Protestas en San Petersburgo por el traslado de un hospital infantil

Un centro para jueces reemplazará al único espacio de la ciudad que cuenta con un departamento de oncología para niños. Fuente: PhotoXpress

Un centro para jueces reemplazará al único espacio de la ciudad que cuenta con un departamento de oncología para niños. Fuente: PhotoXpress

En San Petersburgo aumentan las protestas contra los planes de la Dirección de Asuntos Presidenciales de desalojar de la isla Krestovski uno de los hospitales públicos más importantes, el Nº 31, el único que cuenta con una departamento de oncología infantil. El edificio se está reconvirtiendo en el Hospital del Tribunal Supremo y el Tribunal de Arbitraje, que actualmente se trasladan desde Moscú.

El edificio del hospital Nº 31 debe alojar un hospital para los empleados del Tribunal Superior y el Tribunal de Arbitraje, que serán trasladados de Moscú a San Petersburgo siguiendo al Tribunal Constitucional que se fundó aquí en el 2008.

Los médicos y los pacientes están indignados. En el hospital Nº 31 se han creado unas condiciones únicas en San Petersburgo para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades oncológicas en niños.

“Anualmente cerca de cien niños sufren enfermedades oncológicas en San Petersburgo. La mitad se trata en nuestro hospital”, explica la directora del departamento de oncología infantil y hematología del hospital Nº 31, Margarita Belogúrova.

“En diez años hemos conseguido reducir la mortalidad del 75 al 25%. Con el traslado tendremos que abandonar equipamientos nuevos y caros que aún están en garantía, nadie se comprometerá a desmantelarlos. Habremos perdido para siempre operativos integrados utilizados una sola vez. Tenemos un laboratorio de radioterapia único, pretender trasladarlo es poco realista. El viernes pasado los familiares de los pacientes organizaron una protesta junto al edificio del hospital. Con un frío de 20 grados bajo cero, las mujeres no pudieron contener las lágrimas”.

“Las autoridades deben entenderlo: su decisión puede convertirse en una condena a muerte para nuestros hijos”, decía la madre de un niño enfermo de cáncer, Irina Stelmajova.

“Los jueces federales son gente rica. ¿Por qué quitan a nuestros hijos lo poco que les queda?”, se indignaba un padre de tres hijos, Oleg Kostin “Este hospital es la última oportunidad para muchos niños, para mi Kiril. Si lo cierran, me veré obligado a vender mi piso para poder tratar a mi hijo. El Estado no nos ayuda y ahora encima impide que los niños sobrevivan”, declara.

El mismo día se formuló una petición al presidente Vladímir Putin para que no desmantele el hospital. A las 15 horas del lunes pasado la habían firmado 61.094 personas.

En contra de la aseveración del gobernador de San Petersburgo, Gueorgui Poltavchenko, que anunció que “la cuestión del cierre del hospital público Nº 31 no se está considerando”, el 13 de diciembre en Moscú, en una reunión interinstitucional del grupo de trabajo para el traslado de los Tribunales Superiores en la que participó la ministra de Sanidad, Veronika Skvortsova, y el jefe de la Dirección de Asuntos Presidenciales (el organizador del traslado de los juzgados), Vladímir Kozhin, se decidió que “la asistencia médica se organice en base al hospital Nº 31”.

Aunque se habló de que la decisión sobre el futuro del hospital se tomaría el 25 de enero, según información del diario Nóvaya Gazeta todavía no hay una resolución definitiva y la cuestión sigue abierta.

Por ahora solo se ha propuesto una alternativa que queja lejos de lo ideal: trasladar el departamento de oncología infantil y hematología al Hospital Infantil Municipal Nº1. Los oncólogos se oponen.

“A un niño con un tumor cerebral se le debe trasladar a radiación en el dispensario oncológico o en Moscú (no se puede hacer radiación en el cerebro en ningún otro lugar de Rusia)”, explica la directora del departamento de oncología infantil y hematología del Hospital Clínico Municipal Nº 31, Margarita Belogúrova.

“Aquí lo tenemos al lado, mientras que en el Hospital Infantil Municipal Nº 1 está a dos horas de camino, si no hay atascos. ¿Y si durante este tiempo el niño sufre un edema cerebral? ¿Quién va a responder si quiera por una sola muerte?”

El 15 de enero la vicegobernadora de San Petersburgo, Olga Kazánskaya, prometió que nadie se precipitaría en la decisión, pero confirmó que el traslado es insoslayable.

Por su parte, el secretario de prensa de la Dirección de Asuntos Presidenciales, Víctor Jrekov, comentaba así la situación:

“La decisión no está tomada. Nadie se va a quedar en la calle. Pero la decisión de trasladar el hospital Nº 31 no es nuestra, sino de las autoridades municipales”.

“En esta situación confusa cada médico decide su destino”, indica el jefe del Hospital Clínico Municipal Nº 31, Anatoli Ryvkin.  Cada doctor ya tiene dos o tres ofertas de empleo.

Cabe recordar que en 2008 el Hospital Clínico Municipal Nº 31 perdió una parte de su territorio. Junto al hospital construyeron una policlínica para atender a jueces del Tribunal Constitucional, que se trasladó a San Petersburgo en 2008. Los jueces del TC se alojaron en propiedades cercanas situadas en la misma isla Krestovski

Algunos funcionarios de la sanidad y los médicos principales expresan en conversaciones privadas su pesar porque en San Petersburgo, ciudad que acoge foros económicos internacionales y congresos, no haya todavía una clínica especial para jefes de Estado y ministros. Según parece, la isla Krestovski es un maravilloso lugar para la élite.

Para realizar este artículo se ha utilizado información de Nóvaya Gazeta y Kommersant.

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