Aprende a hablar el lenguaje de las flores

Una pareja de recién casados celebran su boda en Moscú. Fuente:  ITAR-TASS.

Una pareja de recién casados celebran su boda en Moscú. Fuente: ITAR-TASS.

El siglo XVIII fue una época en que las rígidas normas de protocolo obligaban a la gente a aguzar el ingenio para cometer travesuras inocentes. Una de las más brillantes, originales y fragantes es el lenguaje de las flores. En su misterio puede penetrar cualquiera que así lo desee visitando el parque Tsarítsino, al sur de Moscú, donde en vísperas del día de los enamorados se realiza una excursión interactiva con el sugerente nombre "El flirteo de las flores".

Resulta difícil creer que Moscú sigue anclada en el invierno cuando uno se halla en el invernadero del parque Tsarítsino, donde florece el naranjo amargo y maduran unos enormes limones dorados. En esta auténtica atmósfera primaveral empieza la primera parte de la excusión, que se centra en los aspectos históricos; concretamente, en el origen de la cultura floral en Rusia: fue en la época de Pedro I cuando las flores se convirtieron en plantas de interior.

Al regresar de Holanda, el joven emperador importó un sinfín de nuevas tendencias por lo que respecta a todos los ámbitos de la vida, desde la organización del Estado hasta la estructura de los edificios. Así, las casas rusas pasaron a diseñarse con amplios ventanales, según la moda europea, y las flores se trasladaron de los jardines y de los setos al interior de las casas.

Bastaron pocos años para que se integraran en los vestidos y los sombreros de las mujeres. Pasaron a adornar todos los bailes y, desde los lienzos de los pintores, comenzaron a susurrar un significado misterioso, oculto en el cuadro. 

Con la representación pictórica de Catalina la Grande arrojando al fuego unas amapolas, el pintor Levitski hablaba de la disposición de la emperatriz a sacrificar su propia paz en aras de la paz de su pueblo.

El protocolo de aquella época asignaba a cada flor un significado preciso. Un narciso desvelaba una gran autoestima y el tulipán podía hablar de sentimientos hacia la enamorada. Una rama de campanilla con nueve flores invitaba a una cita a las nueve de la mañana y la rosa roja –la flor de la pasión-, podía convertirse en el motivo de no volverse a ver.

La excursión brinda la oportunidad de  practicar el complicado lenguaje de las flores: los invitados, armados con un diccionario de flores ilustrado, deben descubrir los mensajes cifrados en los ramos.

En la Belle Époque todo noble que se preciara necesitaba un diccionario de estas características. Porque los enigmáticos mensajes florales estaban por todas partes: aparecían en los álbumes que las jóvenes señoritas invitaban a rellenar a los invitados.

Uno de los juegos populares en los bailes del siglo XVIII también puede interesar a vuestros invitados durante la celebración del día de San Valentín. Deja en todos los rincones de tu casa un pequeño montón de tarjetas con nombres de flores y las explicaciones de su significado. Así, tus invitados, de vez en cuando, tomando una tarjeta, podrán decirse un sinfín de cosas, sin pronunciar nada salvo los nombres inocentes de las flores.

Un mensaje mediante flores es una idea original para felicitar el día de San Valentín. Para sorprender a tu media naranja, escribe una nota de amor sirviéndote de flores: cada letra de una palabra corresponderá a la inicial del nombre de la flor. Así, podéis crear la palabra «amour» con las siguientes flores: (a)ster (margarita), (m)alva, (o)nagra, (u)vular, (r)osa.

Tú también puedes participar en este entretenimiento. Los guías enseñan el arte de crear mensajes florales, en que las palabras se componen con flores (cada una de ellas representa una letra). Podrás llevarte tu mensaje floral a modo de recuerdo.

La parte final y conclusiva de la excursión permitirá a los visitantes conocer más detalladamente los invernaderos de Tsarítsino donde, a pesar del rigor del frío moscovita, se abren las flores e incluso madura el café.

El invernadero es único no sólo por su colección de plantas sino también por su diseño: las flores se exponen en tinas, como se hacía en la época palaciega. Las tinas y macetas son una réplica exacta de las que adornaban los bailes de Catalina la Grande, encontradas durante unas excavaciones en el parque.

Como colofón a este viaje floral, se ofrecerá una bebida preparada especialmente para los invitados: un elixir de amor. El jefe de cocina, aunque se negó a revelar a los periodistas el secreto de este líquido color rubí, servido en copas refinadas, aseguró que la bebida es beneficiosa para el corazón de todos aquellos que lo degusten, lo cual es particularmente importante en vísperas de la inminente fiesta de los enamorados.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.