“La corrupción es consecuencia de la falta de autodisciplina”

El Dalai Lama saludando a sus seguidores. Fuente: AP

El Dalai Lama saludando a sus seguidores. Fuente: AP

El XIV Dalái Lama, Tenzin Giatso es el líder espiritual del budismo tibetano, también extendido en Rusia. La pasada semana se reunió en Delhi con sus seguidores del país eslavo. Más de 1.500 personas viajaron a la India para escuchar las conferencias del maestro, que concedió una entrevista exclusiva a la corresponsal de RIA Novosti Olga Lipich.

Hoy, en el mundo cada vez más individualista y consumista, como tema principal de su reunión con los budistas rusos usted eligió el tratado del siglo VIII sobre el altruismo. ¿Realmente cree que es posible enseñar al hombre moderno ser altruista?

Según los expertos, muchos de los problemas que tiene que afrontar la humanidad hoy en día, por ejemplo, problemas ecológicos, el calentamiento global y otros, vienen provocados por el propio hombre. Es decir, somos nosotros mismos los que nos creamos problemas.

Al mismo tiempo, en el planeta no habrá una sola persona que esté deseando sufrir. Dedicamos demasiado tiempo para cultivar nuestros intereses individualistas, nos falta visión global. Olvidamos que cada uno es parte de la sociedad y de la humanidad. Y el bienestar de cada persona depende del bienestar de todos los habitantes de la Tierra.

También el consumismo es una consecuencia de la incomprensión de la realidad. Los valores y bienes materiales pueden ayudar a crear unas condiciones cómodas para nuestro cuerpo pero no darán consuelo y tranquilidad a nuestras almas. Tengo un amigo que es multimillonario pero a la vez es una persona muy infeliz.

Creo que muchos multimillonarios rusos sienten desasosiego y ansiedad dentro de su alma, viven en un constante estrés. Por lo tanto, depositar todas las esperanzas en los bienes materiales es un gran error.

Muchos líderes espirituales creen que se están perdiendo valores, sobre todo en el Occidente. ¿Cómo se puede conservar la moral desde la perspectiva budista?

Cualquier acto que nos trae alegría y felicidad lo consideramos positivo. El único criterio para determinar lo que es bueno y lo que es malo son nuestros sentimientos. Todos buscamos felicidad, alegría y satisfacción, y consideramos positivos estos sentimientos. No queremos, sin embargo, sentir dolor, y lo evaluamos como un sentimiento negativo. Aunque desde la perspectiva del budismo todo es relativo. Si algo nos parece bueno en unas circunstancias esto no significa que en otras no nos pueda parecer malo.

En la cultura hindú la ética no tiene porqué ser religiosa. La concepción de la ética secular nació en la India hace más de mil años.

En el mundo se hace mucho mal en nombre de la religión. Y los que están detrás de estos actos difícilmente son creyentes. La religión para ellos es un rito, una ceremonia, parte de la cultura. Yo siempre digo que si no tomamos la religión con toda la seriedad y sinceridad, puede convertirse en una escuela de hipocresía y falsedad que enseña a decir buenas palabras y a cometer actos malos.

El deseo es uno de ‘los tres venenos de la mente’. ¿Qué es el deseo en el budismo y cómo es posible distinguirlo del amor y cuidado?

Si amamos sólo a los que aman, se trata del deseo. Pero si uno cambia de actitud hacia nosotros, esto da lugar al odio o ira.

Tenemos que inculcarnos el sentido del cuidado basado en el entendimiento de la unidad de todos los seres humanos. Todos quieren ser felices y no quieren experimentar sufrimientos. Tenemos que cuidar de los demás, independientemente de su actitud hacia nosotros. Esto será una compasión sin anhelo.

Este tipo de compasión y el sentido de la unidad solo se pueden conseguir mediante entrenamiento y reflexión. La unidad de la humanidad es un aspecto muy importante. Los otros también son seres humanos. Tenemos que ampliar el concepto de ‘nosotros’ a todos los seres humanos.

Soy tibetano, por ejemplo, pero si entiendo bajo ‘nosotros’ sólo a los tibetanos, en este caso, todos los que viven fuera de Tíbet serán ajenos para mí. Es necesario que el concepto ‘nosotros’ incluya a todos los habitantes de la Tierra. En este caso, no habrá diferencia entre los estadounidenses, europeos, japoneses, chinos o mongoles.

¿Ha oído usted hablar sobre una acción de protesta, protagonizada por el grupo de punk Pussy Riot en la principal catedral de Moscú?

Preferiría no comentarlo. No estoy al tanto de todos los detalles. Pero si mi opinión le interesa a Usted en realidad, invíteme a Moscú. Pasaré un tiempo allí para estudiar todas las circunstancias y entonces podré decir algo al respecto.

¿Y cuándo cree que su decisión de renunciar al cargo del líder político de Tíbet, realizada en primavera del año pasado, le hará posible visitar Moscú?

Visité Rusia durante la época soviética, en 1979. A veces me sorprende que haya podido llegar fácilmente a su país cuando el régimen era autoritario, comunista, pero ahora, cuando Rusia se hizo libre, la organización de mis visitas afronta problemas. Es difícil entenderlo.

Los budistas rusos esperan que su visita sea posible en un futuro previsible.

Hay una gran comunidad budista en Rusia. El budismo no es un fenómeno nuevo para Rusia. Muchos rusos han sido budistas de generación en generación. Además, los budistas rusos mantienen relaciones estrechas con Tíbet y con la institución del Dalai Lama.

En Rusia también hay muchos que, a pesar de que no son budistas, muestran interés hacia su doctrina.

Tengo muchos amigos que son cristianos, musulmanes, ateos. No hay diferencias ni barreras entre nosotros. Somos, ante todo, las personas comunes y corrientes.

Después de la desintegración de la URSS en Rusia empezó a crecer el nivel de corrupción y la brecha entre los ricos y los pobres. ¿Cómo se puede luchar contra ese mal?

Se puede decir lo mismo sobre la India. Es un país libre y religioso, pero el problema de la corrupción es muy acuciante allí.

Es una lástima. La corrupción es consecuencia de la falta de la autodisciplina que debe basarse en los principios éticos y morales. Por ejemplo, uno tiene una oportunidad, pero entiende que al aprovecharla estaría implicado en una actividad vinculada con la corrupción.

En este caso, uno puede renunciar conscientemente a esta oportunidad, porque sus principios morales no lo permiten. Es el único modo posible de la lucha contra la corrupción. Las fuerzas del orden público y otros organismos serán incapaces de resolver este problema. 

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