Putin repasa sus 15 años en el poder en un documental

El presidente ruso habla sobre su mandato en programa de televisión. Fuente: Reuters

El presidente ruso habla sobre su mandato en programa de televisión. Fuente: Reuters

El 26 de abril en el canal de televisión Rossiya 1 se mostró el documental-entrevista 'President' en el que el mandatario ruso repasa sus años al frente del país. RBTH ha seleccionado los momentos más destacados del programa.

Sobre los inicios de la presidencia

“Cuando yo aún era Primer Ministro y Yeltsin anunció que presentaría mi candidatura al cargo de presidente, algunos oligarcas vinieron a verme a mi despacho en la Casa Blanca [sede el Gobierno ruso], se sentaron frente a mí y me dijeron que debía entender que ‘nunca sería presidente en este país’. Mi respuesta fue: ‘Ya lo veremos’”. A la pregunta de cómo logró meterlos en cintura, Vladímir Putin responde: “Depende. Con ayuda de diferentes medios”.

“Trabajé casi 20 años en los servicios de inteligencia exterior del KGB y creía que todo cambiaría radicalmente con la caída del Partido Comunista como único representante del poder. Pero no, no hubo un cambio radical. Resulta que cosas tan sencillas como esta no suceden de inmediato; también hay intereses geopolíticos que no guardan ninguna relación con la ideología. Nuestros socios han tenido que aprender que existe un país como Rusia, que también tiene sus propios intereses geopolíticos”.

Sobre el Cáucaso y el terrorismo

“Yo, exdirector del FSB (Servicio Federal de Seguridad de Rusia), he leído documentos estratégicos de diversa índole, incluidas conversaciones entre terroristas internacionales en las que se escriben cosas como: ‘Estamos en un momento histórico único. Tenemos la posibilidad de arrebatarle el Cáucaso a Rusia. Es ahora o nunca’. Para nosotros también estaba claro que debíamos impedirlo en ese momento o ya no tendríamos ninguna posibilidad de conservar el país”.

“En una ocasión, nuestros servicios de inteligencia interceptaron un contacto directo entre los combatientes del Cáucaso Norte y representantes de los servicios de inteligencia estadounidenses en Azerbayián. Estos les estaban prestando ayuda, entre otras cosas, con el transporte. Cuando informé de ello al entonces presidente de los Estados Unidos este me contestó: ‘Bien, (pido disculpas por la indiscreción) voy a patearles el culo’.

“Diez días después, los nuestros, mis subordinados, los directivos del FSB, recibieron una carta de sus colegas de Washington: ‘Hemos apoyado y seguiremos apoyando a todas las fuerzas de la oposición de Rusia. Creemos que estamos en nuestro derecho, así que seguiremos adelante con nuestro trabajo’”.

Sobre los acontecimientos más dramáticos de los últimos 15 años

“No cabe duda de que son los terribles atentados terroristas de Beslán y el asalto al teatro Dubrovka. […] Es, probablemente, lo más duro a lo que se ha tenido que enfrentar nuestro pueblo”.

Sobre Occidente

“A veces, por ejemplo, cuando necesitamos ayuda humanitaria, tengo la sensación de que nos quieren. En esos momentos no hay ningún problema, nos envían la comida sin pensarlo dos veces. […] Las élites políticas y económicas de esos países nos quieren cuando somos pobres y tenemos la mano extendida”.

Sobre Crimea y Ucrania

“Estoy profundamente convencido de que no estamos violando las reglas del juego. Y cuando hablo de las ‘reglas del juego’ me refiero sobre todo a las internacionales, al derecho público internacional, a la Carta de las Naciones Unidas y todo lo que esta conlleva. Esto se aplica a nuestra relación con Ucrania, a Crimea, a nuestra postura con respecto a la lucha antiterrorista en otras regiones del mundo”.

“Para nosotros, los más importante era comprender qué querían los ciudadanos de Crimea. […] Si la gente desea volver a Rusia y no quiere ser gobernada por neonazis, nacionalistas extremos y seguidores de Stepán Bandera, nosotros no tenemos derecho a dejarlos de lado. […] No es que nosotros queramos arrebatarle nada a nadie. Ni siquiera tiene que ver con la importancia estratégica de Crimea en el Mar Negro. Se trata más bien de un elemento de justicia histórica. Creo que hicimos lo correcto y no me arrepiento de nada”.

Sobre sí mismo

“Nunca he estado entre las llamadas élites, lo cual es muy positivo. Vivir o haber nacido en otro estrato social tampoco es malo, tiene sus ventajas. […] Pero para alguien que se dedica a este trabajo, el vínculo y la complicidad con la gente común es sumamente importante”.

“Yo no intento encontrar fuentes alternativas (de información). No necesito buscarla, porque ya la tengo toda. Ni siquiera sabría decir por qué, ¿sabe? […] Simplemente me siento parte de nuestro país, parte del pueblo. […] Estas señales me llegan instantáneamente cuando siento que la gente no está contenta con algo”.  

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La mayor parte de su tiempo lo ocupa el trabajo, pero ello no le ha privado de disfrutar de una riqueza de experiencias con las que muchos presidentes sólo podrían soñar.

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