen los niños

Firuza dice que no echa de menos Samarcanda: para una oriental la patria está donde se encuentran su marido y sus hijos. Cuando se mudó de Kreschenka Firuza ya tenía dos niños: Timur, su hijo natural y Tania, adoptada. Su hija mantiene su propio apellido, Mijáilovskaya y cuenta tranquilamente desde la pantalla que es adoptada. 

Nos referimos a un proyecto social del estudio "Clásicos", una serie de películas sobre niños abandonados. Más de la mitad de los protagonistas de estas películas viven hoy en  familia. Tania y su madre Firuza inventaron una jugada infalible: ya que Tania misma vive en una familia de adopción, sería ella quien hablaría sobre los niños adoptados... 

A la cuarta niña, Farida Solijova, Firuza la adoptó cuando estaba embarazada de su tercer hijo, Ratmir. Cuando le hacían la inevitable pregunta de "¿Por qué?", Firuza hacía un gesto con la mano: "Ah, no me preguntes, los ricos tenemos nuestros caprichos".

La pequeña Farida tenía entonces seis años, la habían devuelto de una familia de acogida por su mal comportamiento. Ahora Farida va al colegio, ha descubierto su talento como actriz. Cuando le preguntan ahora "¿Por qué?" a su nueva madre, Firuza responde "si puedes ayudar a alguien y tienes fuerzas y salud para hacerlo, hazlo".

Los días laborales son una fiesta

El estudio de televisión infantil emite una vez al mes un programa de media hora: noticias y secciones fijas. El hallazgo de "Clásicos" es la sección "tocayos". Andréi Stroganov habla de la familia aristocrática de los Stroganov. Vova Tesla habla del famoso y misterioso Nikola Tesla.  

Actualmente el estudio está situado en una habitación de seis metros cuadrados, a donde se llega (casi como en "La llave mágica") abriendo una pequeña puerta de un aula. En un rincón hay un ordenador para el visionado y el montaje. Todo el material del estudio se ha comprado con subvenciones.  El micrófono profesional lo adquirieron con el dinero de un patrocinador. Al ordenador está sentado Vania Ustinov, un alumno. Es montador y operador. Dice que el montaje es un trabajo largo y meticuloso, pero que no se plantea dejarlo, incluso cuando no le sale. No le puedes fallar al equipo. 

A la pregunta de qué les aporta hacer televisión, responden que responsabilidad, capacidad de recopilar información, sopesarla y sacar lo importante. Y también, por supuesto, el conocer a todo tipo de gente. Y los viajes. Dicen que Firuza Davronovna, es una jefa perfecta. Exigente pero buena.